#Podcast Para estas vacaciones dieta digital y de pantallas. En No Es Un Día Cualquiera de RNE

No vamos a hablar de dietas de adelgazamiento, sino de dietas digitales! aprovechemos estas vacaciones para pasar menos tiempo delante de las pantallas y más disfrutando de la realidad no virtual!
De todo ello hablamos en esta edición del programa No Es Un Día Cualquiera, de RNE

Hablamos de mujeres e igualdad en el programa El Bisturí de EFE Salud

Os adjunto mi colaboración en el programa el Bisturí, de EFE Salud donde en la última parte de la emisión hablamos, dentro de la sección dedicada a mujeres. sobre el controvertido tema de la mujer y la igualdad:

Podcast: Vacaciones en pareja en No Es Un Día Cualquiera de RNE

Septiembre es un mes en el que sistemáticamente aumentan las solicitudes de divorcio, así que esta en el programa «No es un día cualquiera» de RNE hablamos sobre vacaciones en pareja . Por qué surgen los problemas y cómo evitarlos.

Podcast: Las mejores vacaciones de tu vida. Colaboración con Hoy No Es Un Día Cualquiera, de RNE

En la sección de psicología de No Es Un Día Cualquiera, hablamos de cómo plantearnos unas vacaciones que sean las mejores de nuestra vida:

Las víctimas de una violación nunca son las culpables. Colaboración con TeleMadrid

La joven agredida buscaba amigos a través de una aplicación del móvil, pero se encontró con su peor pesadilla. Armándose de valor, ha ofrecido su testimonio de violación para ayudar, dice, a que otras jóvenes no cometan el mismo error.

Pincha en la imagen para ver el vídeo del reportaje:

Silvia Álava - TeleMadrid

Conoció a su agresor a través de una aplicación del móvil

La víctima conoció a su agresor a través de una aplicación del móvil, llamada ‘Happn’. Parecía un chico simpático. Se presentaba como modelo, atractivo y alto. De nacionalidad árabe. Y ella en un principio no sospechó nada.

Se intercambiaron el número de Whatsapp y él comenzó a mandarle mensajes a diario. Insistía en verse. Propuso pasar un ‘día en la piscina’, pero ese plan nunca llegó.

Tras una semana de mensajes, víctima y agresor quedaron en el número 41 de la calle Ponzano. Sin embargo, esta era una dirección falsa. Al llegar allí, el agresor pidió a la chica que le acompañara hasta su casa para desayunar. Y ella aceptó. Pero al entrar en la vivienda, comenzó a sospechar.

«Empecé a sospechar porque la vivienda estaba demasiado vacía, como si en realidad no viviera nadie allí»

Un escalofriante testimonio de violación

La joven entonces intentó huir.

«Entonces quise irme y él me lo impidió. Me garró con fuerza de la muñeca y yo grité, pero él se echó encima y consiguió quitarme el pantalón»

La joven se deshace en lágrimas y tiembla al recordar ese momento. Indefensa, agotada, ya no pudo resistir más y él aprovechó para agredirla. «Prefería salir viva de allí», dice.

Asustada, la joven asegura que este suceso le ha cambiado la vida. «No me apetece hablar con nadie, tengo pesadillas y mi familia tampoco me entiende. Dice que es mi culpa porque fui a su casa».

La psicóloga Silvia Álava se queja de que las víctimas de agresión sexual se encuentren a veces con esta terrible situación, con personas que no dan el apoyo necesario y culpabiliza ala víctima. Peor aún cuando esas personas son las que más apoyo deberían dar a la víctima.

Por otro lado, la abogada de la joven añade un dato escalofriante: el presunto agresor podría tener más denuncias similares por otras violaciones.

«Bajo ningún concepto un bofetón a un hijo ayuda a educarle» Colaboración con el diario ABC

La Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología, explica alternativas para afrontar las discusiones con los niños.

Laura Peraita @LauraPeraita

La negativa de un niño de 10 años por ir a ducharse encendió la llama de una discusión familiar que su madre quiso zanjar con un bofetón. Pero, el enfado no acabó ahí. El caso llegó a los tribunales y la Audiencia de Pontevedra ha fallado en contra de esta madre a la que ha impuesto una pena de dos meses de prisión al considerarle autora de un delito de maltrato en el ámbito de la violencia doméstica. No obstante, este castigo se rebajará a dos meses de trabajos en favor de la comunidad, puesto que la acusada no cuenta con antecedentes penales.

