Controlar la tensión arterial. Vídeo del programa Saber Vivir

Todo influye en nuestra tensión arterial: nuestra alimentación, nuestro peso, como nos encontramos con nosotros mismo y nuestro estado mental. Pero hay un factor muy importante que nos puede ayudar a controlarla: la sal que consumimos. No solamente la que echamos en la comida, sino la que está “oculta” en productos elaborados.

«Hay que crear un vínculo de seguridad, no de dependencia» Colaboración con El Faro de Vigo

«Si le gritas al niño le estás transmitiendo un modelo incorrecto. ¿Cómo pedirles que regulen sus emociones si yo no sé regular las mías?», expresa la Doctora en Psicología Silvia Álava, que en septiembre impartirá un taller sobre inteligencia emocional en el aprendizaje en el Foro de Educación de Faro de Vigo.

Por SELINA OTERO

En qué se les nota a los niños y niñas que echan en falta tiempo con sus progenitores en el día a día?

Puede ocurrir varias cosas, va a depender mucho de las características de personalidad de cada niño. Hay niños que lo demuestran más porque están más tristes o alicaídos, sin ganas de hacer cosas y niños cuyas llamadas de atención van a ir más por el camino de dificultades de conducta, portándose un poco peor, negándose a hacer algunas cosas, cuestionando a los padres… Incluso a veces con respuestas más agresivas

¿Cómo se puede paliar?

Yo creo que lo primero es parándonos a observar. Quizás lo más fácil es aumentar el tiempo, pero esa opción a veces la tenemos y a veces no la tenemos, depende mucho de nuestra situación a nivel laboral o social. Podemos tener un familiar en el hospital. Qué es lo que hace o dice nuestro hijo o hija porque ahí vamos a tener muchas pistas y a darnos cuenta de qué reclama ese niño o niña. Porque a veces tenemos una época en la que estamos menos tiempo con ellos y ni siquiera les hemos dado una explicación. Si hay una enfermedad de un familiar, pues habrá que explicar que el abuelo, el tío o el primo, quien sea, está enfermo. Yo tengo que estar tiempo en el hospital. Entiendo que me vas a echar de menos, que te gustaría hacer más cosas con mamá o con papá pero no pueden. O entiendo que te gustaría que tus padres te fuesen a buscar al colegio, pero no pueden porque están trabajando. Vamos a llegar a un acuerdo. Es bueno que hagas las tareas solo para que cuando yo llegue a casa podamos ponernos a jugar o algo que a ti te apetezca. Porque pueden intentar no hacerlos para que luego les ayudes al llegar.

El niño necesita su tiempo de juego y dirigirlo él mismo. No es bueno que esté todo el día con actividades guiadas. Llegará un momento en que dirá: ¡me aburro!

Que tengan actividades extraescolares hasta tarde, ¿puede ser negativo?

Va a depender mucho de las variables de cada niño. Hay niños que necesitan menos tiempo de estudio y pueden dedicar más a actividades extraescolares y hay niños que necesitan más tiempo de horas de estudio. Lo que no puede ser es cargar al niño de tal forma a la tarde que no le quede nada de tiempo libre. Porque también necesita su tiempo de juego y que dirija su juego. No todo el día con actividades guiadas porque eso deriva en que llega un momento que el niño dice: ¡mamá -o papá-, me aburro! Tienen que aprender a entretenerse. Lo que siempre tenemos que hacer es dejar tiempo para el juego. Porque si llegamos a las seis y luego hay que estudiar y luego cenar ya no queda nada de tiempo libre.

¿Y unos padres que tengan la oportunidad de pasar la tarde completa con sus hijos?

Depende de la edad del niño. Cuando los niños son pequeños es mucho mejor el parque que las actividades extraescolares. Necesitan parque y juego con el resto de los niños de su edad. Los niños de infantil, jugando, relacionándose, trabajando la psicomotricidad gruesa subiendo y bajando a los columpios. Eso sería lo ideal.

