Antena 3 Noticias: hablamos sobre Acoso Escolar y violencia

Os adjunto el enlace al vídeo de Antena 3 Noticias del día 27 donde hablamos sobre sobre el acoso y la violencia escolar. Pincha en la imagen para ver el vídeo, la noticia comienza en el minuto 6:48

Silvia Álava - Antena 3

Viernes de podcast: hablamos con Cris Moltó sobre “Educar sin gritos” en el programa Capital Emocional, de Capital Radio

Silvia Álava - Capital Emocional - Capial Radio Capital Emocional – 25/01/2017 Descargar
Duración: 60:00m
Esta semana, nuestro libro de cabecera, “Las 365 reflexiones de lo realmente importante en nuestra vida” nos invita a la reflexión con las “Oportunidades”, y tras ella la Conversación del día versará sobre un tema de actualidad total en lo profesional, pero enfocado hoy hacia la propia persona pensando en nuestro particular oyente de Capital Emocional: “Marca Personal: todos tenemos una, ¿sabes cuál es la tuya?” con Miguel Morán Cueto. Esta semana, serán Crearte Coaching y Beatriz García Ricondo quienes en “La Píldora de la Felicidad” nos inviten a conocernos haciéndonos la pregunta: “¿Sientes lo que eres o eres lo que sientes?”. Desde Tech-Inno-Emoción apostamos por el futuro hablando de “Smart Cities aquí y ahora: empresas y particulares”, gracias a SMS Europa y Daniel Kumpel. La parte final del programa se la dedicamos a los más pequeños y, por tanto, a nuestra Sección “Educa” con Silvia Álava Sordo para aprender algo fundamental: “Educar sin gritos”. ¡Eleva tu dosis de Capital Emocional!

Los padres de las personas con éxito tienen esto en común. Colaboración con el diario La Vanguardia

Cómo actúen los progenitores es determinante en el futuro de sus hijos, según la ciencia

Es un hecho que los padres desean lo mejor para sus hijos. Felicidad y un futuro prometedor son los dos propósitos más comunes de los progenitores para sus vástagos. Pero ¿y si, al menos el segundo, estuviese directamente relacionado con ellos?
Aunque no existe una receta concreta que pueda predecir si los niños serán adultos de éxito, la ciencia ha encontrado rasgos que suelen darse en los padres de aquellos que mejor se han desenvuelto en la vida.
“Las verbalizaciones y actos de los padres orientan a sus hijos al éxito o al fracaso. Imaginemos que un niño intenta hacer una suma y le decimos que es muy complicada para él, le transmitimos que necesita ayuda, que es incapaz”, indica Sonia Martínez, psicóloga y directora de los centros Crece Bien. Un comportamiento que dejará una huella en el futuro.

Sin embargo, existen otras pautas que surtirán en el porvenir el efecto contrario. Esto es lo que los padres de los niños con éxito tienen en común.

 

1. Dotan de responsabilidad a sus hijos
Para que en el futuro desarrollen competencias, tomen decisiones y resuelvan problemas, tendrán que adquirir responsabilidades desde la infancia
Para que en el futuro desarrollen competencias, tomen decisiones y resuelvan problemas, tendrán que adquirir responsabilidades desde la infancia (AE Pictures Inc. / Getty)

Aspectos tan banales como preparar la maleta para ir al colegio o llevarla al salir de clase influyen en la confianza futura del pequeño. “El niño debe aprender a trabajar de forma autónoma para poder enfrentarse a la vida adulta”, sostiene la psicóloga Silvia Álava, directora de psicología infantil en el centro Álava Reyes.
Uno de los asuntos clave a los que la experta alude son los deberes. Según cuenta, los padres nunca deben hacer las tareas de sus hijos, incluso si no son capaces de realizarlas sin su ayuda. “Al día siguiente habrán de afrontar la reacción de su profesora. En este caso tendrá que ser el niño quien resuelva la situación y asuma las consecuencias de no cumplir con sus obligaciones”, comenta.

