II Jornadas “Educar en Familia”, mañana 27 de abril en Fuentes de Andalucía

Después el éxito de la primera edición de estas jornadas, la delegación de Educación del Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía organiza ya las “II Jornadas Educar en Familia”, que se dirigen a familias y profesionales de la educación y se desarrollarán durante el próximo 27 de abril de 2019.

Estas jornadas pretenden ser de nuevo un espacio de formación, además de un lugar de encuentro, intercambio y reflexión entre madres, padres, profesorado y otros profesionales de diferentes ámbitos e instituciones educativas. Para ello, asistirán ponentes de primer nivel del panorama educativo como son Silvia Álava, Lucía Galán (Lucía, mi pediatra) y José Ramón Gamo.

*Próximamente más información sobre las inscripciones.

SILVIA ÁLAVA

“La inteligencia emocional como aliada del aprendizaje”

  • Psicóloga clínica y dela salud. Psicología educativa.
  • Colabora con diferentes universidades
  • Escritora de varios libros educativos
  • Colabora con varios programas de televisión y radio.

LUCÍA GALÁN

“Límites y rabietas, que no cunda el pánico”

  • Pediatra
  • Creadora de un blog de pediatría
  • Ha publicado varios libros
  • Colabora con diversos medios de comunicación

Participa como conferenciante en numerosos eventos educativos a nivel nacional.

JOSÉ RAMÓN GAMO

“Métodos para educar en casa y en la escuela, basados en la naturaleza del cerebro”

  • Especialista en audición y lenguaje, neuropsicologo infantil y del desarrollo.
  • Socio fundador del centro CADE (Centro de Atención a la Diversidad Educativa).
  • Colaborador con la universidad Rey Juan Carlos.

Ha publicado varios libros sobretodo relacionados con el TDAH.

Participación en el XIII Congreso Internacional de Nutrición, Alimentación y Dietética

Os adjunto unas imágenes de mi participación en el XIII Congreso Internacional de Nutrición, Alimentación y Dietética. donde tuve la ocasión de participar en la mesa Nutrición y Actividad Física:

Cuando llegué a la adolescencia tomé conciencia de que mis padres habían compartido toda mi infancia en Internet. Colaboración con Xataka

Por Alesya MO@AlesyaCrocodile

Imagínate que tu álbum familiar con toda clase de fotos íntimas estuviera publicado en Internet. Esa foto en la que estás en la taza del váter por primera vez, aquella en la que estás en bola picada en la bañera y con un tupé hecho de espuma, o tu primer día de clase llorando a moco tendido mientras miras con odio a tus progenitores.

Si tu infancia solo vive en los álbumes de fotos puedes considerarte un perfecto anónimo en términos actuales, pues mucha gente nacida después del 2000 ha visto su infancia totalmente expuesta en las redes sociales, dejando la famosa “huella digital”.

No es lo mismo que esas fotos las vean cinco conocidos y pases unos minutos de “tierra trágame” a que las vean decenas (o incluso centenares) de personas, o cualquiera que decida buscarlas introduciendo tu nombre en Google.

Esto es lo que la ha pasado a Iván y Esteban, dos chicos de 18 y 14 años respectivamente, que han visto cómo sus madres documentaban su infancia en internet.

Iván Alcocer, 18 años: “Discutía constantemente con mi madre para que eliminase mis fotos”

Iván es un estudiante que nació en 2001 y recientemente ya ha llegado a la mayoría de edad. Se acuerda que entre sus 8-9 años su madre se abrió su primera cuenta de Facebook, y a la vez su primera red social.

“Ella siempre se encargó de llenar su perfil de fotos mías, también de mi hermano mayor y mi hermana menor”, nos cuenta para este reportaje, “prácticamente cogía cualquier pretexto para tomarme fotografías y subirlas”.

Cuando preguntaba a su madre por qué no quería parar de publicar sus fotos su respuesta era: “Soy tu madre y tengo derecho a hacerlo”

En su familia, publicar las fotos en Facebook sustituyó los álbumes de fotos familiares de toda la vida: “Me parece que el último álbum que probablemente hizo fue hace aproximadamente 10 años”.

Ivadcaefwn

Durante su infancia no le supuso mucho problema que todas esas fotos fueran publicadas, pero en fases tempranas de la adolescencia comenzó a sentirse incómodo: “Recuerdo que en un principio no parecía molestarme, creo que más que nada porque no tenía una idea clara de la enorme magnitud que tenían las redes sociales y que tendrían posteriormente”.

