Para tener una noche de paz, no hables de estos 8 temas en Nochebuena. Colaboración con BuenaVida, de El País

Aguar o no aguar la fiesta, esa es la cuestión…

Por MIGUEL ÁNGEL BARGUEÑO

En un mundo ideal, las cenas de Nochebuena y Nochevieja son para disfrutarlas en armonía, rodeados de las personas que más queremos. Son momentos de brindis, de reencuentros, de besos y abrazos, de añoranza a quienes ya no están…, y de discusiones con el cuñado de turno, con quien nunca nos entenderemos en temas políticos, deportivos o religiosos.Sí, estas cenas facilitan el debate, que puede pasar de amable a acalorado si se tocan determinados asuntos polémicos de actualidad sobre los que hay discrepancia. Les hemos pedido a ocho psicólogos que nos digan qué cuestión nunca sacarían en sus cenas de Navidad y cómo actuarían en caso de que, pese a todo, se ponga sobre el mantel.

  1. El auge del feminismo (Elena Daprá, psicóloga clínica especializada en ‘coaching’ y crecimiento personal) Por qué: el año en el que se ha celebrado en España la primera huelga feminista “es fácil que surjan temas de conversación en torno a este movimiento, considera la experta. “En la mesa hay mujeres de distintas generaciones y las más jóvenes están ahora más reivindicativas. Además, actitudes como que quienes preparan la cena y ponen la mesa son las mujeres, mientras los hombres se toman algo predispone a que se hable de ello”. Sin embargo, Elena Daprá, que coordina el Área de Mujer en Psicología Sin Fronteras, considera que no es el momento para debatirlo. “Hay una cosa por encima: que somos familia. Y estamos reunidos porque nos queremos, y a lo mejor no nos vemos en todo el año”. Qué hacer si sale el tema: a esta experta le gusta dejarlo todo claro como el agua. “Diría directamente: ‘De verdad, tenemos opiniones diferentes, pero hay algo que nos une y es que todos nos queremos: ¿podemos fijarnos en eso?’. Es el día menos indicado para trabajar la asertividad y el día en que más queremos ser asertivos. Si uno lo es de forma natural, sabe decirlo de modo amable, humorístico…, y la gente no se siente mal. Pero si no lo es, o bien adopta un rol pasivo, y lo pasa mal, o agresivo, y lo pasa mal el otro”, expone Daprá.
  2. La situación en Cataluña (Silvia Álava Sordo, especialista en Psicología Clínica y Educativa) Por qué: aunque haya pasado más de un año del referendum celebrado en Cataluña, esta comunidad autónoma no deja de estar en boca de todos. Y con una sociedad y un parlamento dividido, y varios de los políticos presos haciendo huelga de hambre es fácil que surja el tema en la mesa. “Las cenas de Navidad son un momento de confraternizar y estrechar lazos. Temas relacionados con ideales políticos, como la independencia de Cataluña, pueden herir la sensibilidad de algunos comensales, sobre todo si entre los asistentes hay personas con ideas extremistas o que son muy vehementes a la hora de defender su postura, y se pueden sentir mal si se ven que se les lleva la contraria”, dice Silvia ÁlavaQué hacer si sale el tema: “Podemos de forma asertiva pedir que se hable de otra cosa, con una frase del tipo: ‘Yo prefiero cambiar de tema y no hablar de política ni de quien tiene razón, que hoy es el día de disfrutar de la cena y de vuestra compañía’. O si creemos nuestro compañero de mesa es demasiado radical en sus opiniones, conviene decir: ‘Entiendo que esa es tu opinión, y que esos son tus ideales y lo que tú defiendes, sin embargo, la mía es otra; respeto que pienses diferente, y ahora vamos a disfrutar de la cena”.
  3. La rivalidad entre el Real Madrid y FC Barcelona (Alejo García-Naveira Vaamonde, psicólogo del Deporte) Por qué: “Si eres aficionado o forofo de uno de los grandes equipos y frente a ti está una persona que es de tu eterno rival, pueden surgir debates apasionados que terminen en una discusión, discrepancia y tensión, más desde lo emocional que de lo racional”, señala este psicólogo del deporte. Qué hacer si sale el tema: el doctor García-Naveira, que pertenece al equipo MAD Lions, de eSport, nos detalla cinco pasos a seguir: “El primero es aceptar que uno no es dueño de la realidad y comprender que puede haber diferentes visiones sobre una misma situación. El segundo, expresarse con educación y respeto. En tercer lugar, buscar ser aliado, cambiar de tema, elegir algo básico, en el que podáis compartir opiniones (las vacaciones, un recuerdo positivo juntos, etc.). El cuarto, si la situación está caldeada, propiciar el cambio, levantarse, ir al servicio, que corra el aire. Al regreso, si es posible, sentarse en otro lugar y hablar con otras personas. Por último, aprender de lo vivido, para en el futuro saber de qué hablar y no hablar y qué hacer si las cosas se ponen tensas”.