El problema es que malentendemos la felicidad…

¿Qué preocupa más a los padres cuando van a consulta?

Lo primero que les preguntamos es: ¿qué intentáis conseguir? Y lo que más contestan es: “Que sean felices”, que es precisamente el título de mi libro. Es una cosa que preocupa bastante. El problema es que malentendemos la felicidad. La felicidad es prepararles para la vida, que sean autónomos, que sean seguros, independientes… No encontrarnos con esos niños que están con el : ¡noo! Y frustrados. Y enfadados con el mundo de forma continua.

¿Cómo se crea un buen vínculo desde el inicio?

Hay que estar con el niño pero es fundamental pensar qué hacemos, qué decimos… Al final tenemos que crear vínculos que fomenten la seguridad. Vínculos de apego de tipo seguros, no de dependencia. Evitar sobreprotegerlos. Si estamos muy encima y les hacemos todo: pobre, si no me cuesta nada, ya le preparo yo la mochila, ya le ayudo yo en esto, ya le llevo yo esto… No nos estamos dando cuenta y al final lo que estamos haciendo es que no estén preparados o no les permitimos que tengan un vínculo de seguridad, porque en todo momento dependen de su mamá o de su papá. Tiene que ser un vínculo de respeto, de confianza y de apego… Yo estoy aquí para lo que necesites, pero fomento que vayas haciendo las cosas solo o sola.

Como el polémico tema de los deberes…

Claro, los deberes (si los hay) tiene que hacerlos él solo no sentarnos con ellos. Otra cosa es que vayamos reforzando cada vez que tiene dudas. Pero una duda es una duda puntual en un ejercicio. Un apoyo. Y si hay muchas dudas tendrá que preguntarle el día siguiente al profesor. La clave es acompañar, pero no te lo hago. Te doy una seguridad para que puedas hacerlo solo. Es como el ejemplo que ponemos para andar en bici, quitamos ruedines, te vas soltando.. y luego el niño va solo.

Aprendizaje de las emociones en infantil | FdV
Aprendizaje de las emociones en infantil | FdV

Si tú no sabes muy bien cómo funcionan las emociones en tu cuerpo, por qué estás sientiendo una determinada emoción, cómo utilizarla o cómo regularla es imposible que se lo puedas enseñar a un alumno o a un hijo

¿Tienes muchas consultas sobre gestión emocional?

Creo que hoy en día hemos avanzado mucho en la parte de educar en inteligencia emocional, todas las partes de la emoción del niño.Sabemos que es necesario pero no sabemos cómo hacerlo. Como nadie nos ha enseñado a gestionar nosotros nuestras propias emociones para comprenderlas, para regularlas, es muy difícil hacerlo con los niños. Además, cuando los niños son pequeños se produce una autorregulación emocional: los padres, a través de su conducta, de su modelo, a través de lo que le van diciendo a los hijos son responsables de que los niños aprendan a regular sus emociones… pero si nosotros no regulamos nuestras emociones y además no sabemos cómo hacerlo es difícil poder ser bueno en regulación emocional. Por eso muchas veces cuando trabajamos con la inteligencia emocional de los niños les decimos a los padres, primero tenemos que trabajar con la tuya, para que sepas cómo hacerlo. Incluso cuando vamos a lo coles a impartir talleres de inteligencia emocional primero se imparten a los profes. Porque luego tu cuando vayas a trabajarlo con los alumnos si tú no sabes muy bien cómo funcionan las emociones en tu cuerpo, por qué la estás sintiendo, cómo utilizarla o cómo regularla es imposible que se lo puedas enseñar a un alumno a tu hijo.

¿Cómo evitar ‘perder los nervios’?