“Todo esto me empezó a molestar e incomodar a los 11 años, cuando estaba en mi último año de primaria. En ese momento era un chico muy inseguro con mi aspecto porque tenía sobrepeso, lo que me hacía odiar que más personas viesen fotos mías además de mi familia cercana. Discutía con mi madre constantemente para que eliminase las fotos, me irritaba mucho que no respetara mi deseo de no querer que expusiera mi rostro por el motivo que fuese“.

Cuando Iván le preguntaba a su madre cuál era la razón por la que no quería parar de publicar sus fotos su respuesta era: “Soy tu madre y tengo derecho a hacerlo”.

Las discusiones se prolongaron hasta sus 14 años en vano, por lo que tomó otra actitud respecto a la situación a base de ver que su hermano mayor estaba teniendo las mismas discusiones con su madre. Llegaron a la conclusión “de que lo mejor era negarse rotundamente a cualquier tipo de fotografía tomada por ella o algún miembro de la familia“.

“Hace casi dos años que dejé de usar mi cuenta de Facebook y fue cuando mejoró un poco la relación con mi madre. Es algo que ya acepto y no tengo problema que pase, pero ver fotografías mías de niño o durante la pubertad en sus redes sociales aún sigue siendo algo que me irrita un poco y me desagrada. Realmente lo que me es molesto es que no respetara mi decisión de no querer que exhibiera fotografías mías que me parecían privadas. Lo tomaba como una completa ruptura de mi privacidad o de mi poder de decisión sobre mi propia imagen”.

A los 11 años comenzó a usar sus propias redes sociales: “No es que me afecte hasta un punto de no poder llevar una vida en redes sociales de manera satisfactoria, pero mentiría si dijese que no me afecta en lo más mínimo, sobre todo de una manera inconsciente. Desde que tuve mis primeras cuentas en redes sociales nunca me he sentido cómodo subiendo de manera frecuente fotografías donde salga mi rostro o personas de mi familia”.

Esteban, 14 años: “No es por ser ególatra, pero aprender a quererse a uno mismo está bien, y creo que las fotos ayudan a eso”

Esteban nació en 2004, el mismo año que lo hizo Facebook, y recuerda que su madre ha subido fotos de él y de sus hermanos desde preescolar, desde que tiene memoria.

“Mi madre subía muchas fotos, cada año con el uniforme del colegio, o los días que salíamos… Ahora las sube al estado de WhatsApp, que al menos desaparecen en 24 horas”. Se podría considerar un alivio frente a la perpetuidad de las fotos en Facebook, ahora que existen formatos en los que estas fotos se “autodestruyen” pasadas las horas.

Al ponernos en contacto con él nos ha dicho que prefiere guardar el anonimato, al fin y al cabo es un adolescente, pero nos cuenta que de hecho a él nunca le ha molestado que su madre subiera fotos de él a su muro de Facebook: “A veces mis amigos han encontrado fotos mías de cuando era pequeño y me ha molestado, sí, pero al final se queda en algo gracioso más que nada”.

“Están ya subidas a Internet y no puedo, ni quiero, hacer nada porque al final es bonito tener recuerdos aunque sean vergonzosos”, nos cuenta, al contrario de lo que pudimos pensar de primeras.

Si paseamos por su Instagram, el cual empezó a usar con 12 años y por el que lo localizamos, podemos ver a un adolescente normal que sube sus dibujos y fotos estilo selfie con sus amigos. Naturalizando algo que ha vivido desde pequeño.

“No me molestaba, ni me molesta, que subiera fotos mías, es algo a lo que me he acostumbrado y hasta a veces me gusta. No es por ser ególatra, pero aprender a quererse a uno mismo está bien, y creo que las fotos ayudan a eso”.

Las consecuencias de una infancia expuesta en internet

Como hemos visto arriba, cada persona es un mundo. Y así nos lo afirma Silvia Ávala Soto, psicóloga experta en crianza: depende de la personalidad de cada niño cómo le afectará el hecho de que sus padres le sobreexpongan en internet.

“Si un niño es extrovertido y tiene afán de protagonismo que sus padres publiquen fotos de ellos puede alimentar esa faceta de su personalidad”, nos explica, “pero si es introvertido puede generar muchos problemas de inseguridad”.

Entrevistado

“No debemos olvidar que estamos tratando con seres humanos que quizás cuando sean adultos no les apetezca en absoluto que la gente les vea cómo eran desde que llevaban pañales hasta su primer día de universidad”.

La clave del asunto es el control: una persona introvertida no es alguien que no quiere exponerse en absoluto sino “alguien que controla, cuando está en un entorno seguro, qué le cuenta a quién”. En internet ese control se pierde en absoluto, y algunos padres lo pasan totalmente por alto.

