Blue Monday, ¿cómo hacer del día más triste del año el más feliz? Colaboración con Cadena COPE

Por  María Bandera Redactora COPE Madrid

Lo conocemos como Blue Monday que viene a significar ‘Lunes triste‘. Es el tercer lunes de enero, en este caso el lunes 21  y cuenta con el dudoso honor de ser considerado el día más deprimente del año. 

Cliff Arnal, investigador de la Universidad de Cardiff en Reino Unido fue quien, en 2005, marcó  esta fecha en el calendario gracias a una ecuación para la que consideró diferentes variables;  clima, salario, propósitos de Año Nuevo, nostalgia de la Navidad y los excesivos gastos en esas fechas.

Pero revertir sus efectos está en tu mano. Ten en cuenta estos consejos que la psicóloga Silvia Álava Sordo para convertirlo en uno de tus días más felices.

  • Focaliza en lo positivo

Seguro que en tú día a día hay multitud de pequeños momentos en los que te sientes bien. Toma conciencia de ellos y disfrutalos

  • Muévete

De sobra es conocido que cuando practicamos deporte se segregan endorfinas que son en gran medida responsables de la sensación de bienestar.

  • Practica el agradecimiento

Ser agradecido es uno de los mayores predictores de la felicidad, agradece las cosas que tienes y todo lo que los demás hacen por ti. Te ayudará a sentirte mucho mejor.

  • Haz cosas por los demás

Tan importante como agradecer lo que los demás hacen por nosotros, es hacer cosas por los demás. Pero para que incremente nuestra felicidad no debemos de esperar nada a cambio, simplemente céntrate en la sensación de bienestar que te genera ayudar al prójimo.

  • Practica el autocuidado

Es muy complicado cuidar a los demás si no nos cuidamos a nosotros mismos. Escucha a tu cuerpo y atiende sus necesidades.

  • Háblate con cariño

 Imagina que el fallo o el error que has cometido, es el error de un amigo, ¿serías tan duro con él? En muchas ocasiones nos tratamos de forma muy dura y somos nuestro peor enemigo.

  • Cuida tu alimentación

Cuerpo no hay más que uno, y hay que cuidarlo. Come de forma sana y equilibrada y tu cuerpo te lo agradecerá.

  • Haz un diario

De esta forma podrás organizar tus ideas, y escribir sobre tus sentimientos. La escritura creativa también tiene beneficios sobre el estado de ánimo y al reelerlo te das cuenta de que todo pasa.

  • Relativiza

Esa cuestión que ahora te quita el sueño, pasará y seguramente de darás cuenta que no era tan importante.

  • Rodéate de gente positiva

Compañeros  que te aporten en tu día a día. Huye de la gente tóxica que te chupa la energía.

FUENTE: COPE.es

Premiar a los niños con tiempo de pantalla es tan malo como darles chucherías. Colaboración con el diario El País

Un estudio canadiense recalca que el castigo tampoco es eficaz, ya que cuanto más deseamos algo, más lo hacemos. El ejemplo paterno es lo mejor para el buen uso de la tecnología.

Por Carolina García  Twitter

Usar los aparatos electrónicos como castigo o como recompensa con nuestros hijos no es lo más recomendable. Así lo concluye un estudio elaborado por la Universidad de Guelph en Canadá y publicado en la revista BMC Obesity. Es más, los investigadores añaden que utilizar esto como método correctivo hace que los menores pasen más tiempo usando su tableta o smartphone o viendo la televisión, que aquellos niños a los que sus padres no reprenden o premian con estos dispositivos.

“Es lo mismo que premiar o castigar a los más pequeños con chucherías, ya que lo que conseguimos es que aumente su deseo de comerlas, de tenerlas, lo que podría tener un efecto en su estado de salud”, asegura Jess Haines, una de las autoras en un comunicado. “Lo que consigues es que prefieran un pastel a una zanahoria. Pues lo mismo ocurre con el uso de la tecnología y el deseo de pasar más tiempo frente a una pantalla. Si se lo prohíbo, cuando lo tenga, querrá más. Si le recompenso con tiempo de pantalla, estará más tiempo y se podría volver más sedentario”, añade la experta.

Con una muestra de 62 niños entre 18 meses y cinco años y 68 padres y madres, “queríamos investigar el impacto de las prácticas paternas con los dispositivos electrónicos y su efecto en los pequeños preescolares”, sostiene la autora de la investigación canadiense. De esta forma, preguntaron a los progenitores varias cosas, como cómo vigilaban el uso de dispositivos de sus hijos; cuándo les dejaban utilizarlos y si ellos mismos lo hacían delante de sus retoños. “Era importante estudiarlo, ya que a esta edad es cuando los niños comienzan a establecer hábitos y rutinas que continuarán a lo largo de su vida. Además, ha aumentado el uso de estos dispositivos en estas edades en los últimos años”, prosigue Haines.

Los resultados concluyen que de media los niños pasaban casi una hora y media delante de una pantalla durante los días de la semana y un poco más de dos horas, los fines de semana. Por su parte, los padres pasan una media de dos horas los días laborables y hasta dos y media los sábados y domingos. La Asociación Americana de Pediatría recomienda, por ejemplo, que los niños de menos de 18 meses no deberían usar nunca ningún tipo de pantalla. Y según explica la investigadora en el texto, en Canadá “solo un 15% de los preescolares cumplen el protocolo tecnológico de este país, que indica que estos deben pasar menos de una hora al día frente a estos dispositivos”.

Entre los factores que influyen en el uso de los dispositivos está cuando los padres lo usan como premio o reprimenda. “Este comportamiento correctivo o de recompensa hace que los niños pasen 20 minutos más al día frente a una pantalla”, continúa la experta en el texto. “Y este aumenta un poco más los fines de semana y creemos que se debe a que los progenitores pasan más tiempo con sus hijos y también más tiempo con sus dispositivos”. Según sus resultados, si los padres ven la tele con sus hijos, estos ven más tele, por ejemplo. “Esto es algo que ocurre menos cuanto más pequeños son los hijos, ya que los progenitores suelen aprovechar para ver la tele o usar sus dispositivos cuando estos, por ejemplo, están durmiendo la siesta”, subraya Haines.