No hay que gritar, ni pegar, ni utilizar la conducta agresiva… porque le estás enseñando un modelo al niño incorrecto… te estoy pidiendo que regules tus emociones cuando yo no soy capaz de regular las mías. Pero los primeros que tenemos que aprender a regularlas somos nosotros. Si la madre grita se desregula todavía más. Esto se aprende. Poner nombre a lo que sentimos: cómo lo sientes. Utilizar la emoción a tu favor. Porque al final, no existen emociones buenas ni malas, son información, nos dicen que nos pasa algo. Aprovecharlas para tomar una decisión. Una cosa es la emoción, que es lo que se siente, y otra es la conducta: gritar, por ejemplo, si el niño no obedece.

FUENTE: Faro de Vigo

¿Qué saben tus hijos del porno? Colaboración con El Heraldo de Aragón

Casi el 10% de los consumidores de pornografía en internet tienen menos de 10 años. Los expertos coinciden: el porno en la red está minando la capacidad de muchos adolescentes y jóvenes a la hora de poder desarrollar una vida afectivo-sexual sana y saludable, libre de riesgos y para toda su vida.

Por Lucía Serrano y Noemí Gallego

En la pubertad, entre los 10 y 12 años, la curiosidad por el sexo se dispara. Surgen las dudas, las preguntas, el deseo… ¿Cómo saciar tanta curiosidad? ¿Cómo obtener respuestas rápidas cuando, además, el sentimiento de vergüenza -en muchas familias hablar de sexo sigue siendo un tema tabú- es el que más pesa? La respuesta es obvia: viendo pornografía. Y, con las nuevas tecnologías, visualizar este tipo de contenidos es sencillo y está al alcance de cualquiera: basta con un teléfono móvil. ¿Y qué adolescente no tiene uno? El 30% de los niños españoles ya tiene un ‘smartphone’ a los 10 años y el 70%, a los 12. Desde los dos años, juegan con los de sus padres y tienen acceso a vídeos de Youtube. Y ya se sabe: no hay nada más ‘peligroso’ que un adolescente que busca información fuera de casa.

Muchos ven el porno como una representación realista del sexo

Hagamos una prueba: si buscamos la palabra ‘porno’ en internet, en tan solo 5 segundos, aparecen más de 9 millones de resultados. Demasiada información para un tema tan sensible, de acceso inmediato y en manos inexpertas, que está empezando a generar serios problemas entre los más jóvenes, a la hora de abordar su sexualidad. De hecho, algunos especialistas consideran que nos encontramos ante una verdadera ‘epidemia’ silenciosa y que la sociedad aún no es consciente de lo que está ocurriendo.

Menores de 10 años

Y la teoría se sostiene en cifras. Según el proveedor de ciberseguridad Bitdefender, pese a que las webs piden confirmar la mayoría de edad, casi el 10% de los consumidores de porno en internet tiene menos de 10 años. Y Protégeles, asociación sin ánimo de lucro dedicada a la seguridad de los menores en la red, recalca que el 53,5% de los adolescentes españoles de entre 14 y 17 años suele ver porno en internet, mientras que un 4,1% de los menores de 11 y 12 años recibe contenidos sexuales en el móvil. Pero, hay más. Un estudio reciente de la Universidad de Middlesex (Gran Bretaña) arroja unos datos tan significativos como preocupantes: el 53% de los niños y el 39% de las niñas que reconocían haber visto pornografía, la consideraban como una representación realista del sexo. Y El 39% de los adolescentes de entre 13 y 14 años, y una quinta parte de los niños de 11 y 12 años, querían imitar el comportamiento visto en los vídeos pornográficos.