Lejos de valorar el dictamen del juez, Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», explica que «bajo ningún concepto un bofetón está justificado ni ayuda a educar a un niño. Éstá muy estudiado que la violencia solo genera violencia».

Explica que si un padre trata de regular las emociones de un niño, reaccionar de forma violenta con él no contribuye a mejorar su comportamiento. «Los padres son el modelo a seguir por los hijos y, si se actúa de esa manera, se le está enseñando, precisamente, a reaccionar de forma violenta porque el adulto no ha sido capaz de regular sus propias emociones».

Esta experta añade que, actuar de este modo, conllevará a entrar en una escalada de actuaciones violentas ante cualquier conflicto en la familia llegando, en ocasiones, a que la situación «se les escape de las manos».

Por este motivo, Silvia Álava Sordo matiza que lo mejor en estos casos de discusión en los que parece que se pueden perder los papeles con el hijo, «es parar y que los padres se retiren de la habitación en la que se encuentra el niño y avisarle de que cuando estén más calmados se abordará el tema con tranquilidad. Es muy importante, ante tanta tensión, —advierte— no tener contacto visual entre ambos. Cada uno, en solitario, deberá hacer un esfuerzo por calmarse, respirar hondo y, en el caso de necesitarlo, realizar alguna técnica de relajación. Cuando todo vuelva a la calma, los padres deben retomar el tema para dejar claro que el comportamiento del hijo no ha sido el adecuado y que los padres son los que siempre tienen la autoridad que hay que respetar», concluye esta experta.

Los expertos advierten sobre la presencia de los menores en las redes: el 75% tiene fotografías en Internet con solo dos años. Colaboración con LaSextaTV

La Fiscalía del Menor advierte de que el derecho de imagen les pertenece a los menores y hay casos que ya han llegado a los tribunales.

Los niños nacen, prácticamente, con una huella digital bajo el brazo y el dato es muy llamativo: el 75% de los menores de dos años tiene fotografías de él subidas a Internet.

Javier Huete, fiscal de la sala del Coordinador de menores, alerta del peligro: «En el momento en el que el niño es un preadolescente se puede sentir condicionado porque puede ser objeto de chanzas y burlas».

Y es que, no tenemos en cuenta su opinión. Desde la Fiscalía del Menor insisten en que el derecho de imagen les pertenece a ellos. Sin embargo, durante todo el año, pero sobre todo en verano, compartirnos continuamente contenido con nuestros familiares y amigos.

«Una vez que subimos una fotografía o un vídeo a la red, perdemos el control de ese archivo», señala María Ramírez, portavoz de Policía Nacional.

Muchas imágenes se comparten sin ningún tipo de filtro, algo con lo que hay que tomar precauciones, según la psicóloga infantil Silvia Álava: «Hay que tener cuidado con las poses que tiene o lo que está haciendo».

Hay casos que han llegado hasta los tribunales. De hecho, en España hay sentencias que obligan a padres y madres a eliminar el contenido del menor en las redes. Y en Francia ya existen multas, 45.000 euros y un año de cárcel por publicar fotos íntimas de los hijos sin su permiso.

Según una encuesta de ‘Malasmadres’, a más del 60% les cuesta controlar el propio uso de las tecnologías. Y, lo cierto es que, mientras se trata de velar por la seguridad de los niños, a la vez se está narrando su vida en las redes.

Así conseguirás que tus hijos sean felices. Colaboración con el diario El País

Hablamos sobre la importancia de la educación emocional a raíz del libro de cuentos infantiles publicado por Anna Morató.

Anna Morató resume en cuentos infantiles pautas para potenciar en los niños valores como la autoestima o la tolerancia a la frustración.

