«Hay que crear un vínculo de seguridad, no de dependencia» Colaboración con El Faro de Vigo

«Si le gritas al niño le estás transmitiendo un modelo incorrecto. ¿Cómo pedirles que regulen sus emociones si yo no sé regular las mías?», expresa la Doctora en Psicología Silvia Álava, que en septiembre impartirá un taller sobre inteligencia emocional en el aprendizaje en el Foro de Educación de Faro de Vigo.

Por SELINA OTERO

En qué se les nota a los niños y niñas que echan en falta tiempo con sus progenitores en el día a día?

Puede ocurrir varias cosas, va a depender mucho de las características de personalidad de cada niño. Hay niños que lo demuestran más porque están más tristes o alicaídos, sin ganas de hacer cosas y niños cuyas llamadas de atención van a ir más por el camino de dificultades de conducta, portándose un poco peor, negándose a hacer algunas cosas, cuestionando a los padres… Incluso a veces con respuestas más agresivas

¿Cómo se puede paliar?

Yo creo que lo primero es parándonos a observar. Quizás lo más fácil es aumentar el tiempo, pero esa opción a veces la tenemos y a veces no la tenemos, depende mucho de nuestra situación a nivel laboral o social. Podemos tener un familiar en el hospital. Qué es lo que hace o dice nuestro hijo o hija porque ahí vamos a tener muchas pistas y a darnos cuenta de qué reclama ese niño o niña. Porque a veces tenemos una época en la que estamos menos tiempo con ellos y ni siquiera les hemos dado una explicación. Si hay una enfermedad de un familiar, pues habrá que explicar que el abuelo, el tío o el primo, quien sea, está enfermo. Yo tengo que estar tiempo en el hospital. Entiendo que me vas a echar de menos, que te gustaría hacer más cosas con mamá o con papá pero no pueden. O entiendo que te gustaría que tus padres te fuesen a buscar al colegio, pero no pueden porque están trabajando. Vamos a llegar a un acuerdo. Es bueno que hagas las tareas solo para que cuando yo llegue a casa podamos ponernos a jugar o algo que a ti te apetezca. Porque pueden intentar no hacerlos para que luego les ayudes al llegar.

El niño necesita su tiempo de juego y dirigirlo él mismo. No es bueno que esté todo el día con actividades guiadas. Llegará un momento en que dirá: ¡me aburro!

Que tengan actividades extraescolares hasta tarde, ¿puede ser negativo?

Va a depender mucho de las variables de cada niño. Hay niños que necesitan menos tiempo de estudio y pueden dedicar más a actividades extraescolares y hay niños que necesitan más tiempo de horas de estudio. Lo que no puede ser es cargar al niño de tal forma a la tarde que no le quede nada de tiempo libre. Porque también necesita su tiempo de juego y que dirija su juego. No todo el día con actividades guiadas porque eso deriva en que llega un momento que el niño dice: ¡mamá -o papá-, me aburro! Tienen que aprender a entretenerse. Lo que siempre tenemos que hacer es dejar tiempo para el juego. Porque si llegamos a las seis y luego hay que estudiar y luego cenar ya no queda nada de tiempo libre.

¿Y unos padres que tengan la oportunidad de pasar la tarde completa con sus hijos?

Depende de la edad del niño. Cuando los niños son pequeños es mucho mejor el parque que las actividades extraescolares. Necesitan parque y juego con el resto de los niños de su edad. Los niños de infantil, jugando, relacionándose, trabajando la psicomotricidad gruesa subiendo y bajando a los columpios. Eso sería lo ideal.

El problema es que malentendemos la felicidad…

¿Qué preocupa más a los padres cuando van a consulta?

Lo primero que les preguntamos es: ¿qué intentáis conseguir? Y lo que más contestan es: “Que sean felices”, que es precisamente el título de mi libro. Es una cosa que preocupa bastante. El problema es que malentendemos la felicidad. La felicidad es prepararles para la vida, que sean autónomos, que sean seguros, independientes… No encontrarnos con esos niños que están con el : ¡noo! Y frustrados. Y enfadados con el mundo de forma continua.

¿Cómo se crea un buen vínculo desde el inicio?

Hay que estar con el niño pero es fundamental pensar qué hacemos, qué decimos… Al final tenemos que crear vínculos que fomenten la seguridad. Vínculos de apego de tipo seguros, no de dependencia. Evitar sobreprotegerlos. Si estamos muy encima y les hacemos todo: pobre, si no me cuesta nada, ya le preparo yo la mochila, ya le ayudo yo en esto, ya le llevo yo esto… No nos estamos dando cuenta y al final lo que estamos haciendo es que no estén preparados o no les permitimos que tengan un vínculo de seguridad, porque en todo momento dependen de su mamá o de su papá. Tiene que ser un vínculo de respeto, de confianza y de apego… Yo estoy aquí para lo que necesites, pero fomento que vayas haciendo las cosas solo o sola.

Como el polémico tema de los deberes…

Claro, los deberes (si los hay) tiene que hacerlos él solo no sentarnos con ellos. Otra cosa es que vayamos reforzando cada vez que tiene dudas. Pero una duda es una duda puntual en un ejercicio. Un apoyo. Y si hay muchas dudas tendrá que preguntarle el día siguiente al profesor. La clave es acompañar, pero no te lo hago. Te doy una seguridad para que puedas hacerlo solo. Es como el ejemplo que ponemos para andar en bici, quitamos ruedines, te vas soltando.. y luego el niño va solo.