Evidentemente, los adultos somos conscientes de que esas imágenes distan mucho de la realidad y sabemos interpretarlas, pero un adolescente, no. Y, desde luego, desconocen lo que esta conducta, tan aparentemente inofensiva para ellos, les puede provocar. Además, cuanto más jóvenes son y más extremo resulte el material, mayor intensidad tendrán sus efectos. Si la primera toma de contacto de los adolescentes con el sexo es a través de la pornografía, en un futuro no muy lejano, podemos tener serios problemas, ya que estos contenidos suelen ser violentos, agresivos y muestran a la mujer como un mero objeto sexual, siempre disponible. Y, en este sentido, conviene no olvidar que los casos de violencia de género entre adolescentes están aumentando en nuestro país. Algunas chicas, incluso crean sus propios vídeos de contenido sexual y no pocas ven como algo ‘normal’ el uso de una cierta violencia en sus relaciones, que definen como algo ‘erótico’.

Aumentan los casos de violencia de género entre adolescentes

Por eso, es tan importante que los adultos les hagamos entender que eso que ven, nada tiene que ver con la realidad; debemos quitarle la etiqueta de ‘tabú’ al sexo para que puedan acercarse a nosotros, sin esa vergüenza que, en ocasiones, incluso sin darnos cuenta, les transmitimos. Los padres deberíamos convertirnos en su principal fuente de información; si nos cerramos en banda… siempre estará ahí, aguardando, como fuente accesible, el porno. Por otro lado, se ha demostrado que existe una relación directa entre el aumento de la exposición a imágenes sexualizadas y una actividad sexual precoz, así como con otras conductas de riesgo. Si hay algo en lo que coinciden todos los expertos es en que la pornografía en la red está minando la capacidad de muchos jóvenes a la hora de poder desarrollar una vida afectivo-sexual sana y saludable, libre de riesgos.¿Qué pasará cuando un adolescente aborde sus primeras relaciones y compruebe que no tienen nada que ver con lo que conoce a través del porno?

Debemos quitarle la etiqueta de ‘tabú’ al sexo y hablar

En casa y en la escuela

En 2009, la UNESCO presentó las Directrices Internacionales de Sexualidad, en las que se recoge que la educación sexual ha de ser «tan importante como las matemáticas» y la ONU dice que todos debemos tener acceso a una educación sexual de calidad. Pero, en nuestro país, si bien es cierto que en colegios e institutos se imparten charlas, no forma parte del currículo escolar, como ocurre, por ejemplo, en Alemania, donde la educación sexual se imparte en las escuelas y es obligatoria.

La psicóloga infantil y autora del libro ‘Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia’, Silvia Álava, tiene las claves para mantener una charla interesante sobre educación sexual en familia. Álava insiste en que una buena educación afectivo-sexual les hará sentirse mejor consigo mismos y con los demás, y que es básico que los padres no dejemos nunca preguntas sin contestar. «Si te hacen una pregunta y no les respondes -explica-, pueden pasar dos cosas: que piensen que está mal hablar sobre ello, y no nos vuelvan a contar nada, o que busquen la respuesta en internet». También es conveniente que los padres nos anticipemos y hablemos con ellos antes de la adolescencia, «antes de que su grupo de iguales -sus amigos, por ejemplo- nos arrebate el puesto de héroes y confidentes». ¿Y qué pasa si no sabemos contestar o la pregunta nos pilla por sorpresa? Pues les respondemos con otra pregunta, del tipo: ¿tú que crees? o ¿tú qué sabes? Es la mejor manera de saber qué saben ellos sobre el tema. La psicóloga infantil apuesta por respuestas concretas en lugar de un largo discurso, así como por llamar a las cosas por su nombre, con naturalidad, para no convertir el tema en tabú. Debemos ayudarles sin poner pegas, porque, así, nos aseguramos de que acudan a nosotros, siempre que necesiten resolver alguna duda. Si nos ponemos nerviosos al hablar de sexo, podemos probar a mantener la charla haciendo alguna actividad, juntos. Y, un último consejo, pero no por ello menos esperado: si hemos ‘pillado’ a nuestros hijos viendo porno, es fundamental tratar el tema con naturalidad. «Es muy importante que les expliquemos que pornografía y realidad no van de la mano».