Además, los autores del estudio son contundentes: no se deben usar pantallas durante las comidas, “sino que tiene que ser un tiempo para aprovechar en familia”. Hacer que los hijos pasen el menor tiempo posible frente a una pantalla es bueno para la salud de los niños, “recordemos que tener una vida sedentaria está vinculada con un mayor riesgo de padecer obesidad, con un menor rendimiento escolar y con habilidades sociales más pobres”. Cabe recordar que la obesidad infantil ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud, como una creciente epidemia. Es más la prevalencia, según explica esta misma organización, está estimada en 41 millones de niños con sobrepeso u obesos en el mundo.

Y añaden que usar estos dispositivos también les aleja de tener relaciones satisfactorias con sus iguales. “Nuestra esperanza es que estos resultados hagan que los padres sean cautelosos ante de los dispositivos y en cómo educan a sus hijos a este respecto”, concluye Haines.

Consultada en relación a este estudio, la psicóloga infantil Silvia Álava asegura que “efectivamente, es peligroso o inadecuado relacionar el uso de dispositivos con un castigo o un premio. En el primer caso, los psicólogos estamos en contra del castigo, ya que el niño no aprende, no sabe cuál o cómo se corrige la conducta por la que ha sido reprendido. No es un buen uso. Si le prohíbo el uso de pantallas, en cuanto se las ponga delante se volverá loco. Fomentaré su deseo, las ganas. Cuando hace algo mal, es mejor explicarle las cosas, que aprenda a hacerlas bien o cómo tiene que hacerlas, paso a paso, lo que haga falta”. “En cuanto a los premios es distinto. Está bien premiar a los más pequeños, que se recompense una tarea que han hecho bien o que les ha ocasionado cierto esfuerzo. Pero hay que premiar de forma coherente, con algo que desee el pequeño. Pero siempre debe ser algo vigilado y con control paterno, no aumentando el tiempo de pantallas, por ejemplo, que hace que el niño no interactúe con otros o que no juegue de forma activa, ambos comportamientos ideales para pequeños preescolares y más mayores”, añade la autora de Queremos hijos felices, entre otros títulos.

“Los padres tienen que ser cautelosos con el uso de los dispositivos. Si los usan mucho, el niño percibe que pueden usarlo y que no pasa nada. Dejemos el móvil a un lado cuando estemos con nuestros hijos. El tiempo libre no es para estar más conectados, sino para disfrutar todos juntos y cuando son pequeños por qué no apostar por el juego guiado, por ejemplo”, incide la psicóloga.

FUENTE: Diario El País

#AprendemosJuntos llega a Valencia de la mano de BBVA

Ayer tuve la oportunidad de presentar el proyecto #AprendemosJuntos en Valencia, un proyecto ha superado los 300 millones de visualizaciones en su primer año de vida y que reúne a expertos y comunidad educativa.

Hace un año la plataforma audiovisual Aprendemos juntos, desarrollada por BBVA con la colaboración de EL PAÍS y Santillana, salía a la luz para apoyar a padres y docentes en la educación de los niños. 300 millones de visualizaciones acumuladas desde entonces avalan el éxito de este proyecto que ahora ha dado el salto a la calle, reuniendo a los expertos con la ciudadanía. El responsable del programa, José Luis Arbeo, ha enfatizado la necesidad de estar “cerca de la comunidad educativa” en la presentación de uno de estos encuentros, este lunes, en Madrid.

BBVA ha presentado en València su proyecto de educación ‘Aprendemos juntos’, iniciativa que nace con el objetivo de que cada niño encuentre su pasión y desarrolle sus habilidades. Se trata de un programa que busca dotar a los jóvenes de capacidades vitales para alcanzar sus metas. Para ello, BBVA ofrece a padres, alumnos y profesores herramientas que les ayuden a adquirir estas nuevas capacidades con las que desarrollar todo su potencial.

La neurociencia en el proceso de aprendizaje, el uso de las nuevas tecnologías o cómo fomentar la creatividad en los niños son algunas de las temáticas tratadas desde que BBVA lanzó su exitoso programa ‘Aprendemos juntos’. Un proyecto que este miércoles se presentó en Valencia y que ofrece a padres y profesores metodologías gratuitas y universales para que niños y jóvenes puedan disfrutar de experiencias de aprendizaje prácticas y eficaces.

Los nuevos tiempos demandan nuevas capacidades, nuevos talentos y nuevos modelos de aprendizaje, que permitan a los más jóvenes desarrollar diferentes habilidades para afrontar con éxito su futuro. En este contexto, BBVA pone en marcha ‘Aprendemos juntos’, un proyecto inspirador que impulsa el desarrollo de las competencias del siglo XXI. La sociedad está en permanente transformación, ya que la tecnología introduce importantes cambios que generan oportunidades en las que BBVA trabaja para ser un agente activo y ponerlas al alcance de todos.

Silvia Álava, doctora en psicología, Chema Lázaro, Premio Nacional de Educación 2013, y José Luis Arbeoal, responsable del programa de BBVA, hablaban este miércoles sobre la importancia de este tipo de herramientas como vehículo de creación de oportunidades en los jóvenes de hoy. “’Aprendemos juntos’ nace, en BBVA, desde la esencia de lo que hoy es nuestro banco. Un banco transformador y facilitador para la vida de las personas”, señalaba Arbeo. Con este programa educativo, BBVA busca dotar a los jóvenes de capacidades vitales para alcanzar sus metas. ‘Aprendemos juntos’ pone al alcance de todos -padres, alumnos y profesores- herramientas para adquirir nuevos conocimientos con las que desarrollar todo su potencial.

 ‘Aprendemos juntos’ ofrece a las familias y a las escuelas la posibilidad de realizar cursos online para que sus hijos y sus alumnos desarrollen, de forma divertida,capacidades que les permitirán un mejor desarrollo profesional y poder enfrentarse de manera eficaz a situaciones del día a día. Tras el éxito de ‘Mucho más que hablar’, el primer reto del programa con el que se ayuda a los niños y adolescentes a expresar sus ideas en público, BBVA ha lanzado ‘Hechos de emociones’. Un curso que nace con la finalidad de proporcionar herramientas que ayuden a los más jóvenes a gestionar sus emociones. La importancia de trabajar la gestión emocional ha implicado que este reto se haya adaptado no solo a alumnos de primaria y secundaria, sino también a padres y profesores.