Aprendizaje de las emociones en infantil | FdV
Aprendizaje de las emociones en infantil | FdV

Si tú no sabes muy bien cómo funcionan las emociones en tu cuerpo, por qué estás sientiendo una determinada emoción, cómo utilizarla o cómo regularla es imposible que se lo puedas enseñar a un alumno o a un hijo

¿Tienes muchas consultas sobre gestión emocional?

Creo que hoy en día hemos avanzado mucho en la parte de educar en inteligencia emocional, todas las partes de la emoción del niño.Sabemos que es necesario pero no sabemos cómo hacerlo. Como nadie nos ha enseñado a gestionar nosotros nuestras propias emociones para comprenderlas, para regularlas, es muy difícil hacerlo con los niños. Además, cuando los niños son pequeños se produce una autorregulación emocional: los padres, a través de su conducta, de su modelo, a través de lo que le van diciendo a los hijos son responsables de que los niños aprendan a regular sus emociones… pero si nosotros no regulamos nuestras emociones y además no sabemos cómo hacerlo es difícil poder ser bueno en regulación emocional. Por eso muchas veces cuando trabajamos con la inteligencia emocional de los niños les decimos a los padres, primero tenemos que trabajar con la tuya, para que sepas cómo hacerlo. Incluso cuando vamos a lo coles a impartir talleres de inteligencia emocional primero se imparten a los profes. Porque luego tu cuando vayas a trabajarlo con los alumnos si tú no sabes muy bien cómo funcionan las emociones en tu cuerpo, por qué la estás sintiendo, cómo utilizarla o cómo regularla es imposible que se lo puedas enseñar a un alumno a tu hijo.

¿Cómo evitar ‘perder los nervios’?

No hay que gritar, ni pegar, ni utilizar la conducta agresiva… porque le estás enseñando un modelo al niño incorrecto… te estoy pidiendo que regules tus emociones cuando yo no soy capaz de regular las mías. Pero los primeros que tenemos que aprender a regularlas somos nosotros. Si la madre grita se desregula todavía más. Esto se aprende. Poner nombre a lo que sentimos: cómo lo sientes. Utilizar la emoción a tu favor. Porque al final, no existen emociones buenas ni malas, son información, nos dicen que nos pasa algo. Aprovecharlas para tomar una decisión. Una cosa es la emoción, que es lo que se siente, y otra es la conducta: gritar, por ejemplo, si el niño no obedece.

FUENTE: Faro de Vigo

¿Por qué los niños suben a redes sus vídeos sexuales? Colaboración con el diario El País

Por Ana Alfageme y t Elisa Silió

Niños que se graban desnudos, en posiciones provocadoras o masturbándose en el baño o su dormitorio. Muchas veces acompañados de amigos o familiares. Luego suben el vídeo en su cuenta de Instagram o YouTube. Quieren seguidores y likes. Los padres no lo saben. La Policía Nacional informó ayer de que había identificado a 110 menores que habían publicado vídeos autoproducidos de contenido sexual a través de Instagram, Periscope, Twitter o YouTube. La mayoría, menores de 13 años, deseaba nuevos seguidores para sus canales de YouTube y más likes en sus publicaciones. Se trata de la primera macrooperación contra la difusión de material de contenido sexual infantil autoproducido, informa la Policía Nacional en una nota.

¿Qué conduce a esos niños a exhibirse así en Instagram o en un vídeo en la red social más potente del mundo? Los expertos coinciden en que en la joven y cambiante selva de las redes sociales se plasma la sexualización precoz entre los preadolescentes y la banalización del sexo.

Guía para padres (e hijos)

  • Consejos de la Policía y de la Fundación Anar para evitar el acceso y publicación de material pornográfico.
  • No hacerse fotos. Hacerse fotos de carácter erótico y/o compartirlas es siempre un error. Puede ocasionar situaciones de chantaje o ciberacoso sexual o acoso en el entorno escolar (grooming o bullying).
  • Información y confianza. Los padres deben crear un clima de confianza con los hijos para tratar estos temas e informarles de los riesgos y de las consecuencias que entraña facilitar datos personales o enviar fotografías y vídeos comprometidos a otras personas.
  • Pactar el uso del móvil. ANAR ha elaborado un contrato para padres y niños para establecer pautas del uso del teléfono antes de que los menores tengan acceso a él.
  • Descargar un sistema de control parental. Hay herramientas que permiten que los menores no accedan a determinadas webs.
    Restricción del wifi. Pactar que el acceso a Internet se limite a lugares comunes para evitar que los pequeños puedan encerrarse en el baño o dormitorio para navegar.

“Desde la sociedad se inculca a los niños una belleza con gran componente sexual”, asegura Benjamin Ballesteros, presidente de la Fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), veterana en el estudio del binomio infancia-web. “Los preadolescentes de 12 y 13 años se sexualizan precozmente en un mundo que les ve como objetos sexuales. Luego está la aspiración de los pequeños de formar parte del mundo de los adultos y las redes”.

Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica, ahonda en esta idea: “Me he encontrado casos en los que la policía llama a los padres para alertarles de las fotos que suben sus niñas. No de sexo explícito, pero sí con poses muy sexualizadas para su edad”. Por eso es tajante: “Hay que evitar su sexualización y mucho menos para vender determinados productos o conseguir determinados likes. ¿Qué mensaje estamos dando a la sociedad del futuro?”.

El Centro Nacional para Menores Desaparecidos y Explotados (NCMEC) de Estados Unidos alertó a la Policía española. Desde comienzos de 2018 los agentes detectaron gran cantidad de publicaciones de material de explotación sexual infantil en redes. Verificaron que estas habían sido realizadas por los menores que protagonizaban los vídeos y utilizaban sus cuentas para difundir las imágenes. “Aprovechaban los momentos de intimidad en sus domicilios para grabar las imágenes con un alto contenido sexual”, dice la nota de la Policía, y en ellos “aparecían en muchos casos junto a amigos o familiares de su misma edad”.