Pantallas seguras

En los institutos, los adolescentes reciben charlas sobre educación sexual para que, cuando tengan su primera relación sexual, utilicen métodos que les protejan, tanto de enfermedades como de embarazos no deseados, pero en la red existen otros muchos peligros. Es cierto que los chavales van por delante de nosotros en lo relativo a los ‘smartphones’, pero también es cierto que no son conscientes de los riesgos que corren (virus, ciberacoso -que sufre el 7% de los menores-, cuentas robadas…). Hoy, el filtro de protección más conocido es el control parental, una herramienta que permite a la familia controlar y/o eliminar el contenido al que sus hijos pueden acceder desde cualquier dispositivo. Pero tiene sus lagunas, ya que, ellos mismos pueden desactivarlo siguiendo unas simples instrucciones publicadas en internet. Por eso, la educación en seguridad de toda la comunidad educativa (docentes, padres y alumnos) es imprescindible para conocer los riesgos y los distintos sistemas de prevención que existen en el mercado. Sistemas y herramientas importantes, ya que, volviendo a las cifras y al estudio ya citado de la Universidad de Middlesex, el 38% de los adolescentes de entre 11 y 16 años ven pornografía en un ordenador y el 33% accede desde un ‘smartphone’. Y -atención- cerca del 60%, la ven en casa. De poco sirve prohibirles navegar por internet, si quieren hacerlo, lo harán, y todos sabemos lo que tienta lo ‘prohibido’. De ahí, la importancia de que entiendan los peligros a los que se exponen y dedicarle tiempo en estas cuestiones, a educarlos. Es vital que sepan que es ilegal que los menores accedan a las páginas web con contenidos pornográficos; y es el momento de alentarles para que confíen en nosotros a la hora de hablar sobre sexualidad -insistimos- con total naturalidad.

Noemí Gallego es miembro de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía

¿Compensa separarse y vivir bajo el mismo techo para que los hijos no sufran? Colaboración con YoDona

Por María Corisco

Custodia compartida, ¿lo mejor para los hijos?

  • Cada vez son más las parejas separadas que siguen viviendo bajo el mismo techo. La razón: mantener la rutina doméstica de los menores para evitar que sufran. ¿Compensa?¿Qué riesgos puede entrañar? Expertos y parejas que lo han puesto en práctica coinciden en que no es una opción para todo el mundo.

Puede que suene antiguo, como aquellas lecciones de vida con las que se educaba a nuestras madres y abuelas en la resignación: «No te separes, piensa en tus hijos. Hay que aguantar por ellos». Huele a rancio, pero la realidad es terca y nos dice que todavía hoy son muchas las parejas que, por el bien de sus retoños, deciden seguir viviendo bajo el mismo techo. Sin amor.

Detrás de esa decisión siempre resuena el miedo al sufrimiento de los niños. Lo hemos oído mil veces: «Los que peor lo pasan en una separación son los hijos». Tiene lógica: al fin y al cabo, es algo en lo que ellos no han tenido ni voz ni voto. Es una decisión que toman los adultos, y se encuentran con que sus padres ya no viven juntos, hay dos casas y ellos tienen que ir cambiando de una a otra. No parece muy aventurado pensar que no va a ser un camino de rosas. Y ahí es cuando, si el desamor no se ha convertido en odio, puede surgir la opción de continuar bajo el mismo techo.

Esa fórmula le funciona, al menos de momento, a Ainhoa, de 42 años. «Hace año y medio mi marido y yo llegamos a un pacto de no agresión. Dormimos separados, cada uno puede tener otras relaciones, con discreción, y ponemos un dinero en una cuenta para los gastos comunes. Pero con los niños intentamos mantener las mismas rutinas de antes y está prohibido discutir delante de ellos o hablar mal del otro. No es algo maravilloso, sé que es un fracaso, pero de momento nos compensa. Nos agobiaba mucho imaginárnoslos con la maletita de una casa a otra», explica.