2. Les enseñan habilidades sociales

Los padres deben fomentar el comportamiento social, porque si el niño se siente reforzado querrá repetirlo

Los padres deben fomentar el comportamiento social, porque si el niño se siente reforzado querrá repetirlo (Thomas Barwick / Getty)

Un estudio desarrollado por la Universidad de Pensilvania, encontró una correlación entre las habilidades sociales en niños de guardería y su éxito como adultos dos décadas más tarde.
La investigación desarrollada durante 20 años, demostró que los niños más competentes que cooperaban con sus compañeros, los ayudaban y entendían su estado de ánimo eran más propensos a obtener un título académico o un trabajo a la edad de 25 que aquellos con habilidades sociales limitadas.
“Hay que entrenarles y enseñarles, igual que enseñamos a comer. Los padres deberían guiar a sus hijos cuando se están relacionando. En aspectos como la forma de actuar si le quitan un juguete, cómo integrarse para jugar con grupo de niños…”, aclara Sonia que añade que es importante preguntarles tras la experiencia sobre sus sensaciones y reforzar el comportamiento.

3. Tienen expectativas

Entre los errores más frecuentes de los padres, está confundir las expectativas que ponen en sus vástagos con sus inquietudes no resueltas
Entre los errores más frecuentes de los padres, está confundir las expectativas que ponen en sus vástagos con sus inquietudes no resueltas (Caiaimage/Sam Edwards / Getty)

Creer en el potencial de los niños es fundamental para que ellos mismos lo desarrollen. “Es lo que se denomina el efecto Pigmalión”, afirma Silvia.
Otro estudio de la Universidad de California en Los Ángeles descubrió que las expectativas que los padres tienen de sus hijos desarrollan un efecto enorme en el logro de las mismas.
Se analizaron datos de 6.600 niños y se entrevistó a sus padres. Entre ellos descubrieron que solo del 57% de los niños de los que habían sacado peores notas se esperaba que fuesen a la universidad, mientras que la cifra ascendía al 96% entre quienes obtuvieron las mejores calificaciones.
“Pero esto tiene que ser de una forma equilibrada. Los padres no deben proyectar sus frustraciones o deseos no cumplidos en sus herederos, pues podría ser contraproducente”, asegura Silvia.

4. Crean una relación saludable
Una de los pilares para que el vínculo entre padres e hijos sea positivo es generar un clima de confianza. “Esto se consigue prestándoles atención cuando hablan o escucharles de forma activa”, enfatiza Álava.

No se puede actuar en contradicción con lo que se dice”

SILVIA ÁLAVA

Psicógola infantil

Asimismo, los padres deben dar ejemplo de aquello que inculcan en sus hijos. Pues los niños actúan reproduciendo los comportamientos de los mayores. “No se puede actuar en contradicción con lo que se dice. De esta forma solo conseguiremos que desconfíen de nosotros”, continúa.

5. Valoran los errores

Cuando los padres ayudan al niño a buscar soluciones ante un error, le están orientando a ser resolutivo
Cuando los padres ayudan al niño a buscar soluciones ante un error, le están orientando a ser resolutivo (John Lund/Nevada Wier / Getty)

Equivocarse es fundamental para avanzar. “Ante el fracaso tenemos dos maneras de actuar: corregirlo, mejorar y aprender o no volverlo a hacer. Es importante enseñarle al niño a buscar el camino para hacerlo bien”, señala Sonia.
Es una forma de tomarse la vida como un reto y no tirar la toalla ante situaciones difíciles. “Cuando los padres le ayudan a buscar soluciones y alternativas, están orientando al niño a que”, aclara.

6. La madre trabaja
Lo dice un estudio desarrollado por la Escuela de Negocios de Harvard. Parece que tras analizar a 50.000 adultos en 24 países desarrollados los investigadores concluyeron que las hijas de madres trabajadoras estudiaban durante más tiempo, tenían más probabilidades de encontrar un trabajo en un puesto de supervisión y obtenían ingresos más altos.

