Campamentos de verano: ni teléfono móvil ni amigos. Colaboración con el diario El Mundo

Campamento de verano para nuestros hijos: ¿sí o no? Colaboración con EuropaPress

Por qué has de hablar con los niños de dinero (y cómo hacerlo más fácil). Colaboración con La Vanguardia

Educar en el esfuerzo que cuesta ganarlo es fundamental para que entiendan su valor.

Por Rocío Navarro Macías.

La escena es la siguiente: un niño ante una máquina de bolas que llega a la rabieta hasta que sus padres le dan un euro para conseguir una de ellas. Una vez abierta, la sorpresa es desechada casi de inmediato por el pequeño porque no está a la altura de sus expectativas. Sin embargo, al rato vuelve a pedir dinero para sacar otra. Este sería un buen momento para tener con él una conversación sobre el valor del dinero. A lo largo de su vida, los niños van a recibir mensajes monetarios de muchas fuentes diferentes, ¿no sería una buena idea que los padres se establezcan como la referencia en este aspecto? De esta forma es posible proporcionarles también un marco ético y de buenas conductas sobre la economía diaria.

“El dinero por sí mismo no es algo especialmente amable ni bonito. Los niños no deberían preocuparse por poseerlo o ahorrarlo, sino entender la responsabilidad que implica tenerlo y gastarlo. Hablar de economía y de dinero con los niños también es hacerlo de valores: responsabilidad, justicia social, solidaridad”, comenta Montse Junyent, economista y autora de libros como ¿Cuántas raíces de frambuesa necesitas para ser feliz? (Comanegra), que explica las crisis económicas a los niños.

¿Cuándo comenzar?

Los niños son grandes observadores y desde muy pequeños comienzan a ser conscientes de que sus padres utilizan el dinero como moneda de cambio por cosas. Junyent apuesta por no introducir estos temas hasta que se interesen. “Pienso que lo ideal sería que vivieran sin saber qué es el dinero ni preocuparse por este tema. Pero esto es muy difícil porque es algo que está muy presente en nuestra vida y ellos muy pronto preguntan. Entonces es cuando debemos empezar a tratarlo, no antes”.

De hecho, un estudio de la Universidad de Michigan descubrió que los niños de tan solo cinco años ya tenían reacciones emocionales distintas al gastar y ahorrar que se traducían en conductas de gastos reales. “Aunque se trata de un concepto muy abstracto para niños de educación infantil, sí que hay que inculcarles el valor del dinero, que las cosas cuestan y suponen un esfuerzo”, indica la doctora en psicóloga clínica y de la salud Silvia Álava. “A partir de los seis años, saben contar y pueden comprenderlo más. Pero esto no implica que antes, no se lo estemos diciendo”, continúa.

La forma en la que la economía se introduce a un niño es clave para su relación con el dinero en el futuro. Un enfoque neutro, en el que no se ligue este concepto con emociones positivas o negativas, evitará que en el futuro surjan sentimientos de culpa o ansiedad derivados por los hábitos de gasto. “Deben percibirlo como algo necesario, pero sin darle una importancia excesiva”, cuenta Junyent. “Hay que educar en el valor del dinero sin transmitir presión o preocupación por si falta y a la vez compartir con ellos este tema como un asunto familiar en el caso de que se esté pasando por dificultades económicas”, comparte Álava.

Entre las claves para mantengan una relación saludable con el dinero, hay que hacerles ver que no se trata de un fin en sí mismo, ni convertirlo en un objeto de deseo. “Tenemos que transmitir que es un medio para conseguir objetivos nobles, que trabajen para el bien común, pero no debe ser un objetivo en sí mismo. Ganar mucho dinero no debería ser la finalidad de la vida de una persona, sino conseguir una vida digna, satisfactoria y plena; y el dinero es el medio para conseguirlo”, comenta Junyent.

Asimismo, la economista habla de cómo conocer el valor de las cosas y el dinero puede derivar en un consumo responsable. “Si saben el esfuerzo que supone tenerlo, serán más cuidadosos en gastarlo. También pueden aprender a entender la sobriedad no como una renuncia, sino como un estilo de vida que aporta mayor satisfacción que el consumo desmesurado”.

Hablarles desde la práctica

Lo más fácil y divertido para los niños es tratar el tema desde la práctica. “Desde que son pequeños, aunque no conciban los conceptos abstractos, sí que les podemos decir: mamá o papá va a pagar porque ha ido a trabajar y por eso tiene dinero”, comenta Álava.