La decisión, está claro, no es sencilla y a menudo se recurre a un profesional para valorar no solo su viabilidad, sino también los compromisos y riesgos emocionales que entraña. «Mantener la convivencia aun cuando el vínculo afectivo se ha roto es algo que vemos de manera habitual en la consulta», explica Silvia Álava, doctora en psicología y directora del Área Infantil del gabinete psicológico Álava Reyes. La tentación de valorar si está bien, mal o regular surge de inmediato, así que la experta nos previene contra el juicio ligero: «No es una decisión sobre la que debamos pronunciarnos: cada cual puede poner el foco donde quiera, ya sea en cómo van a sufrir mis hijos o en cuánto voy a sufrir yo. No es una resolución correcta ni incorrecta, buena ni mala». Prevenidos quedamos, pues.

La siguiente advertencia llega al momento: «Por más que se quiera, no siempre es posible, ni tampoco deseable, seguir juntos. Solo puede hacerse cuando, pese a que la pareja esté rota como tal, se mantenga la comunicación y unos mínimos niveles de convivencia. Si hay muchos reproches, malas palabras o tensión no tiene sentido, porque para los hijos es muy dañino vivir en ese ambiente».

Con ella coincide la psicóloga clínica Maribel Gámez, colaboradora del Club de Malasmadres: «Es muy habitual que las parejas en crisis teman que sus hijos sufran y que, para evitarlo, intenten quedarse juntos. Pero si tienen muchísimas dificultades de convivencia, parece evidente que el ambiente no será el más adecuado para los niños; entre otras cosas, porque se crean unos modelos de maternidad y paternidad que les pueden perjudicar en el futuro. Además, muchas veces el punto de partida es una falsa creencia, esa idea de que lo mejor es vivir con el padre y con la madre, que es así como debe ser, cuando posiblemente sea más adecuado romper una relación nociva y, tal vez, encontrar en el futuro una mejor».

Foto: GETTYIMAGES

Desde la teoría, y en un mundo ideal, explica Gámez, una separación no tendría que ser traumática para los hijos: «Lo que hace daño no es la separación, sino cómo se hace. Si ambos padres se ponen de acuerdo en el modo de comunicarlo, establecen rutinas similares para ambas casas, dejan que se manifiesten las emociones y responden a sus preguntas no tiene por qué ser un drama. Es un momento de transición que hay que saber manejar, y ellos pueden adaptarse». Pero eso, efectivamente, es en un mundo ideal. Con frecuencia las rupturas abren un abismo que va mucho más allá de la pérdida del amor.

Un abismo que no se refleja, claro está, en las cifras del Instituto Nacional de Estadística. En 2017 se contabilizaron en España 102.342 casos de divorcio, y la duración media de los matrimonios fue de 16,4 años, mientras que aquellos en los que se produjo solo separación se mantuvieron juntos más tiempo: 22,7 años. Las cifras muestran también que en el 43,3% de las rupturas los cónyuges no tenían hijos que dependieran económicamente de ellos. Un 46% solo tenía hijos menores de edad y el 5,4% mayores dependientes.

Es un mapa frío, objetivo, sin emociones. No nos permite saber cuánto tiempo se ha aguantado hasta el momento en que se rompe la convivencia, ni tampoco las razones. «En consulta», dice Silvia Álava, «vemos a parejas que, una vez creen que los hijos están preparados, se separan; también hay casos en los que el hecho de seguir bajo el mismo techo hace que se reencuentren y vuelvan a estar juntos, pero son los menos».