  4. Los abusos sexuales en la Iglesia (Miguel Hierro, psicólogo especializado en familia y relaciones de pareja) Por qué: a lo largo de 2018 han salido a la luz numerosos casos de sacerdotes españoles que han abusado sexualmente de menores tanto en España como en el extranjero. Todo lo que afecta a la religión es otro tema peliagudo, opina el también coordinador de la Unidad de Psicología del Hospital HM Vallés (Alcalá de Henares, Madrid), quien considera que la finalidad de las cenas navideñas no es discutir,. “Además, por lo general, lo relevante no es tanto el tema en sí como la relación establecida. Hay situaciones en que determinadas personas sienten la necesidad de poner de manifiesto que están ahí, y la forma de hacerlo es sacar un tema tenso e insistir mucho en él”. Hierro considera que “los que discuten siempre son los mismos, aunque cada año por cosas distintas”. Qué hacer si sale el tema: “Probablemente, antes de la cena podemos intuir quién va a discutir. Si es así, es recomendable tener previsto no entrar en el juego”, apunta. Lo más eficaz es encogerse de hombros. “El problema no es opinar, sino opinar pensando que vas a convencer al otro de que tienes razón, y para ello es fundamental que el otro esté dispuesto a ser convencido, lo cual es casi imposible en esta situación. Cuando alguien le dice a su abuelo: ‘Fíjate cómo son los curas, y la Iglesia se dedica a taparlo’, el abuelo no quiere que le convenzan de eso. Y cuando el abuelo contesta: ‘No será para tanto, todo el mundo la toma con la Iglesia’, el nieto tampoco quiere que le convenzan. Si opino una vez, es suficiente. Insistir no solo no va a convencer a nadie de nada, sino que va a provocar una escalada. El perjuicio que obtenemos si elevamos el tono es mayor que la satisfacción por expresar nuestra opinión”.
  5. Las pensiones (José Elías, psicólogo sanitario) Por qué: En opinión de José Elías, si se toca el tema de una pensión insuficiente de los abuelos y de cómo solucionar los problemas económicos derivados, “pueden surgir puntos de vista encontrados y una cena navideña no es el contexto adecuado para tratar estos asuntos tan delicados”. Qué hacer si sale el tema: lo primero es escuchar atentamente a la persona que lo plantea. “Una vez esbozado, rápidamente ponerse en su lugar (mostrar empatía), aceptando que es un tema importante, que hay que solucionar; con un tono agradable, manifestar que no es el momento para abordarlo, ya que no se dan las condiciones necesarias. Gratificar al otro e inundarle de sentimientos positivos (sonrisa, mirada afectuosa, reconocer su malestar con la cabeza) y una conducta que favorezca el acercamiento. Dar a entender expresa y tácitamente que todos los afectados deben buscar el momento oportuno y el tiempo necesario para hablar, y así tomar la mejor decisión. Para terminar, elogiar cualquier cualidad real que tenga la persona que ha comentado el tema”, explica el también director del director del Centro Joselias, de Madrid.
  6. La irrupción de Vox (Juan Castilla, psicólogo especialista en inteligencia emocional) Por qué: El auge de Vox y su irrupción en el parlamento andaluz es otro tema que los psicólogos prefieren evitar. “Las creencias políticas están muy vinculadas con los lazos familiares, bien por oposición (el hijo piensa lo contrario del padre) o por imitación (el hijo piensa lo mismo que el padre). En esas cenas también hay yernos o cuñados, de los que se desconocen algunas facetas, y este y otros temas políticos pueden generar cierto malestar”, dice este Juan Castilla, quien aporta otra razón relacionada con los excesos de estas reuniones. “Cuando te tomas unos vinos, el alcohol desfrontaliza el cerebro y hace que te desinhibas y midas menos las palabras. Al final dices lo que piensas, cuando hay cosas que es mejor pensarlas antes de decirlas”. Qué hacer si sale el tema: el experto recomienda expresar con asertividad que tenemos ideologías diferentes y que no es el momento de hablar de estos temas. Porque, dice que además, “aprovechamos esa polémica para sacar las deudas pendientes emocionales que tienes con esa persona. Por ejemplo: ‘Sí, sí, tú eres muy de izquierdas, pero no cuidas a la abuela’. Es mucho mejor hablar de temas neutros”.
  7. Las herencias familiares (Esteban Cañamares, psicólogo) Por qué. a pesar de que parezca que el tema es más económico, en realidad es más emocional, dice el autor del libro Relaciones y conflictos con la familia política (2018), quien considera que el entorno no es el más idóneo para tratarlos. “En esas cenas hay niños y hay personas mayores, y no es el momento”. Qué hacer si sale el tema: “Lo mejor es posponer la charla a una ocasión mejor. Expresar que no es el contexto óptimo para debatir esa cuestión, diciendo que hay que hablar de ello pero en otra oportunidad. Si no hay más remedio que pronunciarse, hay que hacerlo con respeto, no dar nuestra opinión como una verdad cerrada, sino como un punto de vista más”, dice este psicólogo.
  8. El paro juvenil (Elisa Sánchez, psicóloga y de Psicología y Salud Laboral del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid) Por qué: El paro afecta actualmente al 28% de los jóvenes y, en opinión de la coordinadora de Psicología y Salud Laboral del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, “las cenas de Navidad son para compartir aspectos positivos, no para echar la bronca a alguien porque no tiene trabajo”. Aunque tendamos a querer dar consejo, “debemos tener en cuenta que hay diferencias generacionales de intereses e inquietudes. El contexto laboral actual es muy distinto del de hace unas décadas. A las personas de 50 años las educaron para tener un trabajo estable. Los millennials se basan más en proyectos y buscan que el trabajo les aporte, que sea compatible con el ocio y sus valores…”, dice Sánchez. 
    Qué hacer si sale el tema: esta psicóloga sugiere cambiar de conversación. “Buscar temas positivos, que fomenten la unión de las personas que están allí y permitan disfrutar del momento. No buscar tener razón en un tema en el que no hay una razón”.