 

FUENTE: Diario La Vanguardia

Video de la charla sobre niños y tecnología en Arriba España – 19-ENE-17 de M80 Radio

¿Hay que dejar ganar a los niños en los juegos? Colaboración con el diario El Correo

 

Existen maneras de evitar que los chavales se pillen una rabieta cuando pierden al parchís. Tres psicólogos explican cómo educar a los críos en la competición, para que sepan gestionar la frustración y no acaben rompiendo el tablero

Dejar ganar a los niños

En las consultas de psicología infantil se encuentran todos los días niños con rabietas. Chavales que se llevan el balón a casa y aquí no juega nadie, que tiran el tablero del parchís porque han perdido… Y muchos padres concluyen que a la próxima, le van a dejar ganar. Para que se quede contento, para que no la monte. Efectivamente se quedará contento, pero con el parche que estamos poniendo al asunto estamos abriendo sin querer un agujero por otro lado.

Lo advierten los psicólogos: los niños necesitan perder para aprender a manejar la frustración. «Si dejamos a nuestro hijo que gane siempre y haga trampas acabará convertido en un pequeño dictador que reventará cuando un día las cosas no salgan como desea. Y reventará porque no está acostumbrado a que se tuerzan las cosas». Insiste Guillermo Fouce, de Psicólogos sin Fronteras, en que «perder educa más que ganar» y que «aunque genera tristeza» es mejor aprender a gestionarla desde pequeños, «para que después no sean adultos con reacciones desubicadas».

 

Además, a esa frustración por haber perdido, explica la psicóloga Silvia Álava, se le puede dar la vuelta y convertirla en la gasolina «que empuje a intentarlo de nuevo». «Lo que hay que trabajar es que el niño que ha perdido vuelva a jugar otra partida, para que no desista». Y les va a costar más volver a intentarlo a los menores con baja tolerancia a la frustración. Lo dice porque ha tratado a más de uno. «Hay críos que dicen: ‘Me enfado y no juego y encima destrozo el juego para que no juegue nadie’».

Para no llegar a ese punto habrá que educarles en cómo gestionar la frustración. Y eso también se hace, por contradictorio que parezca, dejándoles ganar alguna vez. «Si los adultos juegan con los niños les tienen que dejar ganar alguna vez. Si pierden de manera sistemática es probable que acaben abandonando el juego, que se produzca un rechazo», advierte la especialista.

Su colega Mariola Bonillo, del Centro de Psicología Área Humana, ofrece unas ilustrativas pautas, en función de la edad. «Cuando tienen de 2 a 3 años lo importante es motivarles para que jueguen, porque así aprenderán que los juegos tienen reglas, que hay que esperar el turno… En este caso, está bien dejarles ganar, que salgan un poco antes en la carrera, ayudarles con los juegos de destreza… La idea es que vean que ganan, no todas las veces, pero sí un número significativo de ellas, para que se motiven y sigan jugando». A esa edad tienen que ser juegos rápidos, «que no les exijan atención más allá de diez minutos». Propone la psicóloga las carreras al aire libre, los juegos de cartas de memorizar fotos… Cosas sencillas que les introduzcan en el mundo de las reglas y las normas, que les enseñen a ser pacientes y esperar a que les toque…

Otra actitud habrá que tomar cuando el niño cumpla los 4 años. «A esa edad ya saben que los juegos tienen normas, que hay que aguardar el turno… Empiezan a interiorizar lo que es una competición y aparecerán las emociones de alegría relacionadas con ganar y las de tristeza asociadas a perder». Y con ello, aparecen en muchas familias los problemas porque los chavales reaccionan con una rabieta cuando pierden. «En ese caso hay que parar el juego, preguntarles por qué se sienten tristes, o por qué se están enfadando. Hay que ayudarles a gestionar esa rabia. Decirles que si lo intentan de nuevo quizá les salga, que si una o dos veces no ha salido en el dado el número que desean igual sale a la próxima, que lo que no vale de ninguna manera es tirar el juego o romperlo».

A esta edad, coinciden los psicólogos, el juego no solo les ayuda a aprender a generar la frustración que sienten cuando pierden, «también cumple la función social de relacionarse con otros niños, que es fundamental en esa franja del desarrollo». Y eso debe estar por encima del resultado. «Hay que felicitarles por el simple hecho de que se animen a jugar, aunque pierdan luego. Es importante que antes de empezar a jugar se les diga: ‘¡Qué bien que vayas a jugar!’».