“Antes de los 13 años los niños no tienen el suficiente desarrollo cognitivo o madurativo para ser conscientes de lo que puede llegar a trascender el subir una foto de ese tipo”, prosigue la psicóloga Álava. “En ese momento dejas de ser el dueño de la foto, la puedes borrar después de un proceso complicado”.

Por su parte, la profesora de antropología de la universidad de Granada, Nuria Romo, investigadora en violencia sexual entre jóvenes y adolescentes, se muestra impactada y cree que el uso de redes sociales en la infancia está aún poco estudiado. “Niñas de la edad de mi hija, que tiene ocho años, saben perfectamente como manejar YouTube y subir vídeos. Viven rodeados de un mundo tecnológico”. Los críos, dice la experta, repiten unas cuantas posturas provocadoras y sexis, que saben que les reportan likes.

En algunos casos de los perfiles de niños identificados dentro de la operación (de entre 2 y 13 años) “varios adultos habían contactado con ellos solicitándoles estos vídeos a cambio de diferentes contraprestaciones”. Los padres de los menores sabían que sus hijos eran usuarios de las redes, pero no eran conscientes de su actividad en ellas. También se encontraron “vídeos en los que aparecían niños de entre los 2 y 5 años”, siendo sus familiares más cercanos los responsables de estas grabaciones en las que se podía ver a los menores desnudos o semidesnudos. Aunque el material grabado por los familiares se produjese en su entorno lúdico, mantiene la Policía, los niños quedaban expuestos y al alcance de terceros una vez fueron publicados en las redes.

“La primera responsabilidad de la conducta de los niños es de los padres, pero la escuela no puede permanecer ajena y debe de promover buenos programas para combatir que pasen cosas como esta”, sostiene Mar Camacho, directora general de Innovación Educativa en Cataluña. Esta experta en TICS en la escuela reclama que no solo se haga prevención en secundaria, sino en los últimos años de primaria. “Cada vez a los niños se les entrega antes un móvil. Hay una tendencia por el devenir de la sociedad. Antes se lo daban a los 12-13 años y ahora es un regalo de comunión”, cuenta.

Álava no es partidaria de prohibir el móvil sino de “analizar qué quieres subir y por qué quieres gustar a los demás. La forma de tener autoestima no es a través de likes en redes, sino en tu mundo analógico. Hay chicos con muchos seguidores en redes que en su vida real no tienen seguridad. Cuando uno tiene una buena autoestima, no necesita likes para reafirmarse”.

Ellas usan en mayor medida las nuevas tecnologías

Los menores de 14 años no pueden abrir una cuenta en YouTube y los padres son los responsables de que hijos posean un canal propio. Pese a ello, más de la mitad de los niños entre 2 y 5 años usan YouTube, y a partir de los seis años ya empiezan a seguir a otros pequeños. La red social de vídeos tiene unos 1.300 canales en España dirigidos al público infantil, que generan 5,6 billones de reproducciones al mes, según 2btube, la principal empresa española de canales de YouTube.

Los nativos digitales españoles no conciben ya su vida sin las redes sociales. Tanto es así que entre los niños de 10 a 15 años el ordenador está muy extendido (lo tienen el 91,3% de los menores) y aún más el uso de Internet (el 92,8%), según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. El acceso al móvil propio, sin embargo, no está al alcance de todos. El 69,8% de la población de este segmento de edad dispone de teléfono móvil. Por sexo, las niñas usan en mayor medida las nuevas tecnologías. Y a mayor edad, mayor uso de TIC, sobre todo a partir de los 13 años.

Siete de cada 10 niños españoles tiene un perfil en alguna red social, según un estudio de Viacom. Estas cifras contrastan con las de Silicon Valley, la cuna californiana de las puntocom. Allí proliferan los colegios sin tabletas ni ordenadores y las niñeras con el móvil prohibido por contrato, porque los padres no quieren que sus hijos repitan sus patrones de conducta. Los expertos tecnológicos consideran que los beneficios de las pantallas en la educación temprana son limitados, mientras que el riesgo de adicción es alto. El 86% de los menores entra a la Red desde ordenadores que no cuentan con ningún sistema de filtrado de contenidos, según un análisis de la web de tendencias Cultture.

FUENTE: Diario El País

No te pierdas la I Jornada sobre Intervención Psicológica en Niños y Adolescentes. UAM

Será el 7 Mayo 2019 en el Salón de Grados de la Facultad de Psicología de la UAM y la Asistencia es Gratuita, previa inscripción en: https://forms.gle/dS6L84TELdTUAJPt8

I Jornada Intervención Psicológica en niños y Adolescentes

Odio en clase: fórmulas para reconducir la convivencia. Colaboración con el diario ABC

La Comunidad de Madrid permitirá el próximo curso expulsar a los alumnos durante seis días si ofenden a compañeros o participan en riñas.

Por Carlota Fominaya@carlotafominaya

La Comunidad de Madrid aprobó ayer el decreto sobre convivencia escolar que refuerza la normativa en la lucha contra el acoso escolar. Recoge, entre otras sanciones, que la desconsideración con compañeros o participar en riñas será motivo de seis días de expulsión. El documento, que entrará en vigor el próximo curso 2019/20, establece un marco regulador para que cada centro disponga de su propio plan de convivencia y de una comisión que garantice su cumpimiento.