Silvia insiste en que “los padres deben tener cabeza, legalmente son los responsables de su hijo, y deciden por él, pero no son los dueños de su vida”.

“Hay que enseñar a los niños a respetarse y a respetar. En el momento en el que pasan por alto los deseos de sus hijos y publican esas fotos en contra de su voluntad le están diciendo al niño “hago esto porque no te respeto”, cosa fundamental en la educación”. Esto puede hacer una mella importante en la relación entre los padres y el hijo, la sensación que se les puede quedar es que “están mercantilizando con su imagen a cambios de likes“.

“Los padres deben tener cabeza, legalmente son los responsables de su hijo y deciden por él, pero no son los dueños de su vida”

Otro punto importante a tener en cuenta la forma en que se “naturalizan” estas prácticas desde edades muy tempranas. Actualmente existe un gran problema de autoestima generalizado a causa de las redes sociales: “los adolescentes se comparan continuamente, ven un baremo que no es real, antes de conocerse siquiera a sí mismos ya procuran proyectar una imagen en las redes sociales que no es real”.


“Los padres deben tener cabeza, legalmente son los responsables de su hijo y deciden por él, pero no son los dueños de su vida”

Al subir tantas fotos los padres normalizan esa actitud “de constante pose” para las fotos, de continuamente demostrar algo en las redes sociales.

Silvia hace hincapié en los padres, que “no proyecten a través de sus hijos lo que les hubiera gustado ser ni pretendan realizarse a través de ellos”. Deben dejar elegir a sus hijos, cuando llegue el momento, de lo que quieren hacer con su imagen.

¿Qué puedo hacer para que mis padres retiren mis fotos de internet?

Es complicado ponerse en contacto directamente con Facebook o Google para pedirles personalmente que retiren fotos que vulneran tu privacidad, pero a cambio te ofrecen muchos formularios a rellenar (a ver si hay suerte).

Por una parte, Facebook te ofrece un formulario para pedir que retiren tus fotos. Por otra parte, Google te ofrece otro formulario para retirar tus imágenes en el buscador. Por último, si a tus padres les da por ser youtubers, Youtube tiene otro formulario para ti. La fiesta del formulario.

Anaïs Figueras, Directora de Comunicación de Google España y Portugal, nos explica que “lo mejor es que cualquier usuario pida a la persona que aloja el contenido en dicha página que retire la información, porque de esta manera Google la deja de indexar. Si en el caso de que los padres han subido las imágenes, luego no quieren retirarlas y no se lleva a un entendimiento entre ambas partes, se puede optar por los formularios”.

Sin embargo, esto es un remedio al problema una vez llevado acabo, no una solución que evite que suceda. Puede ser que se retire ese contenido a posteriori pero realmente el daño está hecho ya una vez subidas y expuestas. Lo mejor es la prevención por parte de los padres. “La idea es concienciar tanto a padres como a niños sobre de qué manera usar responsablemente Internet”, como nos dice Anais.

En España todavía no ha habido ningún caso de demanda por parte de hijos a sus padres, los menores no pueden demandar a no ser que estén emancipados o hasta que cumplan la mayoría de edad (a pesar de que con 14 años pueden decidir sobre su imagen); pero en Italia y Francia ya se han realizado denuncias con multas entre los 10.000 y los 45.000 €.

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Sergio Carrasco, abogado especializado en derecho al olvido y reputación online, nos explica que en España “los conflictos en casos de sharenting que han llegado a los Tribunales se refieren a discusiones entre los padres, no del hijo hacia los padres”.

Pero nos aclara que “en España podría llegar un caso así a los Tribunales, pero debemos tener en cuenta además la naturaleza misma del contenido”. Por ejemplo, en el caso de Italia la demanda llegó a esos niveles porque el hijo mostró todas las formas en las que le había afectado a nivel personal que sus padres compartieran ese contenido por las redes sociales.

“Será en los próximos años, cuando estos menores empiecen a ser conscientes de todo el contenido que sus padres han compartido, que este tipo de actuaciones comenzarán a darse con más asiduidad. Un comentario o una fotografía, una vez subidos a Internet es difícil de que sean totalmente eliminados y pueden afectar tanto a su vida social como profesional”.

FUENTE: Xataka.com

#Vídeo: ¿Es bueno ayudar a los niños a hacer los deberes? Colaboración con el Diario El País y BBVA

¿Cómo mejorar nuestra autoestima? hablamos de ello en Saber Vivir

¿Últimamente te ves mal? Tenemos una noticia que darte: todo depende de la percepción que tenemos de nosotros mismos… Y eso se puede entrenar. No te puedes perder los consejos que te damos en Saber Vivir, para mejorar nuestra autoestima.