FUENTE: ElPaís.com

VALLADOLID Aprendemos Juntos. Inteligencia emocional en las aulas. Silvia Álava y Rafa Guerrero

Objetivos niños felices. Colaboración con PadresTodoterreno.com

¿Qué es lo que esperamos conseguir como padres para nuestros hijos?,la mayoría lo tienen claro: ser felices. Silvia Álava, psicóloga y autora de los libros “Queremos niños felices” y “Queremos que crezcan felices” ha recogido  las diferentes etapas de nuestros hijos desde el embarazo hasta los 12 años y ofrece unas pequeñas pautas para conseguir nuestro objetivo sin dramas y sobre todo sin “desgaste emocional”.

Los primeros años de los niños son fundamentales, el cerebro está desarrollando conexiones neuronales que serán vitales a lo largo de la vida, por eso tenemos que entender que determinadas situaciones son completamente normales y actuar como tal “a los dos años evolutivamente hablando es la edad típica de las rabietas. Los niños empiezan a darse cuenta de que son personitas y es una forma de demostrarlo. Es completamente normal”. Para ello los padres deben activar  dosis de paciencia y  no prestarle atención en esta circunstancia. El niño se dará cuenta que es un comportamiento negativo que no se refuerza de ninguna manera.

La sociedad actual se caracteriza por el estrés. El trabajo, la poca o nula conciliación…. hace que no pasemos el tiempo que nos gustaría con nuestros niños y nace el sentimiento de la culpabilidad.