Sin embargo, según el estudio «Cero en conducta. ¿Qué funciona para mejorar las actitudes y el clima de aprendizaje en los centros?», elaborado por la Fundación Jaume Bofill e Ivàlua, la estrategia sancionadora que suelen usar los colegios, como faltas o expulsiones, acaba teniendo efectos negativos sobre las conductas de los estudiantes y perjudican sus resultados académicos.

Las conductas de desafío, agresividad o violencia «distorsionan el buen funcionamiento de las clases y comprometen las condiciones de enseñanza y aprendizaje de alumnado y profesorado», afirma el responsable de proyectos de la institución Bofill. Para corregir dichos comportamientos, la investigación sugiere que en el aula se lleven a cabo juegos de rol en los que se trabajen aspectos como el autocontrol o la mediación.

El origen del problema

Por creencias religiosas, ideología, motivos racistas o xenófobos. Estos son los delitos por odio que más registraron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el año 2017 –datos oficiales ofrecidos por el Ministerio del Interior–. Del total contabilizado, al menos el 10% pertenecían a menores de edad. Con el objetivo de atajar la mala convivencia en las aulas, Javier Cereceda, responsable de Atención a Víctimas del Ministerio del Interior, afirma que se van a ampliar las charlas para profesores y alumnos y a poner en marcha herramientas que identifiquen las circunstancias de riesgo.

Es en las aulas donde suceden más situaciones desagradables o complicadas. El odio es sinónimo de intolerancia a lo diferente, pero tiene una apreciación importante: no es lo mismo que sufrir acoso escolar. «El primero tiene que ver con la parte emocional de las personas; el bullying está más ligado a conductas violentas», afirma Silvia Álava, psicóloga. «El problema está en que nos han educado poco en entender las emociones. Es muy típico oír de un niño eso de “lo ha hecho adrede para molestarme”. No se puede pensar siempre así», insiste esta experta.

En ocasiones, los menores sienten odio sin ser conscientes de ello. «No responden a un discurso razonable. Tiene que ver por una necesidad de sentirse fuerte frente a los demás colectivos, de tener poder sobre el otro», subraya Ana Herrero, también psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools.

Según Joaquín González Cabrera, profesor de UNIR, «la educación en valores es la forma para pulir la utilización de unos colectivos frente a otros. Aprendemos a tolerar, a conjugar acciones sociales, sabiendo que hay que hablar en lugar de pegar. Cuando esto no ocurre así, aparece el animal que las personas llevamos dentro. Esa enseñanza se adquiere, no venimos con un microchip de serie», continúa.

El entorno donde los pequeños se crían, su familia es clave porque es donde presencian faltas de respeto, prejuicios… «Hay que ser más conscientes con lo que se dice. Tan importante es quitarle prejuicios a los niños como no ponerle nunca en situación de juicio, donde tiendan al rechazo más que a la comprensión o al diálogo», insiste la experta Ana Herrero.

«Los menores a veces escuchan gritos de los adultos. Se deben expresar las cosas, por supuesto, pero hay que evitar hacerlo de forma violenta», apunta por su parte Silvia Álava.

El papel de los padres es crucial. «El problema surge cuando en casa existen recelos hacia ciertos aspectos. Cuando eso ocurre habría que trabajar con el menor y analizar la razón de ese odio. Nadie rechaza sin motivo. Los padres deben ser un modelo a seguir y hacer una buena educación emocional. Ahí es donde debe distinguirse de la conducta. Un menor puede enfrentarse a una situación desagradable, pero no le da derecho a resolverla con violencia»..

Una conducta agresiva puede estar detrás de muchos motivos (inseguridad, tristeza, odio…). «No todo el mundo reacciona igual, por lo que es importante averiguar el detonante para poder solventarlo», asegura Álava.

Trabajar la empatía

El proceso de desarrollo en un niño solo depende de él mismo, de cómo avance en su aprendizaje. «Por ello, cuando se le dice que no pegue a su compañero no entiende el por qué, hay que explicarle las cosas», subraya González Cabrera. Ahí entra en juego la empatía, la capacidad de percibir y comprender lo que sienten los demás. «Estos procesos se complican en la época adolescente, cuando los jóvenes buscan su desarrollo moral y normativo. Entran en juego multitud de valores», insiste el profesor de UNIR. «Pueden llegar a hacer cosas durante esta etapa de la que se arrepientan con 19 años, por ejemplo. Es una época compleja y aún se complica más con la presencia de las redes sociales».

La empatía necesita entrenarse, sobre todo en internet. «Cuando se insulta o se hacen comentarios despectivos mediante un móvil, la carga emocional desaparece porque no se ve cómo sufre la otra persona», comenta González Cabrera.

Si dos jóvenes están frente a frente, la empatía está más garantizada. «Un comentario puede no doler, pero quizás sí puede ser efectivo ver sangrar a un joven por un puñetazo. Internet ha masificado y ralentizado todo proceso de empatía –puntualiza–. Siempre va a haber dos grupos enfrentados: al que perteneces y al que no. Este último tenderá a creerse mejor que tú. Por ello, se debe trabajar para que valoren lo diferente a través de la educación. Si no se enseña, el odio seguirá adelante», asegura el docente de UNIR.

Los estudiantes deberán informar a los profesores de los casos acoso

Los estudiantes de la Comunidad de Madrid estarán obligados a informar a sus profesores de los casos de acoso escolar que crean que están sufriendo otros compañeros de clase. De esta forma se recoge por primera vez en la lista de deberes que debe cumplir el alumnado incluida en el nuevo decreto sobre convivencia escolar para reforzar la lucha contra el acoso escolar en todos los centros públicos y concertados de la región, que el Consejo de Gobierno ha aprobado ayer martes, aunque entrará en vigor el curso 2020-2021. Los alumnos que incumplieran esta obligación podrían enfrentarse a sanciones, dependiendo del caso, muy graves, como la expulsión definitiva, graves, como una expulsión de seis días, o leves, como trabajos en beneficio de la comunidad, han precisado a Efe fuentes de la Consejería de Educación e Investigación.