Puedes ver el programa completo de Saber Vivir en A la carta, de RTVE pinchando en el siguiente enlace: https://bit.ly/2ILSqHw

Silvia Álava - Saber Vivir - Programa 7 - Autoestima2
Silvia Álava - Saber Vivir - Programa 7 - Autoestima
Silvia Álava - Saber Vivir - Programa 7 - Autoestima3

No te pierdas la I Jornada sobre Intervención Psicológica en Niños y Adolescentes. UAM

Será el 7 Mayo 2019 en el Salón de Grados de la Facultad de Psicología de la UAM y la Asistencia es Gratuita, previa inscripción en: https://forms.gle/dS6L84TELdTUAJPt8

Nativos digitales: ¿serán los niños más inteligentes por el uso de las nuevas tecnologías? Colaboración con PadresyColegios.com

Se habla mucho de la infancia y las nuevas tecnologías, su relación con los teléfonos inteligentes, los asistentes virtuales… incluso los hay que van más allá y hablan de cómo será la relación de los menores con los robots humanoides… todavía queda tiempo para entrar en ese terrero, pero lo que está claro es que hoy en día, sí que tenemos que tener en cuenta cómo utilizan los niños y las niñas las nuevas tecnologías en su vida cotidiana y entender cómo las mismas influyen en su desarrollo evolutivo.

Hace poco salía un artículo en el The New York Times que comentaba que los hijos de los ejecutivos de Silicon Valley en muchas ocasiones no tenían acceso a las nuevas tecnologías y que sus padres eran mucho más restrictivos a la hora de dejarles utilizar las pantallas. ¿Por qué ocurre esto? Sabemos que los niños necesitan aprender y desarrollar procesos cognitivos cruciales para el correcto desarrollo cognitivo, emocional y madurativo. Y gran parte de estos procesos se desarrollan fuera de “las pantallas”.

Así, la Asociación Americana de Pediatría no recomienda el uso de pantallas antes de los dos años. Hasta esa edad cero pantallas. Y desde los dos a los cinco años su recomendación es un máximo de una hora, acompañado por un adulto y vigilando la calidad de los contenidos que los niños visualizan. No siempre se cumple, ¿verdad? Seguro que todos hemos visto el efecto que las pantallas tiene tanto en los niños como en los adultos: una atracción de la atención y captación impresionante. ¿Por qué ocurre esto? Porque están diseñadas para que el proceso de atención sostenida lo haga la propia máquina, los dibujos, juegos… se trata de estímulos que pasan muy rápido tanto a nivel visual como a nivel auditivo, por eso el propio proceso de atención sostenida lo hacen el dispositivo y la aplicación solos, podemos estar horas frente a ellos teniendo que hacer muy poco esfuerzo mental, y eso nos pasa factura tanto a los niños como a los adultos. Es por eso por lo que, no se recomienda que los niños pequeños pasen las horas muertas ante la televisión, las tabletas, o los teléfonos móviles,porque el proceso de atención sostenida tiene que madurar y para eso es necesario que el propio niño sea quien mantenga la atención en su juguete, su libro, la conversación con los demás…

Además, los niños y las niñas tienen que aprender a regular y dirigir su propia conducta, por ello, es importante reservar espacios a lo largo del día para que puedan jugar libremente, sin estar dirigidos por un adulto ni por una máquina. Hoy en día esto es difícil, porque nos falta un bien de primera necesidad: el tiempo. Hoy en día sometemos a los niños al ritmo frenético de la sociedad, levantarse corriendo para no llegar tarde al colegio, actividades extraescolares, deberes… Es necesario reservar tiempo y espacio para que los menores jueguen solos, aprendan a dirigirse ellos solos y aprendan a tolerar la frustración y aburrirse. Parece que cuando oímos que un niño o niña nos dice “me aburro”, nos saltan todas las alarmas, y rápidamente corremos a entretenerlo y para eso el mejor invento: una pantalla. Sin querer estamos impidiendo que aprendan a tolerar la frustración, que aprendan a aburrirse. Les evitamos esos momentos de introspección y reflexión personal que nos hacen crecer como personas.

Sometemos a los niños al ritmo frenético de la sociedad, levantarse corriendo para no llegar tarde al colegio, actividades extraescolares, deberes… Es necesario reservar tiempo y espacio para que los menores jueguen solos, aprendan a dirigirse ellos solos y aprendan a tolerar la frustración y aburrirse.