 

En la línea de la máxima de que lo importante es participar, «hay que potenciar entre los niños de esa edad la idea de que lo más valioso del juego no es ganar sino participar, porque el mero hecho de participar es divertido, porque es emocionante, porque te permite estar con amigos…».

Y si pierden, que pierdan. «A esa edad deben exponerse al juego, que un adulto les dé la solución no ayuda. Si les chivamos la resolución de un juego en ese momento no se cogerán una rabieta pero no les estaremos preparando para ese momento en el que perderán, porque acabarán perdiendo».

A partir de 4 años, y sobre todo hasta los 12, la estrategia debe ser la misma, que trabajen las emociones negativas que conlleva ser el perdedor en las competiciones. La rabia, la tristeza y también «la vergüenza, que aparece de niños y se intensifica en la etapa adolescente», cuando el grupo de referencia empieza a ser «los amigos, los iguales».

 

Un niño le quiere quitar el juguete a otro… ¿qué hacemos?

Ocurre muchas veces… y los padres no saben cómo reaccionar. Hay un niño que tiene un juguete en la mano y a su lado hay otro se lo quiere quitar. La madre (o el padre) del primero le dice a su hijo se lo deje al compañero y es probable que le riña si no lo hace. Por otro lado, la madre (o el padre) del segundo le dirá lo contrario, que no se lo quite, que no es suyo. Mientras tanto los niños, ajenos al debate entre los mayores, siguen actuando por instinto. Uno tratando de arrebatar a otro el muñeco y el dueño haciendo fuerza para que no se lo quiten. Como en casi todo, el término medio y la lógica dan el mejor resultado. «La madre del niño que intenta quitarle de las manos el juguete al otro debe decirle: ‘Ahora mismo lo tiene él, pero cuando acabe de jugar lo puedes usar tú’. Eso sería lo mejor porque a los niños no se les puede dejar que jueguen de forma caprichosa. Además, tienen un sentido de posesión tremendo, les parece que todo es suyo. Un sentido, por otro lado, efímero porque al de un rato seguro que acaba dejando tirado ese muñeco que unos minutos antes no se dejaba arrebatar de ninguna manera», explica el psicólogo Guillermo Fouce.

Hablamos de Niños y Tecnología con Juan Luís Cano en ArribaEspaña de M80 radio

Madrugar así es un placer! hoy hablamos de niños y tecnología en el programa Arriba España de Juan Luís Cano en M80 radio.

Arriba España - M80

“No tienes que ser perfecto, puedes ser bueno” post de RecursosDeAutoayuda.com

La vida es estresante. Tenemos que seguir el ritmo de trabajo, la escuela, los amigos y la familia, por no hablar de lavar los platos, limpiar la casa, cocinar…

Cada día, nos enfrentamos a tanta presión de influencias externas para ser perfectos que a menudo sentimos que no estamos a la altura de las circunstancias.

Queremos creer que si logramos hacer todos nuestros deberes de una manera perfecta seremos más felices, más aceptados por los amigos y más amados por nuestras parejas.

Queremos convertirnos en auténticos superhéroes. Queremos sacar las mejores notas, tener un coche mejor que el de nuestro vecino, tener el mejor trabajo y tener una familia perfecta.

Estoy aquí para decirte que la perfección no es importante.

Perfección

El estrés, la ansiedad, y ser perfecto

Cumplir con las expectativas de ser perfecto es casi imposible.

Si estás intentando ser la versión más perfecta de ti mismo puedes acabar estresado, frustrado y listo para tirar la toalla.

Este tipo de estrés y ansiedad se abre paso en otras áreas de tu vida y puede manifestarse con irascibilidad hacia tus seres queridos, lágrimas inesperadas y, en definitiva, por una infelicidad general.

Recuerda que estos problemas tienen su origen en tu búsqueda por ser perfecto.