FUENTE: Diario ABC

Controlar, sí. Espiar, no. ¿Dónde empieza y acaba la vigilancia a los hijos? Colaboración con La Vanguardia

La intimidad de los menores está protegida. Mirar sus móviles no es una buena fórmula de control

Por Javier Ricou

Finales de la década de los ochenta del siglo pasado. Antonio Alcántara (Imanol Arias) lo tiene muy claro. En el primer capítulo de la última entrega de Cuéntame como pasó, María, la hija pequeña de los Alcántara sale por primera vez con sus amigos (tiene ya 17 años) a celebrar la Nochevieja. La fiesta es en una casa de la zona alta de Madrid y Antonio, que no las tiene todas, se cuela de madrugada en esa vivienda para ver qué hace su hija. “Voy a espiar, sí”, responde el cabeza de familia de los Alcántara cuando su mujer, Mercedes (Ana Duato) le regaña por lo que está a punto de hacer.

Mucho ha llovido desde la fecha en la que se sitúa esa escena. En aquella época que un menor denunciara a sus padres por irrumpir en una fiesta de adolescentes, por registrar la habitación de los hijos o por fisgonear en los bolsillos de su ropa habría sido noticia de primera página. Se daba por hecho que entre las responsabilidades de los progenitores iba incluida esa vigilancia intrusiva. Y todo se hacía a mano o a pie. Nada de pantallas. Aún no habían llegado las nuevas tecnologías.

No hay carta blanca

Hoy las cosas, cuando se habla de educar a los hijos, ya no están tan claras. Los expertos en el tema cada vez son más contundentes en su mensaje: Controlar, si. Espiar, no. Y advierten: Los padres y madres no tienen carta blanca en su responsabilidad como vigilantes de sus hijos y eso vale especialmente para los dispositivos tecnológicos. Aunque sean ellos los que han pagado esos teléfonos u ordenadores y los que abonan religiosamente las facturas generadas por el uso que hacen los menores de esos aparatos. Visionar, sin permiso de los hijos, los mensajes que estos envían o reciben por esos canales sin una causa justificada (sólo sería lícito si ese menor está en una situación de riesgo) puede tener castigo por la vía penal. Así lo que recoge la ley.

¿Dónde empieza y acaba la vigilancia a los hijos?

Todo es una cuestión de sentido común. La mayoría de expertos en el tema desaconsejan espiar, sin causa justificada, los teléfonos móviles y ordenadores de los hijos. Lo que no quiere decir, precisa Sílvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud, “que esos padres hayan perdido el derecho a controlar o supervisar lo que hacen los menores en esos portales y canales de mensajería instantánea”.

El consejo de los expertos es acordar con el menor que los padres podrán mirar su teléfono si lo consideran oportuno. Pero no hacerlo sin su permiso.
El consejo de los expertos es acordar con el menor que los padres podrán mirar su teléfono si lo consideran oportuno. Pero no hacerlo sin su permiso. (ljubaphoto / Getty Images)

¿Se puede vigilar sin espiar?

Pero, ¿cómo se vigila sin espiar? “Hablando con esos niños, dejándoles muy claro cuando se les entrega uno de esos aparatos que los padres podrán acceder a sus contenidos, si lo consideran necesario, pero siempre acompañados por los menores”, añade Sílvia Álava. Muchas familias compran teléfonos móviles a sus hijos mucho antes de cumplir los catorce años. “A esas edades tan tempranas ese menor suele ser incapaz de calcular los riesgos escondidos en estas nuevas tecnologías, así que el consejo para las madres y padres en ese primer contacto de sus hijos con un teléfono móvil es dejarle muy claro que ese aparato no es suyo, que lo han pagado los padres y por lo tanto ellos lo podrán mirar y usar siempre que quieran”, insiste esta psicóloga.

Una fórmula que suele funcionar en la etapa de la infancia, pero que no es ya de tan fácil aplicación cuando esos hijos alcanzan la adolescencia. A esas edades, entre los 15 y 18 años, los hijos ya no suelen aceptar, aunque el dispositivo siga siendo pagado por sus padres, que estos fisgoneen el contenido de esos aparatos. Y es entonces cuando surgen los conflictos. Álava reitera: “Por mucha tentación que tengamos cuando nuestros hijos alcanzan la etapa de la adolescencia, no es aconsejable espiar el contenido de esos aparatos sin el consentimiento de ellos. Si nos descubren el remedio será peor que la enfermedad, pues se corre el riesgo de que se rompa para siempre la confianza”.

Lo que dice la ley

Mirar los mensajes del correo electrónico o leer el contenido de las conversaciones del WhastApp de los hijos, sin el permiso de estos, puede salir muy caro. Ramon Arnó, abogado y responsable de la web La Familia Digital recuerda que el artículo 4.1 de la Ley de Protección del Menor 1/1996 dispone que: “Los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Este derecho comprende también la inviolabilidad del domicilio familiar y de la correspondencia, así como del secreto de las comunicaciones”. Y el artículo 4.5 de la misma ley también es muy claro al respecto: “Los padres o tutores y los poderes públicos respetarán estos derechos y los protegerán frente a posibles ataques de terceros”.