No es infrecuente tampoco que la decisión sea unilateral, es decir, que solo sea uno de los dos miembros el que desee dejar la relación, pero decida mantenerla para evitar el sufrimiento de los niños. «Me habría separado mucho antes, pero mi hija tenía siete años, y me pareció mejor continuar», recuerda Isabel, de 43. «No se lo dije a mi marido porque seguramente se habría ofendido muchísimo solo de pensar que yo no lo quería. Además, económicamente no nos lo podíamos permitir», relata. La experiencia de Pedro es diferente:»No sé si es correcto decir que no me separé por mis hijos. Seguí con mi mujer por ellos, porque no podía soportar la idea de quedarme sin la custodia y tener que verlos en fines de semana alternos. Esperé a que fueran mayores y pudieran tener voz; ahora funcionamos con custodia compartida».

Es cierto que la decisión de separarse, o no hacerlo, es poliédrica y confluyen muchos factores a la vez.. «Es interesante tener claro por qué seguimos juntos. Por ejemplo, un divorcio normalmente te empobrece: necesitas tener dos casas, hay gastos que se duplican… Si la convivencia no es tan mala, a lo mejor te compensa seguir. Otras veces se dice que es por los hijos, pero la verdadera razón es el miedo. Resulta importante saber por qué se hacen las cosas», explica Álava. Sobre todo porque, a veces, esta decisión puede utilizarse como arma arrojadiza en el futuro, de ahí que haya que sopesar sus riesgos emocionales, añade la psicóloga:»Se trata de asumirla con todas sus consecuencias, de forma coherente, para que no llegue un día en el que puedas reprochar a tus hijos que renunciaste por ellos a llevar otra vida o a ser feliz. No puedes decirle a nadie que has arruinado tu vida por él».

Otro momento complicado, explican las expertas, es el de la mayoría de edad o el de cuándo se decide que los hijos ya son capaces de entender la separación. Tras años de protección, de que no se enteren de que la relación entre sus padres ha naufragado, se corre el riesgo de, buscando aliados, abrir la caja de los truenos al contarles agravios y ofensas. «Hay que insistir en que los problemas de pareja se circunscriben a ella», recomienda Maribel Gámez, «aunque los hijos sean adultos, no hay que meter cizaña y no hace falta darles más información. Es un error pensar que porque hayan cumplido ya 18 o 20 años tienen edad de saberlo todo. Hay cosas que deben quedar en la intimidad. Si quieres desahogarte, puedes contárselo a otras personas, pero no a los chicos».

Finalmente, el consejo que ambas expertas brindan es el de, reconociendo la dificultad de afrontar una ruptura, no dudar en pedir orientación cuando nuestros recursos no son suficientes para hacer frente a la realidad.

FUENTE: www.elmundo.es/yodona

¿Cómo mejorar nuestro estado de ánimo? en el espacio #Psico de Saber Vivir

Mejorar nuestro estado de ánimo

Muchas veces, aunque estemos en primavera, nos sentimos más bien otoño. Estar triste es algo natural pero muchas veces podemos hacerlo más llevadero, o incluso solucionarlo, aplicando pequeños cambios, entre ellos acudir a nuestros amigos peludos de cuatro patas, los perros, grandes animales de compañía y terapia.

¿Matará la sobreprotección la Inteligencia Emocional de tu hijo? | Vídeo | TEDxManzanares

¿Estamos proporcionando a nuestros hijos las herramientas para enfrentarse a los continuos cambios que, sin duda, les deparará la vida?

De ello hablamos en esta charla TEDx que en la que he tenido la oportunidad de participar. Os adjunto el vídeo.

This talk was given at a TEDx event using the TED conference format but independently organized by a local community. Learn more at https://www.ted.com/tedx

Mujeres en puestos directivos: un reto social y económico. Este miércoles 15 en el centro asociado de la UNED en Burgos

Este miércoles tengo la oportunidad de participar en la jornada de divulgación científica organizada por el Centro Asociado de la UNED en Burgos titulada:

«Mujeres en puestos directivos: un reto social y económico»

Os adjunto el horario de la jornada:

17:30-18:15 horas:
 “El techo de cristal: Un fenómeno con importantes implicaciones
económicas y sociales”.
• Doña VIRGINIA MARTÍNEZ AYUSO
Doctora en Ciencias Económicas por la UNED.
18:15 -19:00 horas:
 “Claves para educar en igualdad”.
• Doña SILVIA ÁLAVA SORDO
Doctora en Psicología clínica y de la salud y divulgadora social.
19:00 horas:
Preguntas y debate-coloquio sobre las ponencias y temática objeto de la Jornada.
20:00 horas:
Finalización de la Jornada y entrega de Certificados de asistencia.