Aceptando la imperfección

Como he mencionado anteriormente, nuestras vidas ya son estresantes de por sí: largas horas en la oficina, no haber dormido lo suficiente la noche anterior, facturas, las tareas del hogar…

Estos problemas se multiplican cuando también te enfrentas con expectativas imposibles de satisfacer.

Deja de presionarte hasta el punto del agotamiento mental. No te preocupes por lo que los demás puedan pensar. Nadie es perfecto ni tiene por qué serlo.

El siguiente paso es aceptar la imperfección.

Respira profundamente, relájate y empieza a centrarte en lo que eres bueno. Ser bueno es suficiente; no te preocupes por ser nada más que eso.

Ser perfecto no te hará ser más feliz

No busques más la perfección. Vestir de manera impecable, conducir un coche nuevo, conseguir un ascenso… Estas cosas no te van a hacer más feliz. ¿Por qué? Porque una vez que las consigas, querrás más. Siempre habrá algo más en tu vida que no es del todo perfecto. Algo más en lo que trabajar o en lo que mejorar.

El logro de estas expectativas sociales no determina tu autoestima.

No seas tan duro contigo mismo

Una vez más, no tienes que ser perfecto.

Tienes que ser bueno, ser tú. No te juzgues a ti mismo con tanta dureza y deja de comparar tu vida con la de los demás. Para ello, tratar de pensar en lo que ya tienes en tu vida y te hace feliz. Cada mañana, piensa en algo bueno que ya tengas en tu vida.

No renuncies a tu lucha por ser la mejor versión de ti mismo, pero olvídate de la perfección.

Tienes que ser realista con los objetivos que establezcas. Recuerda, nadie es perfecto.”

 

FUENTE: http://www.recursosdeautoayuda.com/

¿Cuánto tiempo tienes para mí? Colaboración con el diario El Correo

«Hay niños a los que les sale rentable portarse mal porque es la manera de que sus padres les presten atención». Dos psicólogas debaten sobre el poco tiempo que hay para el disfrute familiar y advierten de la necesidad de dedicar a los niños «al menos media hora al día, pero media hora de calidad»

El panorama es el siguiente: de veinticuatro horas que tiene el día no llega a tres y media el tiempo libre que nos queda para dedicarlo al hogar y la familia. Más a las mujeres (4,29 horas), que a los hombres (2,32), pero poco en ambos casos. El dato es de un informe del Instituto de Política Familiar. Un dato entre muchos, todos en la misma línea: solo el 12% de los trabajadores españoles tienen horario flexible y únicamente el 8% utiliza el teletrabajo (empleo desde casa), una opción que se extiende al 30,2% en Suecia. El permiso de maternidad en España es de 16 semanas, muy por debajo de las 26 de media en Europa y solo el 0,24% de los asalariados piden una excedencia para el cuidado de hijos o familiares dependientes, excedencia con una duración máxima de 3 y 2 años respectivamente pero que no está remunerada.

Dibujo que una niña ha hecho en un concurso escolar organizado a nivel nacional.

Una de las consecuencias de todo esto es que los padres tienen poco tiempo para pasar con sus hijos. Menos desde hoy, con la ‘vuelta al cole’. Poco tiempo y mucho menos aún para ‘disfrutar’ de ese rato. Porque no cuenta igual. «El importante es el tiempo de calidad, es decir, el rato que se pasa jugando, conversando… con los niños», explica Silvia Álava, psicóloga y autora de los libros ‘Queremos hijos felices’ y ‘Queremos que crezcan felices’. Lamenta que haya «una mayor atención en negativo que en positivo» con los chavales y recurre a ejemplos reconocibles en muchos hogares: «Hay niños que esperan a que venga su padre a las ocho de trabajar para hacer los deberes porque saben que es la única manera de poder estar un rato con él. Y críos que tardan en meterse a la ducha o en cenar porque saben que así sus padres van a estar detrás de ellos, les van a dedicar atención».