“Mirar lo que ya está publicado en las redes no sería espiar”

Silvia Álava psicóloga

Otra cosa muy diferente “es ejercer un control de lo que nuestros hijos han publicado en redes sociales. Una vez los contenidos se han colgado en una plataforma ningún padre ni madre debe de tener la sensación de que espía a esos menores cuando lee esa información. Es pública y por lo tanto está a la vista de todos”, indica Silvia Álava.

Ese control entraría en lo que se entiende como la responsabilidad y obligación de velar por la educación y desarrollo de los hijos. Como mirar el historial de las páginas visitadas desde un ordenador. “Si dejamos que tengan ese aparato en su habitación (lo que a cortas edades no sería prudente) siempre tenemos que dejarles claro que los padres podrán controlar en cualquier momento los lugares por los que han navegado”, añade esta psicóloga.

Los padres también han de respetar el derecho a la intimidad que la ley reconoce a los menores
Los padres también han de respetar el derecho a la intimidad que la ley reconoce a los menores (AntonioGuillem / Getty Images/iStockphoto)

¿Cuándo está justificado espiar los mensajes o correos electrónicos?

Aunque las nuevas tecnologías son un fenómeno relativamente nuevo existe ya una abundante jurisprudencia sobre el tema. Ramon Arnó ha seleccionado algunas sentencias –con el propósito de poner a los padres las cosas más claras cuando surge la duda de si espiar o no a los hijos– que dieron la razón a progenitores que miraron mensajes de ordenadores o teléfonos de esos menores.

El Tribunal Supremo dio, por ejemplo, la razón el pasado año a una mujer que accedió al WhastApp de su hija al sospechar que esta había sido víctima de una agresión sexual. La conducta, consideraron los magistrados, estaba en este caso justificada.

Sentencias de Pontevedra y Madrid

Más jurisprudencia

La Audiencia de Pontevedra absolvió también a un padre que miró, con el permiso de su hija, el WhastApp de la menor. La denuncia la presentó la madre de la niña, (la pareja estaba separada), al estimar que su ex marido había violado la intimidad de la menor. Los jueces justificaron esa conducta y estimaron que no hubo revelación de secretos, pues el padre compartía la patria potestad con la madre y la acción había que enmarcarla en la obligación de los progenitores en la educación y control de lo que hacen sus hijos.

La Audiencia de Madrid absolvió también a una mujer que miró el WhastApp de su hijo, de 13 años, sin el permiso del menor. La madre utilizó esas conversaciones en un juicio de separación para demostrar que su marido, con el que compartía la custodia, y los abuelos paternos estaban poniendo en riesgo la salud del niño al negarse a suministrarle una medicación recomendada por un hospital para tratarle una dolencia. La sentencia considera que en este caso no hubo vulneración del derecho de las comunicaciones, al prevalecer un bien jurídico superior, como es la protección de la salud del menor.

Utilizar programas espía para controlar qué hacen los hijos con sus dispositivos no debe hacerse sin el conocimiento del menor.
Utilizar programas espía para controlar qué hacen los hijos con sus dispositivos no debe hacerse sin el conocimiento del menor. (junpinzon / Getty)

¿Y los programas espías?

Tanto Silvia Álava como Ramon Arnó coinciden en que lo más grave, en la tarea educativa como padres, es instalar en los teléfonos y ordenadores de los hijos aplicaciones o dispositivos que permitan un control absoluto de esos aparatos. Es una práctica extendida y basta ver la oferta de aplicaciones espías en internet para comprobar el éxito de esos productos. Lo que no quiere decir que esos programas –que permiten leer mensajes, geolocalizar a los menores o controlar qué paginas se visitan– sean legales si son instalados sin el conocimiento de los niños.

La instalación de programas para controlar teléfonos y ordenadores roza la ilegalidad

FUENTE: Diario La Vanguardia

#Video Colaboación con Cuatro al Día para hablar sobre los Virales peligrosos

#Video Colaboración con @cuatroaldia para hablar sobre los Virales peligrosos: La sombra de estos retos planea sobre los dispositivos de los menores, donde los inducen a seguir prácticas perjudiciales para ellos y su entorno @miteleonline

El reportaje comienza en 1h 51′

https://www.mitele.es/programas-tv/cuatro-al-dia/5cab1d238bd4e550228b46ad/player …

Silvia Álava - Cuatro al Día - Momo

#Vídeo: La obligación de los alumnos a denunciar casos de acoso escolar. Colaboración con el Telediario de La1 de TVE

El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha aprobado una normativa para frenar el acoso escolar. Entre otras medidas, establece como una obligación que los alumnos denuncien los casos de que conozcan. De no hacerlo, serán sancionados. Hablamos sobre ello en el Telediario de La1 de TVE

«Estos retos de moda ponen en riesgo incluso la integridad de los niños» Colaboración con el diario El Comercio

Expertos creen que prácticas como el ‘abecedario del diablo’, practicado en el IES Astures, derivan de una mala comunicación en el entorno doméstico

Por MARCOS GUTIÉRREZ

Tras unos días de agitación, el fin de semana ha contribuido a que el día a día de los estudiantes del IES Astures de Lugones y sus familias recobre una cierta calma. La rápida actuación de la dirección del centro permitió atajar la peligrosa práctica de ‘el abecedario del diablo’, que se había popularizado entre los alumnos de primero de la ESO y que llegó a causar heridas en más de cuarenta chicos del centro.