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES:

  • En el correo electrónico del Centro Asociado de la UNED en Burgos (info@burgos.uned.es), especificando los siguientes datos: Nombre, apellidos, DNI y correo electrónico.
  • En el teléfono del C.A. de la UNED en Burgos ( 947-24 40 05), de lunes a viernes, en el horario de 10,00 a 13,00 y de 16,00 a 20,00 h.
  • PLAZO DE INSCRIPCIÓN (Gratuita) Hasta las 13,00 horas del día de la celebración de la Jornada

Pincha aquí para descargar el tríptico de la jornada:

¿Por qué no debemos reprimir las emociones? no te pierdas el último programa de Saber Vivir

Reprimir nuestras emociones siempre nos va a acarrear problemas, incluso a nivel médico. Por eso es muy importante saber cómo y cuándo expresarlas, y sobre ello hablamos en este programa de Saber Vivir

El próximo 24 de mayo vuelve #DigCitSummitES. Educa, Inspira y Guía.

El próximo 24 de mayo vuelve #DigCitSummitES.

Igual que el año pasado, se trata de hablar del mundo tecnológico de niños y adolescentes. Desde la calma, la reflexión y el diálogo. La familia es la primera trinchera de la educación, también en digital. Así que esta segunda edición se centra en mi tema favorito: la pareja #familiaytecnología.

¿Qué nos preocupa? ¿Qué debería ocuparnos? ¿Dónde ponemos encontrar información veraz, contrastada y útil? ¿Qué opinan los iKids sobre su vida con pantallas? Sobre todo esto hablaremos durante una tarde, de nuevo en Espacio Fundación Telefónica Madrid.

Pronto estará abierta la inscripción (gratuita) pero que sepáis que ESTOY FELIZ porque van a venir a pasar esa tarde conmigo -y contigo que te vas a apuntar- personas tan increíbles como Silvia Álava SordoYolanda Corral, Laura Baena de Malasmadres, Mónica de la Fuente de MadresferaConsultoría en Cultura y Lectura – Elisa Yuste, Nuria Pérez de Sparks & Rockets, María Zalbidea de Cosiendo la Brecha Digital BlogLaura Otón on LifeJanell Burley Hofmann – Author, Speaker, Óscar González de Escuela de Padres3.0 y Borja Adsuara Varela, entre otros. ⚡️⚡️ ___

Además, habrá oportunidad de conocer (más y mejor) a quienes informan sobre el tema de forma TOP: Internet Segura For Kids, IS4K- IncibeFadEmpantallados#DialogandoEU Kids Online Spain… 💥💥 ___

Y además, habrá iKids, contando su versión. Muy grandes esos iKids valientes!! 💪🏼💪🏼 ___

Recuerda: 24 mayo. ¿Te apuntas?

https://www.iwomanish.com/familia-y-tecnologia-a-debate-24…/

#familiaytecnología #ciudadanosdigitales #digcitenespañol #educación cc Digital Citizenship InstituteDigcitkids

Comer delante de una pantalla

Muchos estamos acostumbrados a comer delante de una pantalla. Bien sea en el cine, o con la televisión, no siempre elegimos las opciones más saludables y además no comemos por hambre, ¡sino por tener las manos ocupadas! Junto con Aitor Sánchez hablamos de cómo podemos evitarlo.

Puedes ver el programa completo de Saber Vivir pinchando aquí