Pero esa atención, insiste la psicóloga, debe ofrecerse de otra manera. «Si llegas a casa y tu hijo ha hecho los deberes él solo, en lugar de decir: ‘Ale, qué bien, que juegue con la tablet, que así yo tengo tiempo para responder los WhatsApp’, hay que decirle: ‘Como has hecho la tarea ya, vamos a jugar un rato’. Y lo mismo con ese niño que se mete a la ducha a la primera: ‘Como has obedecido y te has bañado rápido, ahora tenemos media hora para estar juntos’».

 

Lo están pidiendo los chavales a gritos. A trazos de dibujo más bien porque la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles ha organizado un concurso entre escolares de toda España. Un certamen bajo el título: ‘¿Cuánto tiempo tienes para mí?’. La ganadora ha sido una niña de Zaragoza de entre 6 y 12 años que se ha dibujado jugando sola con una muñeca. Una ilustración en tonos rosas con una leyenda: ‘Sería muy feliz si en lugar de jugar sola jugase con mis padres’. «Desde bebés los niños perciben si sus padres están con ellos o no. Por eso a los chavales les sale rentable portarse mal, porque es una manera de que les presten atención», concluye la experta.

En un país en el que cuatro de cada diez trabajadores se queda más rato en la oficina del que tiene acordado por contrato y solo el 28,6% tienen jornada continua matinal, buscar tiempo para estar con los hijos no es fácil, pero se puede hacer. «La clave es buscar ese tiempo de calidad. Yo propongo que padres e hijos cenen siempre juntos, media hora o cuarenta y cinco minutos sin distracciones, sin televisión ni móvil ni tablet. Que charlen, que todos cuenten qué tal ha ido el día», sugiere Silvia Álava. De esa forma los chavales saben que tienen un rato en familia y «los padres dejan de sentirse culpables por no poder dedicarles tiempo».

 

Porque así se sienten. «Se sienten mal por salir tan tarde de trabajar, por no tener tiempo para ver a sus hijos. Pero es que a algunos niños les apuntan a dos actividades extraescolares al día: música, judo, natación… Es mejor quitar alguna actividad y guardar ese rato para llevarles al parque». Tiempo de calidad, insisten los expertos. «Ese rato que estamos jugando con los niños, haciendo bromas… reduce el estrés en los padres», advierte Mariola Bonillo, psicóloga sanitaria del centro de Psicología Área Humana de Madrid. Y enmienda la culpa, un sentimiento muy negativo «porque bloquea y paraliza». Coincide con su colega Silvia Álava en que «media hora» es el mínimo de tiempo que padres e hijos deben pasar juntos al día disfrutando. «Y ese disfrute puede ser jugando en el parque o haciendo la compra juntos, o ayudando a poner la mesa».

Mujeres que vuelven a trabajar

Cuando hay hermanos y, sobre todo, en el caso de los mellizos. ¿Es importante que cada hijo pase un tiempo solo con sus padres o es preferible que las actividades sean todas conjuntas?

No. Debe haber siempre una parte individual, al menos diez minutos para cada hijo. Es bueno para que los niños desarrollen ese sentimiento de individualidad. Es muy importante en el caso de los mellizos, que no siempre tengan la sensación de que son dos para todo, y estén pendientes del afecto que los padres le dan al otro. Pero también es fundamental en hermanos que sean de diferentes edades. Y si los dos niños quieren sentarse siempre en el mismo lado del coche, por ejemplo, hay que negociar con ellos, un día cada uno, esa es la manera. Llegar a acuerdos desde la calma, empatizar con los niños porque no siempre la razón la lleva el adulto.

Y ocurre en muchos hogares con dos adultos que uno pasa más tiempo con los niños que el otro. Entonces será ese otro el que deberá buscar el hueco. Porque siempre lo hay, solo se trata de buscar el modo, reiteran los especialistas. «Ese papá o esa mamá que no llega antes de que se acuesten los niños tendrá que llamarles por teléfono para preguntarles qué tal el día. Aunque el niño alguna vez no se quiera poner al teléfono porque esté jugando o haciendo otra cosa. Pero que sepa que han llamado para preguntar por él».