En las consultas de psicología, vemos muchos adolescentes, y también adultos que tienen grandes dificultades para conectar con ellos mismos y con sus emociones, y que utilizan la tecnología, sus teléfonos, internet… como una especie de chupete emocional que les ayude a evitar esa situación. A la larga la situación se complicará más, porque si no estamos bien con nosotros mismos, si no somos capaces de conectar con nuestra parte emocional, y sentirnos a gusto y bien con nosotros mismos, podemos desarrollar problemas emocionales, de depresión, bajo estado de ánimo…

La niñez es el periodo evolutivo esencial para desarrollar las habilidades sociales. Desde pequeños aprendemos a relacionarnos con los demás, y según vamos creciendo desarrollaremos habilidades más complejas. Cuando los niños y las niñas juegan, participan procesos como el ser capaces de negociar, de seguir las normas, de respetar las reglas… que serán fundamentales en la edad adulta. Por eso es recomendable favorecer el juego grupal, de patio, de parque, de calle, en los niños y las niñas para que puedan desarrollar todas estas habilidades. Las nuevas tecnologías aportan cosas positivas, como fomentar la curiosidad, que es algo esencial para que se produzca el aprendizaje. Nunca había sido tan fácil acceder a la información y al conocimiento, y esto bien utilizado es un gran vehículo para aprender. Sin embargo, hay que trabajar con los menores el desarrollo del pensamiento lógico, que aprendan a pensar por ellos mismos, no solo a guiarse por lo que leen en Internet, a ser críticos, y sobre todo a distinguir entre los hechos y las opiniones.

Más información:

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Silvia Álava Sordo

Colegiado M-16238

Directora del Área Infantil Centro de Psicología Álava Reyes

Madrid 2 de mayo de 2016

Blog: silviaalava.com

Facebook: facebook.com/silviaalavasordo

Twitter: @silviaalava

Odio en clase: fórmulas para reconducir la convivencia. Colaboración con el diario ABC

La Comunidad de Madrid permitirá el próximo curso expulsar a los alumnos durante seis días si ofenden a compañeros o participan en riñas.

Por Carlota Fominaya@carlotafominaya

La Comunidad de Madrid aprobó ayer el decreto sobre convivencia escolar que refuerza la normativa en la lucha contra el acoso escolar. Recoge, entre otras sanciones, que la desconsideración con compañeros o participar en riñas será motivo de seis días de expulsión. El documento, que entrará en vigor el próximo curso 2019/20, establece un marco regulador para que cada centro disponga de su propio plan de convivencia y de una comisión que garantice su cumpimiento.

Sin embargo, según el estudio «Cero en conducta. ¿Qué funciona para mejorar las actitudes y el clima de aprendizaje en los centros?», elaborado por la Fundación Jaume Bofill e Ivàlua, la estrategia sancionadora que suelen usar los colegios, como faltas o expulsiones, acaba teniendo efectos negativos sobre las conductas de los estudiantes y perjudican sus resultados académicos.

Las conductas de desafío, agresividad o violencia «distorsionan el buen funcionamiento de las clases y comprometen las condiciones de enseñanza y aprendizaje de alumnado y profesorado», afirma el responsable de proyectos de la institución Bofill. Para corregir dichos comportamientos, la investigación sugiere que en el aula se lleven a cabo juegos de rol en los que se trabajen aspectos como el autocontrol o la mediación.

El origen del problema

Por creencias religiosas, ideología, motivos racistas o xenófobos. Estos son los delitos por odio que más registraron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el año 2017 –datos oficiales ofrecidos por el Ministerio del Interior–. Del total contabilizado, al menos el 10% pertenecían a menores de edad. Con el objetivo de atajar la mala convivencia en las aulas, Javier Cereceda, responsable de Atención a Víctimas del Ministerio del Interior, afirma que se van a ampliar las charlas para profesores y alumnos y a poner en marcha herramientas que identifiquen las circunstancias de riesgo.

Es en las aulas donde suceden más situaciones desagradables o complicadas. El odio es sinónimo de intolerancia a lo diferente, pero tiene una apreciación importante: no es lo mismo que sufrir acoso escolar. «El primero tiene que ver con la parte emocional de las personas; el bullying está más ligado a conductas violentas», afirma Silvia Álava, psicóloga. «El problema está en que nos han educado poco en entender las emociones. Es muy típico oír de un niño eso de “lo ha hecho adrede para molestarme”. No se puede pensar siempre así», insiste esta experta.

En ocasiones, los menores sienten odio sin ser conscientes de ello. «No responden a un discurso razonable. Tiene que ver por una necesidad de sentirse fuerte frente a los demás colectivos, de tener poder sobre el otro», subraya Ana Herrero, también psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools.