Escrito por Celia López

La felicidad se enseña y si se empieza desde la infancia, mucho mejor. Con este objetivo, la escritora Anna Morató ha publicado De mayor quiero ser feliz (Beascoa) en el que trata emociones como el enfado, la empatía y el valor del esfuerzo. Por ejemplo, para explicar la importancia de ponerse en el lugar de otros, una niña se transforma en otra al ponerse sus zapatos y siente todas sus emociones. “Utilizo metáforas visuales para que los niños entiendan conceptos que son complejos. Hay que transmitirles que al final son ellos los que deciden cómo reaccionar ante lo que les pasa en la vida, por eso todos los relatos terminan igual: tú decides”.

Antes de hacerse escritora y tener hijos, Morató trabajó en el sector del marketing y enseñaba a los directivos a manejarse ante la adversidad. «Cuando me quedé embarazada de mi primera hija, me preocupaba mucho cómo transmitirle valores positivos. Quería que estuviera preparada para las dificultades con las que se iba a encontrar en la vida y los cuentos son la mejor herramienta para hacerlo», explica. Así que utilizó su experiencia laboral para hacer «presentaciones» con dibujos para explicarles por qué había que recoger los juguetes o que había que despedirse del parque hasta día siguiente y no estar tristes porque nos íbamos a casa…

En su libro, Morató insiste en enseñar a los niños a tener autoestima y también a obviar los comentarios negativos que otros amigos o compañeros les digan. «Pero también resalto en las historias que, además de no hacer caso a los insultos, tienen que decírselo a sus padres o profesores, para poder poner freno al acoso», explica.

Morató recomienda que docentes y progenitores hablen mucho con los niños y estén muy pendientes de cómo se comportan para detectar si están sufriendo bullying. «Hay veces que los niños están en una situación de vulnerabilidad, pero no saben lo que les pasa y no son capaces de ponerle palabras. Por eso hay que hablar mucho con ellos y estar pendientes de si están desanimados o no tienen ganas de ir a clase», dice. El próximo libro de Morató versará sobre el compañerismo y la forma de evitar el acoso escolar. «Hay que hacer ver a los acosadores que ellos también son perjudicados por las burlas que hacen. Una persona que insulta a otros es porque no se siente bien consigo mismo», afirma. 

El hilo conductor de todos los relatos de Morató es enseñar a los niños que la felicidad no viene dada por los juguetes que tengan ni por las cosas que les sucedan. «En una sociedad materialista y consumista hay que enseñar a nuestros hijos que la felicidad depende de sus decisiones y no de lo material», dice la autora. Morató defiende que hay que enseñar a los niños a esforzarse para conseguir las cosas que están a su alcance y que no deben preocuparse por aquellas que están fuera de su control, por lo que también hay que saber prepararles para la frustración.

La importancia de la educación emocional

La psicóloga infantil Silvia Álava explica que es muy importante potenciar en los menores la educación emocional. “Los beneficios están demostrados científicamente. Los niños que aprenden a controlar sus sentimientos toman mejores decisiones a lo largo de su vida”, afirma. Aunque los padres y la familia representan el entorno más cercano para este tipo de aprendizaje, Álava afirma que es positivo que en los colegios se incluya algún tipo de enseñanza de los sentimientos. “Está comprobado que cuando hay intervenciones en las aulas con profesionales cualificados se reducen los casos de acoso escolar”, explica. La experta también hace hincapié en la importancia de potenciar la autoestima de los niños para favorecer su autonomía. «Nunca debemos exigirles a nuestros hijos cosas que no están a su alcance ni debemos compararlos con otros menores, pero sí hay que transmitirles el valor del esfuerzo», concluye. 

FUENTE: Diario El País: De mámás y Papás

Es tú oportunidad, así podrás crecer como familia este verano. Colaboración con el diario ABC

Claves reales para mejorar las relaciones con los hijos y de pareja

Por Laura Peraita @LauraPeraita

Durante al curso académico la mayoría de los padres se quejan de la falta de tiempo para estar con sus hijos y disfrutar del tiempo libre. El estrés, las prisas, las obligaciones diarias, las apretadas agendas… pueden poner al límite a cualquier familia y dejar en un segundo plano cuestiones tan importantes como conocerse más en profundidad, comunicarse en calma, resolver conflictos con reflexión, interesarse sobre cómo se sienten los demás… Ya no hay excusas: el verano es una oportunidad para crecer como familia. El tiempo libre es el mejor aliado.