“Las emociones son la entrada hacia cualquier tipo de aprendizaje”, señalaba Lázaro. “Eso hace que los aprendizajes se guarden en la memoria a largo plazo”. Mientras, Álava recordaba que en algunas ocasiones, cuando hay un problema emocional como una discusión en el recreo, las notas de los alumnos disminuyen entre un 30 y un 40%. “Diseñamos ejercicios basados en la evidencia científica”, destacaba la psicóloga.

Más de 120 líderes en educación se dan cita en Valencia

Valencia es la quinta ciudad en la que se presenta el programa ‘Aprendemos juntos’. A través de un encuentro con la comunidad educativa, BBVA quiere mostrar la importancia de aplicar nuevas metodologías para que niños y jóvenes adquieran nuevas habilidades. Coincidiendo con el lanzamiento del segundo curso online ‘Hechos de emociones’, más de 120 líderes en educación de Valencia han participado en el coloquio liderado por la doctora en psicología, Silvia Álava, y el educador Chema Lázaro. De la mano de estos dos especialistas, se ha abordado cómo las escuelas pueden a través de esta metodología enseñar a sus alumnos a gestionar las emociones.

El programa no solo es innovador en los contenidos que desarrolla, sino también en la forma de trasladar dichos contenidos a los diferentes públicos. El banco ha apostado porque el programa se desarrolle en dos ejes: uno divulgativo, en abierto, a través de redes sociales, con destacados contenidos audiovisuales enfocados a sensibilizar, y otro formativo centrado en las aulas y en las familias, aportando herramientas prácticas muy eficaces en destacados retos.

Desde hace casi un año, BBVA comparte semanalmente dos vídeos inspiradores que cuentan con los testimonios de algunos de los mejores profesionales de la educación, la cultura o el entretenimiento. Tratan temas de vital importancia para los jóvenes de hoy, como el uso de las nuevas tecnologías, la importancia de fomentar la creatividad o la educación en igualdad. 82 protagonistas ya han participado en los vídeos publicados. Los más vistos son ‘El valor de la actitud’ del escritor Víctor Küppers, ‘Sobreproteger a los niños es desprotegerlos’ de la periodista Eva Millet, y ¿Puede el perdón curar el dolor? de la psicóloga y periodista Irene Villa. El contenido audiovisual de ‘Aprendemos juntos’ ha superado los 300 millones de visualizaciones.

Desde el lanzamiento de los cursos online, más de 17.800 personas de todo el territorio nacional se han sumado a ellos, de las cuales 11.300 son padres y 6.500 profesionales de más de 3.500 centros educativos. En la Comunidad Valenciana, 350 escuelas ya trabajan en los retos educativos, lo que representa el 13% de los centros de la comunidad. El programa cuenta además con una comunidad que alcanza los 900.000 miembros en las plataformas Youtube, Facebook y Twitter.

Juntos a la calle, después de Bilbao, Valladolid y Sevilla. El próximo lunes estaré en Barcelona y se cerrará el mes en Canarias.

«Nos da miedo el error. Pensamos en el fracaso y tendemos a bloquearnos» Colaboración con el diario ABC

En el camino hacia la meta, es probable que se cometan fallos; la clave de cómo solventarlos está en tomárselo como un aprendizaje.

Por Alejandra González @agdiosdado1

Una vez clara la diferencia entre deseo y propósito, hay que hablar de una pieza clave, fundamental, que aparece en la gran mayoría de los objetivos: el fracaso. «No pasa nada por fallar», afirma con contundencia la psicóloga Silvia Álava. Para no darle demasiada importancia es esencial hacer un análisis de por qué se ha fracasado. «Si se toma como un aprendizaje, se puede profundizar en él, es capaz de enseñar. En cambio, si solo se le da vueltas, no se es consciente de dónde está el error», insiste.

Esta especialista asegura que, en ocasiones, se plantea mal el esfuerzo a seguir para alcanzar la meta. «Es tan sencillo como reformular el objetivo. Siempre se puede hacer un análisis y aprender mucho de él».

¿Dónde reside el verdadero problema? «Nos da miedo el error. En lugar de parar y pensar y analizar el por qué, pensamos en qué hemos fracaso y nos bloqueamos. Es un bucle que nos impide avanzar», comenta Álava.

En ocasiones, los errores llegan porque se confunden los deseos y los propósitos. «Los primeros son infinitos; sin embargo, un objetivo tiene una meta con un plan de acción. Esto requiere ser conscientes del esfuerzo. El 1 de enero la lista es inmensa, pero el día 7 queda en el olvido», recuerda Álava.

Consejos para cumplirlos

Ser sensato. No proponer retos demasiado ambiciosos es una de las claves para tener éxito, explica Manuel Armayones, profesor en la UOC. Si el horario laboral es inamovible, no se puede pretender ir a recoger a los hijos al colegio, por ejemplo.

Concretar al máximo. Es fundamental. Plantearse, por ejemplo, dejar de comer pan en las comidas es mucho más fácil de cumplir que «no comer nunca más hidratos de carbono», asegura Alicia Aguilar, profesora de estudios de Ciencias de la Salud.

Ser graduales. Funciona bien programar un calendario con objetivos y propósitos, poniendo pequeños retos que, una vez conseguidos, permitan pasar a los siguientes. «Debe ser gradual, pero siendo conscientes de la exigencia», afirma Silvia Álava.

Explicar el objetivo. Que la gente de alrededor conozca las metas no solo aporta sensación de permanencia, sino que también aumenta el compromiso. La «sanción social» se convierte en un incentivo para seguir.

Asumir el tropiezo. «Lo importante es no dejarse llevar por los errores; ser conscientes de ello y remontarlos. Si hay alguna interrupción, no pasa nada. La recaída hay que tenerla prevista», añade Armayones.

FUENTE: Diario ABC

Oído, vista, olfato, gusto… y tacto. Así funciona la estimulación multisensorial en los bebés. Colaboración con Hola.com

Oído, vista, olfato, gusto… y tacto. Así funciona la estimulación multisensorial en los bebés





Los momentos que favorecen el contacto piel con piel promueven este tipo de estimulación a varios niveles, beneficiosa para el desarrollo del bebé.