Según Joaquín González Cabrera, profesor de UNIR, «la educación en valores es la forma para pulir la utilización de unos colectivos frente a otros. Aprendemos a tolerar, a conjugar acciones sociales, sabiendo que hay que hablar en lugar de pegar. Cuando esto no ocurre así, aparece el animal que las personas llevamos dentro. Esa enseñanza se adquiere, no venimos con un microchip de serie», continúa.

El entorno donde los pequeños se crían, su familia es clave porque es donde presencian faltas de respeto, prejuicios… «Hay que ser más conscientes con lo que se dice. Tan importante es quitarle prejuicios a los niños como no ponerle nunca en situación de juicio, donde tiendan al rechazo más que a la comprensión o al diálogo», insiste la experta Ana Herrero.

«Los menores a veces escuchan gritos de los adultos. Se deben expresar las cosas, por supuesto, pero hay que evitar hacerlo de forma violenta», apunta por su parte Silvia Álava.

El papel de los padres es crucial. «El problema surge cuando en casa existen recelos hacia ciertos aspectos. Cuando eso ocurre habría que trabajar con el menor y analizar la razón de ese odio. Nadie rechaza sin motivo. Los padres deben ser un modelo a seguir y hacer una buena educación emocional. Ahí es donde debe distinguirse de la conducta. Un menor puede enfrentarse a una situación desagradable, pero no le da derecho a resolverla con violencia»..

Una conducta agresiva puede estar detrás de muchos motivos (inseguridad, tristeza, odio…). «No todo el mundo reacciona igual, por lo que es importante averiguar el detonante para poder solventarlo», asegura Álava.

Trabajar la empatía

El proceso de desarrollo en un niño solo depende de él mismo, de cómo avance en su aprendizaje. «Por ello, cuando se le dice que no pegue a su compañero no entiende el por qué, hay que explicarle las cosas», subraya González Cabrera. Ahí entra en juego la empatía, la capacidad de percibir y comprender lo que sienten los demás. «Estos procesos se complican en la época adolescente, cuando los jóvenes buscan su desarrollo moral y normativo. Entran en juego multitud de valores», insiste el profesor de UNIR. «Pueden llegar a hacer cosas durante esta etapa de la que se arrepientan con 19 años, por ejemplo. Es una época compleja y aún se complica más con la presencia de las redes sociales».

La empatía necesita entrenarse, sobre todo en internet. «Cuando se insulta o se hacen comentarios despectivos mediante un móvil, la carga emocional desaparece porque no se ve cómo sufre la otra persona», comenta González Cabrera.

Si dos jóvenes están frente a frente, la empatía está más garantizada. «Un comentario puede no doler, pero quizás sí puede ser efectivo ver sangrar a un joven por un puñetazo. Internet ha masificado y ralentizado todo proceso de empatía –puntualiza–. Siempre va a haber dos grupos enfrentados: al que perteneces y al que no. Este último tenderá a creerse mejor que tú. Por ello, se debe trabajar para que valoren lo diferente a través de la educación. Si no se enseña, el odio seguirá adelante», asegura el docente de UNIR.

Los estudiantes deberán informar a los profesores de los casos acoso

Los estudiantes de la Comunidad de Madrid estarán obligados a informar a sus profesores de los casos de acoso escolar que crean que están sufriendo otros compañeros de clase. De esta forma se recoge por primera vez en la lista de deberes que debe cumplir el alumnado incluida en el nuevo decreto sobre convivencia escolar para reforzar la lucha contra el acoso escolar en todos los centros públicos y concertados de la región, que el Consejo de Gobierno ha aprobado ayer martes, aunque entrará en vigor el curso 2020-2021. Los alumnos que incumplieran esta obligación podrían enfrentarse a sanciones, dependiendo del caso, muy graves, como la expulsión definitiva, graves, como una expulsión de seis días, o leves, como trabajos en beneficio de la comunidad, han precisado a Efe fuentes de la Consejería de Educación e Investigación.

FUENTE: Diario ABC

Curso online: Consigue que tus hijos sean felices, seguros y autónomos. Ahora con un 10% de descuento

En el presente curso, seis psicólogos del centro de Psicología Álava Reyes mostramos las claves para conseguir que nuestros hijos sean autónomos, felices, y seguros. De forma práctica aprenderemos las claves del éxito en la convivencia familiar con ejemplos prácticos sobre cómo gestionar las principales y típicas disputas que se dan en casa en relación a las quejas, protestas, frustraciones, retos y desobediencias de nuestros hijos e hijas. Además, aprenderemos a manejar los problemas de conducta con soltura, observándolos, clasificándolos y convirtiéndolos en comportamientos adecuados y normalizados; qué alternativas existen al castigo, cómo lidiar con los celos entre hermanos…