Álava, es clara “hay determinados momentos en los que al niño hay que decirle NO. Pero estamos tan cansados, nos sentimos tan culpables de estar poco tiempo con ellos que no nos apetece discutir. No es así, el poco tiempo que se está, hay que estar para educar.” Esto deriva en muchas ocasiones en la “sobreprotección”. “ A los niños hay que acompañarlos en su proceso. Hay que estar detrás, pero hay que dejarles que ellos aprendan. Esto es mucho más costoso y requiere mucho más tiempo”.

Los padres tienen proponerse que “el tiempo que estoy que sea un tiempo de calidad.” Si sobreprotegemos a los niños les estamos privando de competencias emocionales que deberían desarrollar además de hacerles más inseguros.

Refuerzo Positivo

Una de las claves en la educación de los niños es el refuerzo positivo. La mayoría de los niños por su personalidad o las circunstancias suelen dar llamadas de atención “si aplicamos el castigo está consiguiendo el objetivo que era que se le haga caso. Al final el niño lo que ve en el castigo es una forma de conseguir la atención requerida”.

De esta forma es mucho más efectivo el refuerzo positivo. Para Álava está claro “estate con ellos, hazles caso cuando lo hacen bien no cuando lo hacen mal.” “los niños tienen una capacidad de observación muy grande y ellos ven así que si quieres que te atiendan pórtate mal ya que lo hacen más que portándose bien”. Que esto no quiere decir que el hacer mal las cosas no tenga consecuencias “pero esto es muy diferente a modelar la conducta con el castigo.” Establecer límites y normas son clave en la educación de los niños.

Educar en Valores

Para que un niño sea feliz necesita valores. “Los valores se nos quedan muchas veces fuera del terreno. Los asociamos muchas veces con la religión o con otros conceptos y no tiene por qué ser así”, “por ejemplo para el logro académico sabemos que trabajar los valores de la persistencia, el esfuerzo y la responsabilidad son mucho mejor predictores de las notas escolares que incluso el cociente intelectual. Si eso no lo hemos trabajado con los niños es mucho más difícil que vayan luego bien en el cole”.

Es curioso como el respeto también se está perdiendo y “lo de tratar a los demás con respeto y nosotros tratar a los demás con respeto es fundamental”, “los niños al final copian a su padre ya su madre y mucho cuidado con lo hacemos porque nos copian”.

Adolescencia

Silvia Álava no se olvida de la adolescencia. En el libro “Queremos que crezcan felices” nos cuenta la importancia de entender a nuestros hijos. Cuando el adolescente pierde los papeles “”en ocasiones lo que ocurre es que nos basamos en la idea de que lo hace adrede, quiere llamarnos la atención. Y no nos damos cuenta que en el cerebro del adolescente se están produciendo cambios” y esto hace que cualquier “emoción sea mucho más extrema” sumado a que la “parte que regula las emociones que es el lóbulo pre frontal se está reorganizando así que les cuesta mucho más regular las emociones.”

Lo que  no significa que se justifiquen determinadas conductas “pero si entendemos el por qué está pasando nos ayuda a actuar de una manera diferente”. Como hemos hablado en múltiples ocasiones escuchar y hablar con los chicos es fundamental pero Silvia Álava puntualiza “Hay que hablar mucho pero elegir el momento adecuado para hacerlo. Nos equivocamos muchas veces en el momento, queremos hablar y negociar en el momento de la rabieta, en el momento del fallido emocional y ahí está tan activada la parte de la emoción que es imposible razonar”.

Es cierto que los padres tenemos una tarea dura y larga. La sociedad nos demanda demasiado y no somos capaces de satisfacer las necesidades que esta genera a nuestros hijos. Quizá si aprendemos a desprendernos de la culpa, les ofrecemos tiempo de calidad  y conseguimos que nuestros hijos valoren lo que tienen, podremos conseguir nuestro objetivo: niños más felices.

FUENTE: PadresTodoterreno.com

¿Debemos ayudar a nuestros hijos a hacer los deberes? Colaboración con #AprendemosJuntos

Conferencia: Intervención psicológica con población infanto-juvenil en COP de Madrid

Lo mejor de tu vida eres tú: presentación del nuevo libro de María Jesús Álava Reyes

Cómo educar a tu hijo en el uso seguro de la Red y así evitar el acoso. Colaboración con el diario El País