La estimulación multisensorial, es decir, la que estimula a la vez la vista, el olfato, el gusto, el oído o el tacto, ha sido el reciente objeto de estudio de varias investigaciones clínicas, en cuanto a que, aplicada a una edad temprana, cuando los niños son aún bebés, puede ayudar al desarrollo social, emocional, cognitivo y físico de los recién nacidos. De hecho, es en los primeros tres años de vida cuando se produce el 85 por ciento del desarrollo neuronal que favorece la comunicación o el bienestar emocional de los ‘peques’: de ahí la importancia de estimular correctamente sus sentidos, especialmente si es de manera íntima, reforzando su lazo con papá y mamá.

Según la Organización Mundial de la Salud, el cerebro del bebé crea hasta 1,8 millones de conexiones sinápticas por segundo, y son este tipo de experiencias las que determinarán qué sinapsis se conservarán más adelante. “En este desarrollo neuronal influye de manera significativa el entorno en el que niño crece” explica Silvia Álava, psicóloga infantil. “Para un crecimiento y desarrollo feliz y saludable, los bebés necesitan atención, sensibilidad y estimulación”. En este contexto, el tacto es el sentido mejor desarrollado de los bebés en el momento de nacer y, de hecho, la propia OMS recomienda proporcionar el contacto piel con piel a partir del nacimiento, ya que influye de manera positiva en el desarrollo en esta primera etapa.

El contacto piel con piel una de las técnicas de crianza que más popularidad ha ganado en los últimos años, íntimamente relacionada con la crianza con apego. “El recién nacido nace con la imperiosa necesidad de encontrarse con sus padres, quienes son el entorno más seguro para él”, explica la neonatóloga Susana Ares del Hospital Universitario La Paz, en Madrid. “El contacto piel con piel permite la óptima adaptación del recién nacido al medio extrauterino. Está demostrado que el contacto piel con piel del bebé puede mejorar el ritmo cardíaco, la temperatura, la glucosa sanguínea, el sistema inmunitario, el sueño, la ganancia de peso y la maduración cerebral”. Este tipo de contacto, además, promueve una intimidad especial entre los padres y el niño, fomentando la creación de un vínculo afectivo que a menudo suele estar acompañado de contacto visual, además de la estimulación auditiva, si hablamos o cantamos al recién nacido.

Una de las experiencias que favorecen este tipo de relación con los niños muy pequeños a varios niveles es la hora del baño, tal y como recuerdan desde Johnson’s, quienes recientemente se han sumado a la investigación dentro de este campo lanzando la campaña Johnson’s es mucho más, y recopilando varios estudios en los que se evidencian los beneficios a largo plazo de la estimulación multisensorial. La encuesta global llevada a cabo por la compañía se centra precisamente en la importancia de la estimulación de los bebés a través del baño, revelando que, aunque el 84 por ciento de los papás y mamás asegura que este momento es uno de los de mayor calidad que pasan con sus hijos, aún muchos subestiman su potencial.

¿Qué momentos del día son los más adecuados?

“Si partimos de que estamos hablando de la estimulación a través de los sentidos para favorecer el desarrollo del niño, parece claro que cualquier momento del día es bueno”, nos explica el Dr. Venancio Martínez, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitaliaria y Atención Primaria, y quienes también han participado en la campaña de Johnson’s para fomentar la estimulación multisensorial de los bebés. “Todo contacto con el niño, cualquier oportunidad para la interacción, debe ser aprovechado para despertar su relación con el entorno, educarlo y reforzar su comunicación con los padres”.

“A menudo suele señalarse el nacimiento como la primera oportunidad para la relación con el niño, aunque hoy tenemos muchos conocimientos sobre la respuesta a estímulos del feto ya dentro del útero”, continúa el doctor. “Por ejemplo, se ha probado que ya reconoce la voz de su madre entre la de otras mujeres, reacciona a su estado emocional y oye sonidos ante los que reacciona con mayor o menor agrado”.

De todos los sentidos, la vista sería otro de los que más y mayor peso tienen en la capacidad del niño no sólo para adquirir conocimientos nuevos sino también para establecer lazos con su entorno, especialmente con el papá durante el período de lactancia. “A través de la visión, el niño modifica rápidamente el desarrollo de algunas áreas de la corteza cerebral de importancia fundamental en edades posteriores. Esto es así. La estimulación visual mediante cambios de luz, de posición, mediante nuestra expresión gestual, los cambios de ambiente… estimulan el sistema nervioso, mejoran el aprendizaje, les incitan a explorar, a descubrir, a buscar experiencias placenteras y a rechazar aquellas desagradables”. La mayor parte de la información que recibimos del exterior, y esto se aplica a cualquier edad, la obtenemos a través de la vista. “Pero ésta se complementa y refuerza con los otros sentidos, cada uno con sus funciones”, puntualiza el doctor.

De ahí la importancia de complementar el sentido de la vista con por ejemplo el del tacto, corroborando los beneficios del contacto piel con piel y de la estimulación multisensorial en general. “La piel es la barrera de contacto con el exterior y, en el caso del niño, esta barrera es muy sensible y delicada”. Desde el punto de vista de sus cuidados, debe verse como un órgano vital, de gran complejidad: la piel es una barrera de protección, y un importante órgano metabólico en el que se sintetiza la vitamina D, además de una gran variedad de sustancias con actividad biológica. “La piel es el órgano del tacto y del contacto”, explica el Dr. Martínez. “Los pediatras debemos explicar estas cosas a los padres y animarlos a que cuiden la piel de sus bebés y, a través del tacto y del contacto, disfruten de su hijo, estimulen en él la sociabilidad y favorezcan su salud”.

Por ello, insiste, la hora del baño es una de esas oportunidades clave para la estimulación “a través del tacto, del masaje, de la caricia. Es uno de esos momentos ‘compensatorios’, para que los padres que pasan mucho tiempo fuera de casa y están poco con sus hijos participen en su bienestar físico y en su desarrollo afectivo y cognitivo”.

¿Qué pasa con el resto de sentidos?