Según Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», crecer como familia es mejorar. Para ello sugiere a los padres que se paren a pensar, que se planteen dónde están y dónde les gustaría llegar y, sobre todo, cómo conseguirlo. Cada familia es muy distinta y tiene metas diferentes, pero lo más habitual es que pretendan mejorar la comunicación, la paciencia, acabar con los gritos, fomentar el respeto, el afecto físico (dar más muestras de cariño con besos, abrazos), reconocer los aspectos positivos de los demás… «Por ello, –apunta–, hay que aprovechar las vacaciones para plantearse objetivos claros de mejora familiar y luchar por ellos. No hay que dejarse llevar por la pereza o por el día a día porque las relaciones no mejoran solas. El verano es el momento de actuar».

Estado emocional inicial

Pero antes de ponerse manos a la obra, Gema Garrido, presidenta de Praxxia, asociación especializada en coaching familiar y parentalidad positiva, aconseja que los padres, al echar el freno, aprovechen para analizar el estado emocional en el que se encuentran en ese momento como individuos; es decir, si están muy estresados, cansados, deprimidos, ilusionados… «porque la persona, como tal, no se enfrenta de la misma manera a una convivencia familiar las 24 horas».

También considera Garrido relevante tener expectativas reales. «Que llegue el verano no significa que vayan a ser las vacaciones de nuestra vida tal y como salen en los anuncios en los que todo es felicidad y diversión. En este periodo también hay tiempo para aburrirse o estar cansado. Es muy humano. No por ir a un hotel en la playa con la familia implica que todo el tiempo va a estar rebosante de felicidad», explica.

Con fecha y hora

En la misma línea se manifiesta Ana Asensio, psicóloga de Vidas en Positivo, quien reconoce que es muy habitual coger con unas ganas inmensas las vacaciones y a veces no suele ser todo como se idealizaba. «Nos da la sensación de que el tiempo en familia es un verdadero estrés, que no sabemos hacerlo bien o que nuestros hijos están “maleducados”, se enfadan todo el tiempo, protestan continuamente… mientras nosotros, como adultos, también tenemos la necesidad imperiosa de descansar. Somos humanos».El tiempo de calidad tiene que suponer que todos los miembros de la familia participen de una actividad, lejos de cualquier distracción de móviles, televisión…

Por este motivo, Silvia Álava Sordo propone, en primer lugar, fijar los objetivos y buscar momentos de calidad en familia, «pero poniendo fecha y hora, planificándolos, porque si no esos ratos quedan diluidos y al final se dejan pasar. El tiempo de calidad tiene que suponer que todos los miembros de la familia participen de una actividad, lejos de cualquier distracción de móviles, televisión… De esta forma, fluirá la conversación para conocerse mejor. También se puede aprovechar para rescatar álbumes de fotos familiares, contar cómo se conocieron papá y mamá, cómo vivían los abuelos… Hacer juegos para que dibujen a cada miembro de la familia y conocer cómo los perciben nuestros hijos de forma divertida…».

Matiza, no obstante, que conocer a los hijos «es aceptar como son y olvidarse de cómo quiero transformarles en lo que yo quiero que sean. Es un error muy común. Se debe asumir que cada persona es única y tiene que hacer su vida a su manera dentro de un orden».

En este sentido, Gema Garrido propone a los cabeza de familia que bajen el nivel de exigencia con sus hijos porque en estos días libres se pueden pasar por alto ciertas rigideces imprescindibles para el resto del año. «Para que esta labor sea más fácil es bueno empatizar con los pequeños, hacer una regresión personal a cuando nosotros teníamos su edad para intentar entender qué es lo que nos motivaba entonces para, de esta forma, poder planear momentos y actividades acordes a sus deseos y en los que todos puedan disfrutar lejos de discusiones».

Cuando los hijos son adolescentes puede resultar más complicado que quieran pasar ratos junto a sus padres o hermanos por la etapa vital que atraviesan, «pero no pueden mantenerse al margen de la familia», prosigue Silvia Álava Sordo. «Lo mejor es dejarles espacio para su soledad y para estar con sus amigos, pero negociar con ellos que hay momentos dentro de la dinámica familiar en los que tienen que estar presentes, como a la hora de la comida o la cena, por ejemplo. Lo ideal sería que estas dos ocasiones no fueran impuestas, sino que se les presente como momentos divertidos y atractivos para que quieran compartirlos con el resto de la unidad familiar».