Junyent propone, asimismo, hacerles partícipes de aquellas actividades que realizamos en el día a día como hacer la compra o ir al banco. “A los niños les cuesta entender cuál es la función de estas organizaciones. Como padres nos podemos encontrar diciendo a nuestro hijo que no podemos comprar aquello que nos pide porque no tenemos dinero y él respondernos que vayamos al cajero a buscar más. Entonces tenemos que explicarles que esta máquina no reparte dinero, sino que sólo nos lo da si antes lo hemos depositado”.

Además, en estos hábitos cotidianos se puede animar a los niños comparar precios o dejarles pagar pequeños importes. “También permitirles que participen en la planificación de los gastos de un viaje u otras actividades que se hagan en familia”, propone Junyent.

Cuidado con los premios

Al igual que se debe abordar la relación con el dinero desde un punto de vista neutro, sin etiquetarlo con emociones, tampoco debe utilizarse para premiar. “A veces, con la voluntad de educar en la responsabilidad y el valor del dinero, podemos caer en el error de premiar con él buenos resultados escolares o la ayuda en las tareas de la casa. No deberíamos vincular el dinero con comportamientos meritoriosporque entonces enviamos el mensaje de que todo tiene un precio y de que todo se realiza por dinero, no por la satisfacción y el mérito de hacer las cosas bien”, indica Junyent.

Una niña introduce una moneda en una hucha ante la presencia de su padre. vadimguzhva / Getty
Una niña introduce una moneda en una hucha ante la presencia de su padre. vadimguzhva / Getty

Muchas veces es la condescendencia de los padres la que puede generar mensajes confusos en cuanto al valor del dinero. “Se escucha a muchos padres decir sobre sus hijos adolescentes ‘me da pena porque tienen poco dinero y deben elegir entre ir al cine y palomitas o ir al cine y merendar’. Pero se trata de un aprendizaje vital. En la vida hay que aprender a elegir y ellos deben ser conscientes de que el dinero es limitado”, explica Álava. Para ello, la experta recomienda introducir prácticas como darles una pequeña paga o el ahorro.

“Algo que les ayuda a valorarlo es una propina, a partir de los ocho años, por ejemplo. Que ellos aprendan a gestionarlo a través de pequeñas transacciones del día a día. Es muy curioso, porque cuando se trata de su propio dinero, se piensan dos veces antes de pedir algo”, añade la psicóloga, que advierte de la necesidad de ser realistas con el dinero que se les da. “Debe ser poco. Que tengan que aprender a ahorrar si quieren algo que cuesta más”.

Una pequeña paga, a partir de los ocho años, permite que aprendan a gestionar el dinero y a ahorrar

FUENTE: LaVanguardia.com

Hablamos de la soledad en este vídeo de Saber Vivir

Esta vez hemos viajado hasta el pequeño pueblo de Ribota, en Segovia, para conocer a sus vecinos y hablar de un tema que nos afecta a muchos en diferentes momentos de nuestra vida: la soledad:

Pincha aquí para ver el vídeo: https://bit.ly/2ZmVSxh

Deshidratación y estado de ánimo. Colaboración con Aguas Minerales

Os dejo este vídeo en el que hablamos sobre la conexión entre deshidratación, apatía y estado de ánimo:

7 maneras de enseñar a los niños a trabajar la resiliencia de forma proactiva. Colaboración con PadresyColegios.com

Seguro que todos conocemos a personas que han vivido una situación adversa, o incluso traumática y que en lugar de hundirse han salido más fortalecidos de la misma. Eso es lo que se llama Resiliencia.

La resiliencia es un término que viene de la física de los materiales: es la capacidad de un material mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido. Cuando nos referimos a los humanos, la resiliencia es la capacidad de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado de situación adversos. Lo interesante es que se han estudiado los mecanismos de resiliencia y podemos enseñar a las personas a crecer y a superarse ante la adversidad y además es algo que podemos hacer desde que los niños son pequeños. No hablamos de resiliencia como una capacidad estática, sino como “procesos resilientes” que abarcan múltiples factores, que se pueden entrenar.

¿Cuándo se empieza a desarrollar la capacidad de resiliencia?

La resiliencia es una capacidad que se empieza a desarrollar desde la más tierna infancia. Y para ello es necesario que los padres fomenten un apego seguro en los niños. Es decir, los niños tienen que haberse sentido queridos, valorados, amados… siendo sus padres sus figuras de referencia y de seguridad, pero fomentando en todo momento la autonomía y la seguridad personal. Los apegos inseguros que se basan en vínculos de dependencia son enemigos del correcto desarrollo de las capacidades de resiliencia.