Expertos en Sociología, Psicología Infantil y Ciencias de la Conducta consideran que la principal responsabilidad a la hora de prevenir este tipo de conductas aberrantes no recae en los centros educativos, sino en el entorno familiar. La psicóloga Silvia Álava explica que «por desgracia», este tipo de juegos son algo «bastante habitual». «Estos retos que se ponen de moda entre niños más pequeños ponen en riesgo incluso la integridad de los participantes», señala. El perfil de chicos más susceptibles de caer en estas trampas es el de aquellos «más sugestionables y que no saben decir que no». En este sentido, considera que «es muy importante que los padres hagan una correcta educación acerca de qué es lo que se puede consumir en las red, saber qué cosas ven, qué redes sociales siguen o que webs visitan».

En definitiva, se trata de que los padres o tutores «inviertan tiempo en una educación y en formarles, tener criterio y saber ser asertivos». Lejos de considerar que lo acontecido en el IES Astures es algo nuevo, esta psicóloga resalta que este tipo de juegos de valor, iniciáticos en cierta medida, siempre han existido, si bien «con las redes sociales se les da un eco que antes no tenían».

Silvia Álava, Psicóloga «Es muy importante que los padres eduquen sobre qué es lo que se puede o no consumir en la red»

José Antonio Flórez Lozano, Catedrático de la Universidad «El mejor de los regalos que podemos hacerle a un niño se llama tiempo»

Héctor Cebolla, Sociólogo «Con Internet y las redes sociales estos juegos se han estandarizado a nivel planetario»

El catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo José Antonio Flórez Lozano considera que «nos encontramos con comportamientos que parecen ser inducidos en parte por la pertenencia a este mundo de teléfonos móviles y digitalización». En este tipo de casos cree que resulta esencial «conocer la edad de los niños en cuanto a desarrollo emocional». «Probablemente tenemos que preguntarnos no tanto por el niño o el instituto como por la familia o el núcleo familiar», comenta al hilo de la peligrosa práctica que se detectó la pasada semana en el centro educativo lugonense. Cree que el problema se basa en que «hay una comunicación ineficiente. El niño en estos momento tiene un hambre de comunicación que es sustituida por una digitalización cada vez más intensa, a través del uso de las nuevas tecnologías». Añade que «nuestro cerebro está pensado para la felicidad, no para la autodestrucción y esto requiere esfuerzo». En esta línea, conductas como las manifestadas a través de juegos como el del ‘abecedario del diablo’, «son reflejo de la sociedad actual, en la que algo falla». Cree que en el fondo del problema radican «posibles déficits en vínculos psicoafectivos con la familia». «Tenemos que volver a lo más sencillo. La digitalización mejor es el amor y la comunicación en el ámbito familiar. El mejor regalo que podemos tener para un niño se llama tiempo», asevera.

Apunta que la interacción entre padres e hijos dentro del ámbito familiar «es la estrategia para atajar estos comportamientos negativos. Procurar un entorno positivo para nuestros hijos». Considera que el beneficio obvio de las nuevas tecnologías y las redes sociales se está pervirtiendo, llegando a «intoxicar» las mentes aún en desarrollo de los más jóvenes.

El sociólogo Héctor Cebolla, cree que, pese a ser fenómenos aislados, eventos como el de Lugones «tienen una gravedad extraordinaria. Más allá de que sean prevalentes, la importancia de un evento solo me parece suficiente como para que reciba atención».

Más que hablar de viralización de este tipo de prácticas por el efecto de las redes sociales, considera que lo que sucede es que ‘juegos’ como el ‘abecedario del diablo’ o ‘la ballena azul’ «se han estandarizado a nivel planetario. Antes estas bravuconadas tenían un origen más local. Lo que han hecho las redes es estandarizar lo que pasa en los diferentes países». En esta línea, «lo que pasa es que ahora prestamos más atención y hay más herramientas para medir el maltrato en los centros educativos. El efecto de las redes es más homogeneizador que viralizador».

Distintas prácticas

Son varias las prácticas que, como el ‘abecedario chino’ o ‘de diablo’, se extienden entre los jóvenes de forma silenciosa y llegan a representar un verdadero peligro para ellos. El ‘abecedario del diablo’ consiste en rascar el dorso de la palma de la mano con una uña a otro niño mientras recita las letras del alfabeto de la A a la Z y dice una palabra que comienza con cada una de ellas. A cada palabra le corresponde un pellizco mayor lo que, en la mayoría de las ocasiones, deriva en heridas de consideración. Lejos de ser más inofensivo, el ‘cutting’ puede tener un factor de peligrosidad añadido. El objetivo es hacerse cortes con una cuchilla en determinadas zonas de muñecas y pies, incluso en las plantas. Una vez realizada la marca, los jóvenes suben la foto a las redes sociales.

FUENTE: Diario El Comercio

“Los menores expuestos a la fama corren el riesgo de sufrir ansiedad o depresión”. Colaboración con el diario El País

La psicóloga advierte de que los niños y adolescentes que triunfan en YouTube no están preparados para asimilar la presión mediática

Por CECILIA JAN

La psicóloga Silvia Álava.
La psicóloga Silvia Álava.

Para muchos niños y adolescentes, grabar un vídeo y pedir a sus padres que lo suban a YouTube supone un juego, en el que imitan lo que ven en la plataforma. Pero cuando este juego desborda el ámbito cercano y el niño pasa a tener miles o incluso millones de seguidores, sufre los mismos riesgos de la sobreexposición y la fama de los actores infantiles y juveniles, entre los que no faltan ejemplos de juguetes rotos. «Si los adultos muchas veces no somos capaces de soportar la presión, para los niños y adolescentes es mucho más difícil, al no tener herramientas para gestionarla», explica Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud.