“Gracias a la disponibilidad de nuevas tecnologías que exploran con gran fiabilidad el cerebro en su anatomía y en su actividad, sabemos que hay una poderosa razón neurológica para fomentar el ambiente musical desde edades tempranas; en todos los niños, pero especialmente en aquellos que tienen algún daño”. La musicoterapia y la educación musical son una de las facetas más importantes en el desarrollo de los niños desde una edad temprana, incluso cuando son bebés. “El estudio del neurodesarrollo inducido por la música ha aportado a los científicos otros datos concluyentes: la motricidad, la personalidad gestual, el contacto visual… se modifican en las personas según la diferente exposición temprana a la música. Y la música parece asistir con neuroplasticidad, abriendo nuevos caminos para rehabilitar la función dañada o perdida”.

Regalos de los Reyes Magos: para los niños lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Colaboración con InfoSalus de EuropaPress

Expertos en psicología infantil apuestan por ser “razonables” con la cantidad de regalos que los Reyes Magos traigan este 6 de enero a los niños, para evitar “sobreestimularles y sobreregalarles”. Recuerdan, asimismo, que los niños “no valoran cuánto cuesta el juguete, sino si les gusta o no”.

La psicóloga Silvia Álava, del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, aboga por que el mejor regalo para un niño es “que sus padres jueguen con ellos“. “Muchas veces se tiende a compensar. Los padres piensan ‘como tengo poco tiempo libre para él, hay que regalar mucho’. Eso es un grave error, lo que hay que intentar es pasar más tiempo con ellos, y que sea de calidad, sin elementos distractores como móviles y otras pantallas”, explica.

Por eso, recomienda a sus Majestades de Oriente que regalen los clásicos juegos de mesa, como la oca o el parchís. “Permiten jugar en familia, que es algo que une mucho y proporciona momentos divertidos. Además, los niños van aprendiendo el juego de reglas, algo que a partir de los seis años tienen interiorizado, a respetar los turnos o a no hacer trampas”, expone.

En cualquier caso, indica que lo mejor es ser “razonable” con la cantidad de regalos que los Reyes Magos dejen esta noche en casa, con un máximo recomendable de cuatro. Todo ello, puntualiza, teniendo en cuenta que sus Majestades también dejan presentes en casa de los abuelos, tíos o primos.
Regalos de los Reyes Magos: para los niños lo importante no es la cantidad, sino la calidad

A la hora de elegir el tipo de regalo, recuerda que es necesario vigilar sobre todo dos factores: la edad del niño y su personalidad. “Lo ideal es que sean cosas que les van a gustar seguro. Por ejemplo, si son especialmente creativos, los juegos de manualidades les pueden venir especialmente bien. Si, en cambio, son impulsivos, puede ser útil uno para trabajar la paciencia o juegos por turnos”, argumenta.

EDUCAR EN EL AGRADECIMIENTO

En esta línea, advierte de que “hay que respetar” su edad. “Muchas veces los niños pequeños juegan a videojuegos con un alto contenido violento, que no están indicados para ellos. Estamos siendo demasiado permisivos en ese sentido. A los niños hay que explicarles que los Reyes Magos no les van a traer esos regalos si no son adecuados para su edad”, añade.

Si pese a todo sus Majestades no aciertan, la psicóloga reivindica la importancia de educar a los niños en el agradecimiento, algo que hay que hacer “día a día”. “Uno de los mayores predictores de la felicidad es ser agradecido. El inconveniente cuando reciben demasiados regalos es que no valoran lo que tienen e incluso se enfadan cuando no les regalan lo que estaban esperando. ‘Fíjate en lo que sí tienes, en lugar de lo que no'”, aconseja.

“Si lo hacemos al revés, compramos todas las papeletas para ser infelices. Hay que trabajar la tolerancia a la frustración. Se trata de aprender a valorar las cosas en cada día de nuestra vida, como el tiempo que pasan con los padres, e ir más allá de quedarse solamente en el regalo material”, resume.

FUENTE: infosalus.es

¿Cuántos regalos le deben traer los Reyes a un niño en Navidad? Colaboración con la Cadena Cope

Apunta esta regla de tres; a más juguetes, menos ilusión. Pero ¿cuántos? Te lo contamos.

Por María Bandera Redactora COPE

Cualquier ocasión es buena para hacer un regalo a un niño. Pero al final son tantas que corremos el riesgo de convertir algo ilusionante en una rutina nada educativa. El exceso de regalos tiene precisamente uno de sus picos esta Navidad con la llegada de los Reyes Magos ¿El problema? Que al final “están tan inundados de regalos que no los valoran y solo quieren abrir paquetes sin saber bien lo que reciben”, explica a cope.es la psicóloga Silvia Álava Sordo.

Por eso hay que grabarse una máxima, evitar que los Reyes Magos y Papá Noel dejen más de cinco regalos, repartirdos entre ambos días. Por eso es bueno que los padres adviertan al resto de la familia y que sean ellos quienes centralicen los paquetes que los Magos dejan fuera de casa. 

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Además es importante que los Reyes atiendan a lo que quiere el niño, es decir “que al menos alguno de los regalos sea algo que hayan pedido“, pero también hay que ser razonables, es decir “no todo tienen que ser juguetes, podemos aprovechar para que alguno de los presentes sea material escolar, libros o algo de ropa”. Si reciben algo que no han pedido y que no les convence demasiado “hay que animarles a que le den una oportunidad”. 

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Cuando los niños escriban la carta es importante explicarles  que los Reyes “no pueden traer todo a todos los niños del mundo, por lo que tienen que elegir lo que más les gusta y tener claro que aquello que no sea apropiado para su edad no deben de molestarse en incluirlo”. Es el caso por ejemplo de “los móviles que no deberían ser un regalo antes de 13 años”.  La Tablet es diferente, “se trata de una herramienta de trabajo y pueden recibirlo antes”. 

Eso sí como regla general antes de los dos años “fuera pantallas y fuera videojuegos y  mejor a partir de los 8/9 años, siempre estableciendo unas normas que limiten su uso”.

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En cualquier caso, “hoy en día los juegos estrella son electrónicos y no hay juego que les haga sombra  por lo que no podemos dejarlos fuera, pero tampoco dejar que todo lo que reciba el niño sean consolas. Estos juegos tienen que convivir con los tradicionales ya que son juegos que el niño tiene que trabajar, al contrario que los electrónicos en los que  apenas tienen que hacer un esfuerzo de atención”.