Espacios propios

No obstante, Ana Asensio advierte que, al igual que en el resto del año, «en vacaciones es esencial generar espacios en el hogar para compartir, pero también para disfrutar de momentos propios, para nuestras aficiones, descanso o para aburrirnos y no hacer nada». Recuerda que «no hacer, también es hacer», y es muy necesario en este instante vital aprender y enseñar a nuestros hijos a no hacer nada de vez en cuando y a sentirse cómodos por ello. «No hacer, no es una pérdida de tiempo; al contrario», matiza.Querer hacerlo bien y darnos cuenta de que no podemos, o nos sabemos, también nos lleva a padecer malestar, culpa o a pensar que nuestros hijos son un horror…

Para evitar sentimientos de culpabilidad cuando no todo el tiempo en familia sale como se esperaba, Ana Asensio apunta que sentir ese estrés de convivencia familiar en vacaciones y que puedan entrar ganas de huir es natural y humano, también forma parte de la vida. «En ocasiones, las demandas nos resultan elevadas. La exigencia de la crianza y la educación unida a la coordinación con nuestra pareja puede hacernos sentir agobio. Y, además, al querer hacerlo bien y darnos cuenta de que no podemos, o nos sabemos, también nos lleva a padecer malestar, culpa o a pensar que nuestros hijos son un horror… Bueno –insiste–, pues esto también es humano. ¿El truco? La calma. Si se monta un alud y la bola de nieve se hace cada vez más grande; para, respira, salte de la escena, observa y, cuando todo haya bajado de intensidad, decides qué hacer. Probablemente te resulte más fácil tomar una decisión adecuada sin carga emocional añadida».

Esta psicóloga anima a los progenitores recordando que hay que comprender que la convivencia con los niños es toda una aventura, «y a veces el humor nos ayuda mucho y nos saca victoriosos de situaciones que inicialmente nos puedan generar incomodidad y hasta miedo», concluye.

FUENTE: Diario ABC

La diferencias de percepción de desigualdad de género en las niñas comienzan a los seis años. Colaboración con EFE Salud

Por Javier Tovar

Entre los 0 y 5 años no hay visos de percepción de desigualdad por género entre niñas y niños. Sin embargo, a partir de los 6 años, comienza a producirse. La psicóloga Silvia Álava subraya esta circunstancia en una entrevista con EFEsalud donde repasa los riesgos de las redes sociales en relación con el feminismo, y alerta sobre el mito del amor romántico y lo que significan los celos.

La psicóloga Silvia Álava, doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, analiza en primer lugar cuando comienza la desigualdad en la percepción de género entre niñas y niños. Se acerca al feminismo desde la psicología.

“La literatura científica y la evidencia científica habla de las diferencias de género, pero también de las similitudes, que son muchas”, inicia su planteamiento.

“No hay diferencias de inteligencia entre mujeres y hombres, pero en el tipo de educación si se observan diferencias, en el papel que desempeñan, por ejemplo, los juguetes, los disfraces, la ropa… la tendencia es el rol de la cuidadora en la mujer, y del abastecedor de la economía familiar, el hombre”, expone.

La frontera de los seis años

Silvia Álava
La psicóloga Silvia Álava/ Foto cedida

La psicóloga se apoya en estudios que demuestran que cuando niñas y niños son pequeños, no se observan diferencias, pero “a partir de los seis años, las niñas muestran un menor autoconcepto de sí mismas, se da una mayor participación de los chicos en tareas vinculadas a la inteligencia, y las chicas dudan de su capacidad. Esto empieza a partir de los 6 años”.

Los resultados de los exámenes no muestran ni mucho menos superioridad de los niños en matemáticas, pero las carreras de Ciencias acaban contabilizando menos chicas.

“Los niños -precisa Silvia Álava para mostrar reacciones diferentes de género- si fallan en un examen culpan al profesor porque les tiene manía, o a la mala suerte, o la dificultad de la prueba, mientras las niñas piensan que quienes fallan son ellas. No se puede generalizar de manera total, ni mucho menos, pero esta es una tendencia general clara”.