«No entienden que en la vida real la gente no te regala cosas ni te hace el mismo caso», dice esta especialista en niños y adolescentes. «Corren el riesgo de no ver el mundo como es en realidad, sino mediado por este trato de favor. En personalidades en construcción —el cerebro acaba de madurar a los 25 años—, les hace un flaco favor, no están preparados para digerirlo».

Álava alerta a los padres contra la mercantilización de la imagen de sus hijos o el intentar realizar sus propias aspiraciones a través de ellos. «El niño no está capacitado para entender las repercusiones de lo que hace: cuánta gente me va a ver, si me van a reconocer… No sabes cómo va a reaccionar cuando sea mayor, si te va a decir que no quería hacer eso y que lo viera todo el mundo», afirma. «Los adolescentes puede que sí entiendan esas consecuencias, pero muchos no están preparados para asimilarlo», advierte.

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De ahí pueden surgir problemas como «la ansiedad por no conseguir suficientes likes (me gustas) o por si las marcas van a dejar de patrocinarlos; o incluso la depresión, por ejemplo si un vídeo sale peor que el anterior», dice la psicóloga. «El problema no es tanto cuando consiguen likes,sino cuando no, porque surgen ideas irracionales, de que ya no gusto, cuando lo primero que tienen que hacer es gustarse a sí mismos».

Los chavales, aquí más bien adolescentes, que continuamente exponen su extimidad —un término que los expertos empezaron a usar con el auge de las redes sociales y la telerrealidad para definir el hacer externa la intimidad— «pueden sufrir cierta disonancia entre lo que cuelgan y su vida real», afirma Álava. «Tú vendes que estás mostrando tu vida diaria, pero no es real. Proyectamos una imagen, un escaparate de lo que queremos que vean». Y para los adolescentes que siguen a estos chicos, también tiene consecuencias. «Muchas veces comparan su vida con la del youtuber o instagramer, y la suya les parece poco interesante, sin pensar que los momentos aburridos, como tener que ir al instituto o hacer la cama, no los muestran. Tienen una imagen distorsionada de la realidad, que les genera una gran frustración».

Álava recomienda a los padres de niños y adolescentes youtubers «minimizar los riesgos: cumplir unos horarios de trabajo y supervisar que no afecte a los otros aspectos de su vida: que les vaya bien en el colegio, que sigan teniendo tiempo para realizar actividades, relacionarse con sus amigos… Es decir, que no se vea afectada su vida de niño o adolescente», afirma. «Y en el momento en el que deje de ser divertido, en el que noten que sienten presión, ansiedad o prefieren hacer otra cosa, es el momento de parar».

FUENTE: Diario El País

Escolares, padres, madres y educadores serán los protagonistas del día de internet segura en España. Colaboración con INCIBE

Mañana martes 5 de febrero tendré la oportunidad de colaborar con el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) en el Día de Internet Segura 2019 (SID) que se celera en más de 100 países del mundo y cuyo lema de este año es:


Una internet mejor comienza contigo: conviviendo con respeto para una Internet segura

En España el INCIBE ha organizado un completo programa de conferencias y actividades que se desarrollarán en el Museo Reina Sofía de Madrid, dirigida a menores, padres, madres y educadores con el objetivo de promover el uso seguro y positivo de las tecnologías digitales.

La jornada comenzará con el acto de inauguración institucional en el Auditorio principal. En este último lugar, se impartirán 3 charlas dirigidas a cerca de 300 escolares que han concertado previamente la visita.

Charlas para educadores, padres y madres

De forma paralela, en el Auditorio 2 se desarrollarán diversas charlas para educadores. Antonio Vargas, responsable de Políticas Públicas de Google, hablará sobre ‘Educación, seguridad y privacidad a través de espacios digitales’; Álvaro Varona, manager de Experiencia del Usuario en grupo editorial SM disertará sobre ‘Apps infantiles y oportunidades para una convivencia mejor’ y camino Rojo, responsable de Políticas Públicas, Gobierno y Filantropía de Twitter España abordará la ‘Educación y Seguridad, claves en el futuro de la conversación’.

A continuación, Domingo Malmierca, director adjunto en Fundación Aprender a Mirar, quien hablará sobre ‘Las pantallas y la seguridad del cerebro’. Por su parte, Patricia Núñez, directora de la Cátedra de Comunicación Infantil y Adolescente de la Universidad Complutense de Madrid, hará un diagnóstico del uso y repercusiones de las pantallas en los menores.   

Ya por la tarde, desde las cinco y media de la tarde y hasta las ocho, también en el Auditorio 2 tendrán lugar las charlas para padres. En este caso, Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud, ofrecerá una ponencia sobre ‘Infancia e Internet ¿dónde está el límite?’ y Antonio Milán, profesor del Máster de Directivos de Centros de Enseñanza de la Facultad de Educación y Psicología del Centro Universitario Villanueva, hablará sobre ‘Adolescentes hiperconectados y felices’. Por último, enmarcada en la “Parent’s Academy” de Zona from Facebook, en colaboración con Empantallados.com, Charo Sádaba, experta independiente sobre menores y tecnología en la Comisión Europea hablará sobre el ‘Reto de educar smartusers’.

Como novedad, este año, se contará con un espacio expositivo en el que diversas empresas darán a conocer soluciones, productos y servicios orientados a la seguridad TIC de los menores, además de realizar diferentes demos. 

El Día de Internet Segura pretende concienciar sobre la seguridad en Internet e impulsar cambios positivos que favorezcan el uso de la tecnología de forma responsable, respetuosa, crítica y creativa. 

Toda la información del programa está disponible en la agenda del Día de Internet Segura 2019.

Las personas interesadas en participar en los actos programados pueden inscribirse a través de este link: Registro Día de Internet segura 2019

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