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En este sentido,  a la hora de elegir el tipo de regalo es bueno que los Reyes tengan en cuenta la personalidad del pequeño, “regalos que potencien lo que se les de bien o que ayuden a desarrollar cualidades que tienen más limitadas”. De esta manera si es impulsivo, son recomendables los juguetes que trabajen la reflexión (como los juegos de mesa), si son creativos, son buenos los que implican manualidades, concluye Silvia Álava Sordo.

FUENTE: Cope.es

¿AÚN SIN REGALO DE REYES? CON ESTOS QUE TE PROPONEMOS EVITARÁS EL ESTRÉS EN FAMILIA. Colaboración con la revista HOLA

Un juego puede convertirse en uno de los mejores regalos que puedes hacer a tu familia en la noche de Reyes. Y es que jugar no es solo cosa de niños. Al menos, no debería serlo. El juego nos aporta, a grandes y pequeños, una forma segura (y divertida) de alimentar la imaginación, la creatividad, las habilidades para resolver problemas y emociones. Y, sobre todo, une, divierte y aleja el estrés. Pero hay más. 

Negociar límites y reglas

El objetivo de jugar solo es divertirse. De hecho, cuando somos niños nos relacionamos con los demás jugando, aprendemos a vivir en sociedad y a respetar a los otros mediante el juego. Hay más: también cambia el cerebro y ayuda a que este se desarrolle adecuadamente, fomentando las funciones ejecutivas, como la capacidad de regular las emociones y resolver problemas. Además, mediante el juego, se aprende a negociar los límites y reglas. Tal como explica la psicóloga Silvia Álava Sordo, autora del libro ‘Queremos que crezcan felices’ (ed. JDEJ editores), “jugar es un acto importante; es hacer ejercicio, compartir, competir, negociar, aprender a ganar y a perder. De esta forma los niños irán adquiriendo valores que les acompañarán y les ayudarán durante toda su vida”. 

Jugar en familia 

Como decíamos, el juego no solo es esencial para los niños. Puede ser una fuente importante de relajación y estimulación también para los adultos. Y, si pensamos que puede haber roces en la próxima celebración con la familia, lo mejor es que busquemos elementos de distracción.

Podemos jugar a  ‘las películas’, a las cartas, o a los juegos de imitación pero, ya que se acerca la noche más mágica del año, ¿por qué no aprovechamos para pedir a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente un juego? Puede ser una buena alternativa para limar asperezas, evitar disputas y tener la fiesta en paz. Como afirma el psicólogo Jesús Matos, “los juegos de mesa pueden ayudar a compartir experiencias agradables con otras personas. El estado de ánimo tiene una correlación alta con el número de actividades agradables que hacemos cada día y con la calidad del apoyo social percibido. Por ello, pasar tiempo con nuestros seres queridos jugando a juegos de mesa nos puede ayudar a incrementar nuestro bienestar”. 

Juegos de mesa 

Podemos apostar por los clásicos donde poner en práctica nuestras habilidades de estrategia o dotes para resolver enigmas, o por otros más atrevidos donde además de desarrollar todo el ingenio, podemos pasar un rato muy divertido exponiéndonos, de forma controlada, a hacer el ridículo. Aquí van algunas propuestas: 

Juegos de mesa para jugar en familia: no pierdas los nervios

Juego ‘No pierdas los nervios’

Inspirado en desafíos virales que han conseguido miles de millones de visitas en Internet, este juego pone a prueba la capacidad de mantener la calma bajo presión. Los jugadores se colocan un dispositivo de juego que lee las pulsaciones, y el equipo contrario tira el dado que determinará de qué manera deben intentar que el jugador se ponga nervioso. Un cambio en la frecuencia cardiaca afecta el dispositivo y cuando suben las luces del aparato, y se ponen rojas, la alarma sonará y el adversario ganará por haber logrado que el jugador pierda los nervios.

Edad recomendada: +12 años

juegos para jugar en familia: hearing things

Juego ‘Hearing things’ 

Se trata de un juego desternillante para disfrutar con la familia y los amigos. Inspirado en el viral ‘Whisper Challenge’, ha sido ideado para que todo el mundo pueda pasar un rato muy divertido en sus casas. Ideal para jugar en equipos, uno de los jugadores deberá ponerse los auriculares con cancelación de sonido e intentar adivinar lo que dice la tarjeta de su compañero, leyéndole los labios.

Edad recomendada: +12 años

Juegos de mesa para jugar en familia: monopoly tramposo

Juego ‘Monopoly tramposo’

¿Quién no ha hecho trampas alguna vez en  el Monopoly? Esta es tu oportunidad de disfrutar de esta versión tan divertida y proponer tus propias trampas. Y es que cerca de la mitad de los jugadores intenta hacer trampas jugando al Monopoly, por eso, en esta edición especial del mítico juego, ganará quien consiga hacer más trampas sin que nadie le pille.

Edad: +8 años

Juegos para jugar en familia: monopoly

Juego ‘Monopoly España’

Un clásico en nuestras casas y un divertido juego para aliviar las tensiones en familia en torno a un tablero donde se compra, vende y negocia para ganar. Hazte con todas las propiedades que puedas y haz trato para obtener calles de color. Construye tus casas y hoteles para dejar a tus contrincantes en bancarrota. Disfruta jugando al emocionante juego de las propiedades inmobiliarias.  

Edad recomendada +8 años 

party

Juego ‘Party & Co Extreme 3.0’

Un juego para hacer múltiples pruebas que sacarán de vosotros esa creatividad que creíais perdida. Ha sido diseñado para que juegen cuatro o más y, a diferencia del Party original, este cuenta con Partygafas, además de la prueba ‘Se te va la piza!’, con la que no pararéis de reír. 

Edad recomendada: +14 años. 

juegos de mesa para jugar en familia

Trivial Pursuit edición The Big Bang Theory 

Los verdaderos fans de esta serie de televisión pueden poner en práctica todos los conocimientos adquiridos a lo largo de las doce temporadas en esta versión del conocido Trivial Pursuit. (Edición en inglés). 

Edad:+8 años

Juegos para jugar en familia: cluedo

Juego ‘Cluedo. Edición Juego de Tronos’

El clásico Cluedo, con sus misterios, asesinatos, acertijos y diversión garantizada, esta vez para amantes de la serie de ficción Juego de Tronos. En este juego tendréis la misión de averiguar crímenes, cuál fue el arma homicida, dónde tuvo lugar el asesinato… ¡Todo un reto!