El que pasa menos tiempo con los niños se siente culpable. Pero ocurre a veces que una mujer que ha pedido una excedencia para cuidar de sus hijos quiere volver luego a trabajar y en cierto modo también se siente culpable por querer hacer otra cosa que no sea estar todo el día con los niños.

En los primeros meses de vida del bebé la madre le tiene que ofrecer toda la atención, pero es importante no olvidar que la mujer también tiene vida en otras esferas. Hay muchas mujeres que después de un tiempo cuidando a los hijos dicen que les apetece volver al trabajo, a la rutina de antes, y eso no quierte decir que no quiera a su niño por encima de todo. Hay que normalizar ese pensamiento porque era la vida que esa persona tenía antes de que llegaran los niños. Hay que quitarse esas culpas absurdas.

Convertimos el “Blue Monday”, el lunes más triste del año, en un día feliz. Colaboración con Agencia EFE

El “Blue Monday”, este año el lunes 16 de enero, está considerado el día más triste del año por una fórmula matemática donde se incluyen tres factores: el clima, la cuesta de enero y el abandono de nuestros propósitos de año nuevo. En EFEsalud queremos acabar con la tristeza y dar paso a la felicidad. ¿Cómo combatir la tristeza?, ¿Cuáles son las claves para alcanzar la felicidad?, ¿Cómo hacer mis metas realidad? y ¿Cómo mantenerme feliz?

Si pensamos en los tres agentes involucrados en esta fórmula, sí que nos suelen afectar normalmente porque no sentimos lo mismo cuando hace sol que cuando llueve; el buen tiempo hace que nos apetezca salir más a la calle.

Disfrutemos del clima, sea cual sea. EFE/Miguel Angel Molina

En el caso de los propósitos, sí que es verdad que los arrancamos con mucha energía y poco a poco se van diluyendo pero…¡Sólo estamos en la tercera semana del mes, así que paciencia!; y en tercer lugar, la cuesta de enero es normal porque venimos de las Navidades donde hay muchos gastos, pero tranquilos que ya queda poco para cobrar.

EFEsalud ha hablado con tres psicólogas para tratar este tema, queremos darle la vuelta a la tortilla y convertirlo en un día feliz, o aunque sea, en un día donde no os sintáis tristes con todas estas recomendaciones.

Circunstancias externas

Silvia Álava, psicóloga de la Clínica Álava Reyes, garantiza que estos factores no nos tienen por qué afectar porque “las variables de la felicidad están siempre en uno mismo y en la forma de interpretar la vida”.

“Los últimos estudios dicen que las circunstancias externas sólo tienen un 10% de peso en nuestra felicidad. Y un porcentaje importante, un 40%, depende de mi actividad emocional y de las cosas que yo haga para estar feliz”, cuenta la experta.

No tenemos que pensar que porque sea “Blue Monday” y exista una fórmula matemática, realmente será el día más triste del año porque siempre va a depender “de cómo cada uno interprete la realidad”.

¡A por él LUNES!

Además de todos esos factores, es Lunes y  es una excusa más para ser un “mal día” porque es el inicio de la semana de trabajo.

Sonríe. EFE/Narendra Shrestha

Depende de “cómo te tomes las cosas”, si eres una persona negativa que piensa: “qué mal, otra semana por delante, ya se ha acabado lo bueno”, evidentemente se te hará un día muy complicado.

Silvia Álava recomienda no ser ni negativos, ni positivos, sino que seamos neutros: “Lánzate mensajes objetivos como es lunes y tengo que trabajar y así no tendrás ansiedad ni tristeza. Debemos decirnos que aunque sea lunes, no quiere decir que sea un mal día o que vaya a ser peor que otros”.

Controlar la ansiedad

La ansiedad se puede controlar con 2 pasos; según la experta debemos ser capaces de:

  1. Saber qué pensamientos son los que han generado esa tristeza o ansiedad.
  2. Hacer unos “procesos de recovery” para recargar las pilas. “Cada persona tiene que ver qué le hace sentir mejor: hacer deporte, llamar a los amigos, disfrutar de mi hijo/a, hacer meditación personal, etc”, explica la psicóloga.