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Comprar por 90€Se ha dedicado un apartado a la gestión emocional tanto de los padres, con estrategias dirigidas a no perder la calma, ni los nervios, para educar sin ira, sin gritos, de forma positiva, como de los niños, con ejercicios prácticos sobre cómo hacer tomar conciencia a nuestros hijos de las emociones, el autocontrol, las relaciones sociales, la autoeficacia y motivación, autoestima y empatía, entre otros. Nos muestran como reprimir los sentimientos negativos de nuestros hijos no es el camino para lograr respuestas ajustadas y que les hagan sentirse bien con ellos mismos. También veremos cómo enseñarles a comprender ese sentimiento y canalizar adecuadamente sus frustraciones.

Sin olvidarnos cuestiones del día a día sobre cómo favorecer la correcta autonomía de los niños, cómo y cuándo responder a sus preguntas sobre el sexo y qué contarles según su edad, y algunas estrategias para gestionar mejor su tiempo de estudio y cómo obtener el máximo provecho de sus horas de estudio para mejorar su rendimiento y sus resultados académicos.

Con este curso se pretende favorecer una autoestima positiva y saludable en nuestros hijos, para así potenciar su desarrollo personal, social, familiar y académico. También a dotarles de habilidades básicas que les ayudarán en su día a día y sobre todo en su futuro, cómo enseñarles a mantener conversaciones con los demás, a saber decir “no” y decir lo que se quiere sin sentirse mal ni herir los sentimientos de los demás, así como a solucionar problemas con el grupo de referencia con el objetivo de que tengan experiencias sociales más positivas. En definitiva, aprenderemos cómo desarrollar recursos y estrategias que serán necesarias para nuestros hijos en el futuro. Enseñarles a esforzarse para conseguir sus objetivos, a esperar por las recompensas y ser conscientes de que de los pequeños fracasos también se aprende.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE:

  • Aprende a manejar los problemas de conducta con soltura
  • Identifica y actúa ante el bajo estado de ánimo de los hijos para que vuelvan a sonreír
  • Descubre cómo enseñar a aprender a mantener conversaciones con los demás a los niños
  • Desarrolla recursos y estrategias que serán necesarias para los hijos en el futuro
  • Favorece una autoestima positiva y saludable en los hijos
  • Enseña y guíales para que puedan aprender a comer y a dormir bien y solos

ACERCA DE NOSOTROS: Centro de Psicología Álava Reyes

Equipo multidisciplinar en Madrid de Psicólogos

Uno de los Centros de Psicología más grandes de España, formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos donde se trabaja con un amplio abanico de rangos de edad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) y tipos de terapia.

Los más de 30 años de contrastada experiencia en diferentes campos profesionales, nos aportan gran seguridad y eficacia en los planteamientos de terapias y ayudas psicológicas.

El presente curso será impartido por seis psicólogos de dicho centro:

  • Silvia Álava, coordinadora del curso, directora del área infantil, colaboradora habitual de medios de comunicación y autora de los libros “Queremos Hijos Felices” y Queremos que crezcan felices”.
  • Ángel Peralbo, director del área de adolescentes, colaborador habitual de medios de comunicación y autor de los libros “El adolescente indomable”, “Educar sin ira” y “De niñas a malotas”.
  • Aroa Caminero, forma parte del área infantil del centro. Es experta en psicología educativa, neuropsicología e inteligencias múltiples.
  • Margarita Montes, es colaboradora habitual de los medios y experta del área infanto-juvenil del centro, especialista en intervención en crisis y superación del trauma.
  • Lucía Boto, experta en el área infanto-juvenil, especialista en técnicas proyectivas y profesora de la UNIR.
  • Sara Rios, experta en el área infanto-juvenil y trastornos de conducta en la infancia.

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Consigue que tus hijos sean felices

Cómo actuar ante las descomunales pataletas de tu hijo cuando le quitas la tablet, el móvil… Colaboración con ABC

Claves para lograr que controle sus tiempos de uso y se comporte de forma adecuada.

Por rLaura Peraita@LauraPeraita

«La televisión es un medio de entretenimiento en el que el espectador se mantiene pasivo —apunta Óscar González, fundador de Alianza Educativa y profesor de sexto de Primaria—. Con las redes sociales, los niños y adolescentes se sienten atraídos fundamentalmente por la velocidad a la que acceden a información de todo tipo, vídeos o fotos a golpe de click según su propio deseo en cada momento. El tiempo se les pasa volando y, además, no tienen sensación de hacer nada malo».