Edad: +18 años 

Juegos de mesa para jugar en familia: risk

Risk

Si lo que os va son los juegos de estrategia, este es sin duda uno de vuestros mejores planes para las celebraciones en familia. En su nueva versión, el Risk de siempre viene ahora con figuras más detalladas, nuevas formas de juego y nuevo tablero. 

Edad: + 8 años

Juegos de mesa para jugar en familia: simon

Simon

Simon es un emocionante juego electrónico de luces y sonidos en el que los jugadores tienen que repetir secuencias aleatorias de luces presionando las lentes de color en el orden correcto. Es un juego de acción rápida, con luces y sonidos, que se convierte en un auténtico desafío para los jugadores. 

Edad: +8 años

Juegos para jugar en familia: twister

Juego ‘Twister’

¿Quieres desternillarte de risa con tus padres, hijos, cuñados, etc? Pon a prueba tu equilibrio con el original Twister. Mano derecha azul, pie izquierdo rojo. Este juego es ideal para bajar las comilonas de estas fechas y pasar un rato muy divertido en familia. Incluso los más pequeños no querrán perdérselo. 

Edad: +6 años

FUENTE: Revista Hola

Propósitos para 2019: ser realista, no ambicioso

Existe la tendencia de elaborar una lista de objetivos que tiene apariencia de carta de los Reyes Magos.

Lejos de parecerse a un «menú de deseos», el inicio del año se presenta como una nueva oportunidad para hacer todo aquello que está pendiente del curso pasado

Por Alejandra González @agdiosdado1

Papel y bolígrafo. Es lo único que una persona necesita para plantearse sus propósitos para 2019. Solo escribiéndolos tomarán más fuerza, mayor compromiso. Hay que hacer una lista de forma consciente, sabiendo lo que sí y lo que no se podrá conseguir. «Justo al principio de año es buen momento para plantearse nuevos retos, aunque objetivamente es lo mismo que el resto del año, a nivel psicológico ponemos el contador a cero –pasa también en septiembre con el inicio del curso escolar–», afirma la psicóloga Silvia Álava.

Cumplir los objetivos de Año Nuevo no es fácil. Según un estudio realizado en la Universidad de Scranton (Pensilvania), el 92% de las personas que se proponen metas fracasan. Está claro que la mayoría renuncia y lo hace muy pronto. Así lo refleja, también, una encuesta elaborada en la Universidad de Stanford –California– que revela que el 40% de los propósitos se abandonan en las primeras semanas.

¿Por qué seguimos proponiéndonos objetivos si sabemos que, muy probablemente, no los cumpliremos? «Porque imaginar que lo logramos nos hace sentir mejor y nos permite relajarnos en tiempos de excesos», subraya Francesc Núñez, doctor en Sociología y profesor en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). «Caemos año tras año, y a veces toda la vida, porque al pensarlos ya sentimos placer. Cuando uno fantasea con lo que va a hacer, ya empieza a generar pensamientos positivos», insiste este experto.

¿Deseo u objetivo real?

En ocasiones, las personas fracasan en sus propósitos por el planteamiento inicial que se hace de estos. Es decir, por confundir los objetivos reales con deseos. «Si yo quiero adelgazar este año, pero no empiezo a comer de forma sana y hacer algo de ejercicio, la idea se queda en deseo, no llega a ser un propósito real, porque no se ha hecho nada para conseguirlos», insiste Silvia Álava.

Durante el día pensamos en infinidad de deseos, pero suelen quedarse en eso, en pensamientos. «Es importante no confundir los conceptos para no frustrarse por no haberlo logrado. Cuando se decide qué voy a hacer y cómo para conseguir mi meta, se trata de un objetivo real; si no se hace nada, no es más que un deseo», continúa Álava.

Cualquier persona puede lograr su propósito si sabe cómo hacerlo. «La conocida muletilla “yo soy incapaz de…” carece de base científica», explica Sara Barbeito, profesora de psicología general sanitaria de UNIR. «Podrá costar más o menos, pero todos podemos cambiar, no es una cuestión de personalidad».

— Analizar el año pasado

Cada familia tiene que pensar cuáles son los deseos y objetivos para 2019, los propósitos reales que se plantean. Deben decidirlo ellos mismos, «no puede ser nadie externo», afirma Álava. Antes de todo ello, esta experta aconseja hacer balance del año anterior, autoreflexionar sobre lo que se ha conseguido para poder reforzarlo. «Los hogares tienen que analizar cómo funciona su familia para ver en qué cosas pueden mejorar», insiste.

Desde pasar más tiempo con los hijos, decidiendo qué minutos van a estar con ellos. «Está en manos de los padres la calidad de los momentos que comparten con los pequeños. Es bueno que no haya distracciones ni dispositivos tecnológicos de por medio», subraya Álava. Además, esta psicóloga hace hincapié en «tratarnos con más cariño, con respeto». «Generalmente, en las familias pasa lo contrario. En el entorno laboral nos regulamos más, no pegamos voces ni nos enfadamos. En el hogar, nos relajamos en exceso y, en ocasiones, levantamos la voz. Tenemos que tratar de reservar la mejor versión de nosotros mismos cuando estamos con los nuestros», comenta.

— Cuidar el «pero»

Cuando algo se quiere, se encuentra el tiempo para conseguirlo. Así lo afirma Álava, que insiste en la tendencia a buscar excusas para justificar que no se ha hecho lo que se ha dicho. «Hay que ser realista; si sé que ahora no puedo cumplirlo, no me voy a plantear hacerlo». Nos mentimos para justificarnos. «En ocasiones lo que pasa es que nos autoengañamos, nos saboteamos a nosotros mismos. “Me gustaría pero es que…”, hay que ser conscientes de las limitaciones de cada uno», argumenta.

Los propósitos implican hacer cosas para conseguirlos. Hay que saber el esfuerzo que va a llevar, pero no pensar desde el principio las excusas.