En las guarderías y escuelas infantiles hay muchas más profesoras que profesores; en primaria, empieza a haber profesores; en el instituto, se iguala; y en la universidad, solo el 20 por ciento son catedráticas, expone la experta.

Su conclusión es clara: “A medida que se asciende en el nivel de dificultad y responsabilidad establecidos socialmente, la mujer va desapareciendo, y en los niveles considerados más bajos, hay más. Todavía no hemos llegado a un trasvase equitativo de mujeres en roles tradicionales de hombres y de hombres en roles tradicionales de mujeres. Falta muchísimo por andar. Mujeres directivas en el Ibex 35 hay poquísimas”.

Silvia Álava no cree que el machismo se esté rearmando, ni que la igualdad esté retrocediendo, pero si lanza un aviso en relación con informes recientes de este mismo mes de julio: “Es alarmante que en pleno siglo XXI haya adolescentes que, por ejemplo, validen conductas de control sobre su pareja, control del móvil o la ropa. Es un riesgo para la sociedad que jóvenes de 14 o 15 años establezcan estas conductas”.

Informes como el Barómetro Juventud y Género 2019 del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, de la Fundación Ayuda contra la Drogadicción (FAD), presentado hace dos semanas, señala que hay más mujeres con conciencia feminista, y también hombres, pero permanecen ideas y patrones machistas, tanto en chicos como en chicas.

Amor romántico, dependencia emocional y celos

Álava no duda en poner de manifiesto con claridad los elementos negativos que tienen tanto el amor romántico como la dependencia emocional y los celos. No ve nada bueno en ello.

“Hay que tener cuidado con el amor romántico. La idea de la media naranja y de que uno es incompleto y tiene que encontrar la otra parte para alcanzar la plenitud es muy peligrosa y perjudicial. Todos somos naranjas completas, todos venimos completos de serie; podemos encontrar una persona con quien estemos especialmente bien, pero no porque seamos incompletos y necesitemos la otra mitad. No, en absoluto”, afirma.

“El tópico dice que el amor lo puede todo, lo cambia todo. El amor es bonito y poderoso, pero ni puede todo ni cura todo”, añade.

La psicóloga prosigue analizando apego, dependencia emocional y celos: “El apego hay que distinguirlo de la dependencia emocional. Las relaciones de dependencia son peligrosas y pueden activar relaciones tóxicas que, a su vez, pueden desembocar en celos”.

celos pasado
Viñeta humorística sobre el comportamiento del celoso retrospectivo/EFE/Cedida por José María Martínez Selva

¿Tienen algo bueno los celos?, preguntamos a la experta.

“No, es el mito a desterrar, más en los adolescentes, cuidado con las conductas de control -insiste- porque se puede llegar a pensar que los celos tienen una parte positiva, aquella de que me quieres mucho, y, en absoluto. Los celos no tienen una parte positiva. El celoso cree tender derecho a algo de la otra persona que no tiene, y se frustra, enfada y siente celos, que no tienen nada ni de positivo, ni de romántico, ni de bueno. En una relación sana y libre, sin dependencias ni toxicidades, los celos no tienen cabida”.

Redes sociales, feminismo y amor

Silvia Álava también opina sobre este asunto: “En las redes sociales están todas las posturas, y muy polarizadas, desde la defensa del feminismo hasta la defensa del machismo. Insisto una vez más con el tema del control desde las redes, su efecto puede resultar muy negativo”.

Y advierte: “Cuidado con las letras de algunas canciones o series televisivas. Hay letras de canciones actuales que cosifican a la mujer, y corremos el riesgo de que se normalicen pautas en la relación que son muy negativas. También en algunas series de televisión se cosifica a la mujer y se legitiman a veces los celos, las relaciones tóxicas y tormentosas, que se muestran para dar continuidad a las tramas, pero que son patológicas, con emociones extremas, tanto cuando se está bien como cuando se está mal”.

La psicóloga defiende fomentar el sentido crítico desde las series, las músicas y sus letras, y también los valores.

FUENTE: EFE Salud