“La cuestión es buscar pequeños momentos en el día para que nos retroalimentemos en positivo y que nos sirva para buscar fuerzas y energías”, detalla Silvia Álava.

Cómo alcanzar la felicidad

Se han estudiado bastante cosas que son precursoras de la felicidad pero “no hay una clave para conseguirla, porque cada uno tiene su propia llave de la felicidad”, explica la psicóloga Silvia Álava.

Una mujer corre por un parque. EFE/Franck Robichon

Hay cosas que nos hacen sentir mejor y más felices como:

  • Ser agradecido: cuando una persona hace algo por ti y lo agradeces de verdad, te hace sentir mejor.
  •  Hacer cosas por los demás: cuando hacemos cosas por los demás, nos sentimos más felices.
  • Practicar deporte: nos ayuda a segregar endorfinas para sentirnos más felices.
  • Respetar los hábitos de sueño y de vida sana: dormir y comer bien son básicos para la salud y para la felicidad.

Metas claras

Judit March, psicóloga de la clínica JM Psicologia y experta de Doctoralia, asegura que debemos diferenciar entre propósitos y metas. “Los propósitos son conceptos ambiguos y difusos, nos ayudan más a progresar las metas u objetivos claros y concretos”.

Da una serie de pautas, para que hagamos de esas metas una realidad:

  • Deben ser metas factibles,  por las que podamos luchar por ellas.
  • Deben ser específicas porque si son difusas, las terminaremos desechando. “Por ejemplo, si uno se propone ir al gimnasio es importante concretar bien los días en los que se irá a entrenar”.
  • No se debe perder de vista la realidad y asegurarnos de que existen probabilidades de que nuestros objetivos se cumplan.
  • Debemos ponernos una fecha límite para saber bien qué plazo tendremos para conseguirlos y favorecer la motivación.
  • Nuestros objetivos han de ser evaluables para controlar si los estamos cumpliendo de verdad o si necesitamos cambiar de estrategia para lograrlos.

Motivación, a fondo

La motivación no debe faltar a la hora de alcanzar nuestras metas, March asegura que existen tres grandes “saboteadores” de nuestra motivación que nos alejan de nuestros objetivos:

EPA/MAST IRHAM

  1. La hiperexigencia: “las personas demasiado exigentes consigo mismas, se sabotean solas si no hacen todo perfectamente bien. Hay que darse el permiso a fallar un día en la meta, pero nunca dos. Cuando estés agotado, descansa y después vuelve a abordar el tema con perspectiva”, aconseja la psicóloga.
  2. El miedo: es normal experimentar inquietud cuando nos disponemos a conseguir algo que se encuentra fuera de nuestra zona de confort, pero debemos superarlo.
  3. La procrastinación: consiste en ir retrasando las tareas necesarias para llegar a nuestro objetivo, y es la culpable de que año tras año repitamos los mismos propósitos en nuestra lista. Una buena estrategia es empezar con la parte más sencilla de la tarea hasta finalizarla.

Alejar los pensamientos negativos

Lecina Fernández, psicóloga clínica y directora del Laboratorio de Ilusión, explica que “la tristeza es lo que más se aleja de la ilusión y que aunque estemos tristes, algo tan simple como buscarla será importante para que combatirla.

EFE/SÓLO USO EDITORIAL

Afirma que podemos alejar los pensamientos negativos “con otros que nos enfoquen hacia nuestro horizonte y nos ayuden a saltar los obstáculos” a través  de la construcción y vivencias de ilusiones.

Para estar en un estado de bienestar emocional estable en el tiempo, Lecina Fernández, insiste en que la clave reside en “mantener viva la ilusión”.

¿Su receta? Dedicarnos “un minuto de ilusión cada día, para pensar, estimular y recuperar nuestro interior”.

Niños, tecnología y teléfonos móviles colaboración en La Sexta Noticias

Os adjunto el enlace (pincha en la imagen) al telediario de La Sexta Noticias, donde colaboro hablando de cómo deben gestionar los padres, todo lo relacionado con las nuevas tecnologías y los niños. La noticia comienza en el minuto 21,15:

Silvia Álava en La Sexta Noticias