— Comunicar

Es vital hablar con los hijos. «Hay que reservar un tiempo para conversar con ellos, siendo muy importante habilitar un espacio en el que no haya elementos de distracción. Si se está hablando, hay que centrarse en ello. Sin tener una televisión delante, ni un teléfono móvil o una tableta. Los padres deben ser conscientes de la importancia de la comunicaciónno verbal: analizar la postura, el tono de voz, cómo los pequeños les miran…», afirma Silvia Álava. «En ocasiones, en lugar de hablar con los menores, de preguntarles cómo les ha ido el día y cómo están sus emociones, se tiende a dejarles, a apartar estos momentos del día a día de una familia», insiste.

— Ver más a la familia

Darle un valor a visitar a padres o abuelos. «Si tenemos claro que tiene una importancia alta, hay que invertir el tiempo en ello, sin excusas», afirma Francesc Núñez. «Lo primero que yo haría es hablar con la familia y adquirir un compromiso con ellos», apunta Manuel Armayones, profesor de Psicología y Ciencias de la Educación en la UOC.

«Es importante establecer una agenda. De la misma manera que lo hacemos con los asuntos de trabajo, debemos permitirnos gestionar bien nuestro tiempo de ocio», insiste Armayones, quien habla, además, de tener un «plan B». «La primera intención puede ser visitar a mi hermano, pero si esa semana no puedo, por lo menos tengo que encontrar un hueco para llamarlo».

— Estudiar idiomas

Hay que distinguir bien lo que es un deseo de un objetivo porque, en ocasiones, puede llevar a engaño. Es decir, «la justificación es muy peligrosa porque cuando realmente algo es prioridad para ti, haces hasta lo imposible por conseguirlo», comenta Silvia Álava. Para ello, hay que ser realista en cada momento. Por ejemplo, esta psicóloga habla de la idea de estudiar idiomas o hacer un máster tras terminar la carrera. «“Quiero saber más inglés, pero este año no puedo pagarme unas clases para formarme”. Si se tiene ese pensamiento, hay que tener claro que no es más que un deseo; no se debe pensar que es un fracaso por no haberlo conseguido ahora».

«Nos quema mucho el hecho de centrarnos en lo que queremos hacer y, como ahora no lo consigo, me frustro. Tarde o temprano, si es un objetivo para la persona, lo terminará haciendo», argumenta la experta.

— Comer mejor

Francesc Núñez explica que «la gente confunde lo que le apetece con lo que quiere». Y aclara: «A mí me apetecería comer un pastel, pero lo que hay que pensar es que lo que quiero es adelgazar. Si sabes lo que quieres, podrás no dejarte llevar por lo que te apetece».

La clave está en plantearse pequeños retos y más realistas que, a su vez, animen a seguir avanzando, persiguiendo nuevos retos. «Cuando uno proyecta objetivos es importante hacerlo de manera positiva y medible, y que sean, sobre todo, retos personales y específicos», advierte Alicia Aguilar, profesora de Ciencias de la Salud en la UOC.

La idea es proponerse «bajar tantos kilos en un semestre» en lugar de «adelgazar». «Algo que suele funcionar muy bien es apuntar en una libreta, o en el móvil, todo lo que comemos. Así se tomará conciencia de la realidad», recomienda el experto Manuel Armayones. «De nada sirve plantear el objetivo de adelgazar si no se cambian los hábitos alimenticios o se comienzan con rutinas de ejercicios», cuenta Silvia Álava.

— Hacer ejercicio

Es fundamental no idear un objetivo demasiado ambicioso. «No podemos pretender correr treinta minutos si el día anterior no hacíamos nada. ¿Por qué no empezar con unos cinco minutos? Basta con bajarse una parada antes en el autobús y andar un rato», recomienda Armayones.

La pereza suele ser la peor enemiga. «Hay que ponerse a hacerlo, sin pensar», explica el profesor Núñez. Considera que lo importante es romper con la dinámica, adoptando una rutina de hacer ejercicio. «Las sinergias del reposo son las mismas que las de la acción: cuesta lo mismo empezar a moverse cuando estamos en reposo que al contrario», concluye.

FUENTE: Diario ABC

La educación de los hijos no es responsabilidad de los abuelos. Colaboración con

La educación de los hijos no se puede delegar; es y será siempre responsabilidad del padre y la madre, señala el libro “Queremos que crezcan felices”, de la psicóloga infantil Silvia Álava, en el que destaca que los abuelos pueden ayudar, pero nada más.

Por CERIGUA

En su segundo libro, Álava responde a preguntas como: ¿Hay que ayudarle con los deberes? ¿Cómo conseguir que se vayan a la cama a su hora?, ¿Qué criterios se deben seguir para la elección del colegio?, ¿Cómo gestionar la “paga”?, ¿Y si mi hijo es el único que no tiene móvil?, ¿Debo ser su agenda?, o descubrir ¿Cuándo iniciarles en la información sobre la sexualidad?

Queremos que Crezcan Felices - Silvia Álava

El estudio revela que actualmente los infantes pasan mucho tiempo con sus abuelos, debido sobre todo a las largas jornadas laborales de los padres; sin embargo no se debe olvidar que los responsables de la educación son los padres y nunca deben renunciar a esa responsabilidad.

Asimismo, incluye algunas claves para el entendimiento entre padres y abuelos, como son: los abuelos deben seguir las mismas pautas educativas que utilizan los padres; Dotar a los abuelos de la autoridad pertinente para que los niños sepan que los abuelos aplicarán las mismas consecuencias que los padres.

Los padres no deben quitar la autoridad a los abuelos ni los abuelos a los padres delante de los niños; No se debe ceder ante el chantaje del niño, porque solo se agravará el problema.

En su libro, Álava señala que no se debe mentir a los niños cuando los abuelos enferman y se debe tratar que participen en su cuidado, pero sin asumir responsabilidades que se encuentren fuera de su edad.

Silvia Álava es la directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes y compagina la consulta como psicóloga con la elaboración e impartición de cursos, talleres y conferencias. 

Es experta en Psicoterapia por la European Federation of Professional Psycholgists (EFPA) y profesora de diversos Másteres. Además, es coautora de la enciclopedia “La Psicología que nos ayuda a vivir” dirigida por Mª Jesús Álava Reyes, del libro “Cuentos para comer sin cuentos”, y la guía “Cuidando el amor”, editada por la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid; además, Silvia colabora habitualmente con diversos medios de comunicación.
Fin Cerigua
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