La sobreprotección, como hemos comentado en otras ocasiones, también es un enemigo del correcto desarrollo de los procesos resilientes. Cuando el niño apenas se tiene que esforzar para conseguir sus objetivos, cuando están “súper papá” y “súper mamá” pendientes de todo y a la mínima contradicción resuelven el problema, o no les decimos que no para evitar que se frustren, estamos impidiendo que desarrollen resiliencia. Hay que enseñar a los niños a ser autónomos y seguros, a que cuando tienen un problema, o una situación adversa intenten primero resolverla ellos, y solo, si no pueden, pedir ayuda. Siempre desde el acompañamiento el amor y la ternura, pero sin caer en la sobreprotección.

Consejos para fomentar la resiliencia en los niños

  • Promueve su autoestima. Tener una autoestima positiva ayudará a tener una mayor confianza y seguridad a la hora de enfrentarnos a los golpes de la vida.
  • Fomenta las relaciones personales que generen seguridad y reconocimiento. Sabemos la importancia de las amistadas para mitigar los efectos negativos de la adversidad. Tener amigos con los que desahogarse, y ventilar nuestras emociones, que nos escuchen de forma activa, sin juzgarnos y sin decirnos lo que tenemos que hacer.
  • No busques culpables a sus problemas. Céntrate en ayudarles a encontrar de forma conjunta la solución. El victimismo es el mayor enemigo de la resiliencia.
  • Enseñarles técnicas de control de la ansiedad y el estrés también es necesario. De esta forma, tendrán recursos para poder sobrellevar situaciones desagradables del día a día, o los golpes de la vida.
  • Los estresores, las situaciones adversas de la vida se pueden interpretar como amenazantes o como motivadores. Muchas veces estamos interpretando situaciones estresantes de la vida cotidiana como amenazantes lo que genera una emoción de miedo y una respuesta de ansiedad. Se trata de aprender a utilizar la energía de dicha emoción para superar la situación, no para quedarnos bloqueados en la misma.
  • Fomenta un “locus de control interno”, esto significa: pon le foco en lo que tú puedes hacer, no en lo que los demás hacen o dejan de hacer. Se trata de que los niños comprendan que son ellos quienes deciden y quienes dirigen su vida.
  • Fomenta la responsabilidad. No asumas sus responsabilidades. Hay que enseñar a los niños a ser responsables y para ello hay que estar a su lado acompañando para enseñarles a hacerlo, no para resolverles las situaciones. Además, tienen que aprender a asumir las consecuencias de sus actos, tanto las positivas como las negativas.

FUENTE: PadresyColegios.com

Hablamos sobre el BurnOut en el programa Aquí Hay Trabajo de la La2 de TVE

Trabajadores que sufren el Síndrome del Quemado

Queremos que escuches la voz de personas que sufren el Síndrome del Trabajador Quemado. Un tema del que se habla mucho desde que la Organización Mundial de la Salud lo ha reconocido como enfermedad. Se refiere a la ansiedad, la motivación cero, el insomnio… a la depresión y la incomprensión. No solamente estar harto, es una enfermedad.

Silvia Álava - Aquí Hay Trabajo - Burn Out
http://www.rtve.es/alacarta/videos/aqui-hay-trabajo/aqht-quemado/5266011/

Pincha en el enlace para ver el reportaje: https://bit.ly/2MRKGHF

Disfrutar de una buena comida en compañía. En Saber Vivir

¿Sueles comer con tu familia o amigos? ¿Sabías que una buena conversación puede ser buena para hacer una buena digestión? Esta semana hablamos en el espacio de psicología de cómo disfrutar de una buena comida en compañía, pasando tiempo de calidad con los nuestros.

Puedes ver el programa completo pinchando en este enlace: Saber Vivir

Consejos de hidratación para estudiantes. Colaboración con Aguas Minerales

Algunos consejos a tener en cuenta a la hora de ponerse a estudiar y antes de hacer un examen!!

Colaboración en DigCitSummitES: familia y tecnología. En la Fundación Telefónica

¿Qué es lo que realmente nos preocupa a los que educamos en tiempos de Internet? ¿Tiempo de pantalla, adicción, distracción, contenidos inadecuados, sobreexposición, impacto sobre aprendizaje, relaciones desvirtuadas?

En este encuentro, reflexionaremos sobre todos estos temas junto a un completo grupo de expertos.

Os adjunto el corte de mi participación:

Y unas fotos del evento:

Toda la información en http://digcitsummites.com/asi-fue/