Sí, muchos padres lo reconocen: «debería haberle puesto límites desde el primer día que le dejé la tablet para que ahora no esté todo el día pegado a ella. Nunca imaginé que se engancharía tanto». Las nuevas tecnologías tienen un poder de atracción sobre los niños muy superior al que en su día tuvo la televisión en la generación de sus padres, que ahora «lucha» por apagar la tablet o quitarle el móvil a sus hijos.

Los pequeños no son conscientes de la cantidad de horas que están quietos, lo que va en detrimento de la actividad física, de que dediquen su mente a juegos o actividades más creativas… y a los deberes. Tampoco hay que obviar las alertas que continuamente lanzan los expertos sobre la posibilidad que tienen los menores de acceder a contenidos poco apropiados para su edad o que acaben consumiendo estos contenidos como si de una adicción se tratara.

A todo ello se suma que cada vez más padres se ven sorprendidos por los lloros, rabietas y pataletas descomunales que supone que apagen sus dispositivos. Ante tales «numeritos», en ocasiones los progenitores, con tal de no aguantarles, tienden a ceder a las peticiones y ruegos de sus hijos para poder disfrutar de un poco de paz tras una dura jornada de trabajo o mientras se toman un aperitivo con los amigos.

Sin ser casi conscientes de ello, los padres que actúan así cometen un error, puesto que la próxima vez los hijos inistan en tener sus dispositivos llorarán más fuerte aún porque saben que al final podrán conseguir su objetivo: tener la cara frente a una pantalla.

Óscar Gonzalez advierte de que la teoría sobre cómo afrontar ese momento de llantos incontrolados es fácil, no así la práctica. «Lo primero que hay que hacer es armarse de paciencia y dirigirse a ellos con tranquilidad porque si el padre va alterado a quitárle la tablet o el móvil se entrará en un bucle de discusiones que irá creciendo y acabará con grandes gritos. Hay que recordarle que el dispositivo es de los padres, por lo que ellos deciden cuándo deben dárselo. Se le pide que se lo entregue en las manos y, de no ser así, se le dirá que la próxima vez no lo tendrá durante un día entero. Si él se resiste, las consecuencias se alargarán durante más tiempo».

De la misma opinión es Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», al asegurar que, incluso, si el niño argumenta que su tablet o móvil se lo han regalado los abuelos por la Primera Comunión, algo que no es adecuado «porque el móvil no es ningún juguete y menos un dispositivo apropiado a la corta edad de los niños —matiza esta experta—, se le debe recordar que aún siendo un regalo, los padres son los que establecen las normas de uso siempre. En ningún apartado de la Ley de Derechos del niño se incluye que tenga que disponer de estas tecnologías».

Añade que en plena discusión, no es adecuado, ante las múltiples negativas del pequeño de apagar su tablet o móvil, arrancárselo de las manos. «Si los adultos actuamos así, le estaremos enseñando que los problemas se “resuelven” con violencia y ellos simularán este comportamiento. Lo mejor es decirle “muy bien, ya te he avisado de que debes apagarlo, si no lo haces ahora mismo, luego no podrás cogerlo. Me estarás demostrando que no sabes usarlo como debes. También es buena opción avisarle del tiempo que tiene de uso y cuando queden diez minutos de la hora establecida recordarle: “en diez minutos debes dejar tu dispositivo”. Si es necesario también se le puede decir porteriormente que solo le quedan cinco minutos».

Los expertos inciden en la necesidad de no levantar estas consecuencias a su mal comportamiento, para que la próxima vez se lo piense dos veces antes de no hacer caso. «No hay que caer en la tentación de dejársela después —explica Óscar Gonzalez— para lograr que no esté haciendo ruido, protestando, dándo saltos con la pelota o molestando con otra cosa. Los padres no podemos ceder en función de nuestro ánimo, de si hemos tenido un buen o mal día en el trabajo, etc».

Insiste Silvia Álava que no hay que tomarlo como una derrota de los padres, «pero hay que ser inflexibles y si más tarde el niño pide la tablet hay que decirle que no porque no supo obedecer y apagarla cuando se le pidió anteriormente. Ahora tendrá que asumir sus consecuencias».

No obstante, González manifiesta que su preocupación ya no es tanto que no quiera dejar la tablet, que ya es desobedecer, «sino que se comporte de forma desmesurada, incluso a veces agresiva, por tener que dejarla. Cuando esté tranquilo es también una buena ocasión para enseñarle cómo debe aprender a controlar su rabia». «Efectivamente, —añade Silvia Álava— no se deben permitir nunca malas contestaciones ni faltas de respeto. Las hormonas no son una excusa en los adolescentes. Hay que dejárselo muy claro y explicárselo tanto a menores como a adolescentes», concluye.

FUENTE: Diario ABC