Dormir como un conejo. Colaboración con el diario El Mundo

Dormir como un conejo | cultura | EL MUNDO

El conejito que quiere dormirse' es el título del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin‘El conejito que quiere dormirse’ es el título del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin, donde en forma de relato infantil, se combinan diversas técnicas de psicología para facilitar el sueño de los más pequeños.

La historia se basa en el conejito Carlos, que pese a que quería quedarse dormido, no podía; su papá y sus hermanos se dormían con facilidad, pero él no era capaz de hacerlo. A través de los cuentos y de los personajes animados, los niños son capaces de empatizar con los protagonistas, el niño con dificultades para conciliar el sueño se verá identificado con el conejito Carlos, además para facilitar dicha conexión, el autor pide al lector del cuento que nombre al niño utilizando su nombre propio para que acompañe al protagonista de la historia a lo largo del cuento, y que vaya haciendo las técnicas de relajación propuestas por los diferentes personajes del libro (el Tío Bostezo, el Caracol Durmiente, el Búho de Ojos Pesados….)

Al igual que les pasa a los niños que tienen dificultades para dormirse, el problema del conejito Carlos, es que está convencido de que él no puede dormir, y se repite continuamente, que no se puede dormir, pese a estar cansadísimo en lugar de pensar en dormir, piensa en que él no puede dormir y la cantidad de cosas que podría estar haciendo si no estuviera en la cama. Con la ayuda de los diferentes personajes, Carlitos, va cambiando su forma de pensar y al final del cuento es capaz de verbalizar que él también podrá quedarse dormido. Esta técnica en psicología se llama “autoinstrucciones”, se trata en caer en la cuenta cómo nos hablamos a nosotros mismos, que en estos casos, suele ser de forma negativa, así el conejito se decía que él no podía dormir. El objetivo consiste en cambiar ese lenguaje interno negativo de “yo no me puedo dormir”, por uno positivo: “Conciliaré el sueño rápido y mañana me quedaré dormido aún más rápido”. Pero además es importante que el niño se lo crea, en ocasiones no basta con que se lo digan sus padres, como ocurría con la mamá conejo, si no que el niño tiene que experimentarlo por él mismo.

Otra variable que influye en que los niños no sean capaces de dormirse solos es que están muy tensos, por eso conviene practicar con ellos alguna técnica de relajación. En el libro son el Caracol Durmiente y el Búho de Ojos Pesados quienes le enseñan al conejito Carlos dos técnicas de relajación. La primera consiste en enlentecer todos los movimientos, de esa forma el cuerpo irá relajándose y cada vez notará más el cansancio. La segunda técnica se trata de una adaptación de la relajación muscular, en la que el Búho le pide a Carlos y al niño al que está dirigido el cuento que se concentre en el peso de las diferentes partes de su cuerpo, como los pies, las piernas, los brazos…

Las preocupaciones, las tareas pendientes, los problemas sin resolver… es otra de las variables que conviene controlar antes de irse a la cama, porque tanto en niños como en adultos interfieren a la hora de conciliar el sueño, e incluso pueden llegar a despertarnos a media noche. Por eso la mamá conejo le pide a Carlitos que apunte en un papel todas esas cosas que le preocupan o que quiere hacer, para dejarlos en una caja, apartados y le dice que a la mañana siguiente tendrá la respuesta a todos sus pensamientos. Ésta es una técnica que tanto los niños como los adultos pueden hacer. Cuando nos acostamos con tareas pendientes por realizar, nos es más difícil relajarnos, por eso si hay cosas que nos ha dado tiempo hacer, dejarlo apuntado en un papel, o una libreta para resolverlo a la mañana siguiente, o en el momento que corresponda, ayudará a liberar nuestra memoria a corto plazo, y nos será más fácil conciliar el sueño. Prueba a dejar apuntado al salir de la oficina las tareas pendientes para el día siguiente, o en la fecha que corresponda resolverlo, es una buena fórmula dejar citados los problemas que no son de resolución inmediata, para que no interfieran en el resto de nuestras rutinas.

A pesar de todas las técnicas que hemos comentado, aún hay niños a los que les sigue costando quedarse dormidos, siguen pensando que ellos no pueden dormir. Por eso en psicología es habitual utilizar placebo, es decir darles algo completamente inocuo, como los polvos del sueño que le da el Tío Bostezo a Carlitos, para incrementar la confianza en sí mismo, y lograr de ésta forma conciliar el sueño más rápido. El efecto del placebo es tan potente, que se ha descrito incluso en bebés de meses de edad.

No nos podemos olvidar del efecto del entrenamiento, así, al final del libro el conejo Carlitos es capaz de quedarse dormido cuando él quiere, y está convencido que cada día que pase tardará menos en quedarse dormido. Las técnicas de relajación hay que entrenarlas, y cuanto más se practiquen más efecto tendrán, y de una forma más rápida.

Utilizando la combinación de diversas técnicas citadas, conseguiremos que los niños se relajen, confíen en que ellos se pueden dormir y que cada vez tarden menos en conciliar el sueño. Es importante que los niños aprendan a dormirse por ellos mismos, que no necesiten la presencia del adulto. Dormir es una de las necesidades fisiológicas básicas y es fundamental desarrollar la autonomía en los niños, que aprendan a controlar ellos mismos sus necesidades fisiológicas básicas. De esta forma conseguiremos que sean más seguros, desarrollen mayores competencias a todos los niveles y a la larga también serán más felices.

*Silvia Álava es psicóloga y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

Peores notas por el abuso de pantallas. Colaboración con el diario El Mundo

Peores notas por el abuso de pantallas | Salud | EL MUNDO – Laura Tardón

Niños y pantallasEn la televisión, el móvil, las tabletas, los ordenadores… Estamos rodeados de pantallas y ni siquiera los más pequeños se libran de ellas. Aunque estos dispositivos electrónicos ofrecen muchas ventajas, también acarrean algunos efectos no deseados. Un consorcio de investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) ha comprobado que los menores más expuestos a esta tecnología tienen un peor rendimiento escolar.

Una razón más para tomarse en serio las recomendaciones que la Academia Americana de Pediatría incluía en sus guías a finales de 2013. Según esboza este documento, los niños no deberían permanecer delante de una pantalla más de dos horas al día y, en el caso de los menores de dos años, este tiempo debe ser inexistente. Numerosos estudios han demostrado que el uso excesivo de televisores, consolas, teléfonos y cualquier otro medio electrónico está relacionado con obesidad, falta de sueño y conductas agresivas (por imitación a determinados programas televisivos o videojuegos). El rendimiento escolar también se ve perjudicado.

Así lo remarca el nuevo trabajo que acaba de ver la luz en la revista International Journal of Behavioral Nutrition and Physical. Como exponen los autores, así como se conoce el vínculo entre la actividad física y la salud, no está tan explorada la asociación con los resultados escolares. Con esta intención, el epidemiólogo Kirsten Corder, de la Universidad de Cambridge, y su equipo han analizado los niveles de actividad y sedentarismo de un grupo de 845 alumnos (con una media de edad de 14,5 años) de escuelas de secundaria en Cambridgeshire y Suffolk y luego los han comparado con sus resultados en el colegio (datos extraídos del estudio ROOTS).

Los investigadores valoraban lo que los participantes hacían durante el tiempo que estaban sentados. Como media, dedicaban unas cuatro horas al día entre ver la televisión, entretenerse con el móvil o jugar con las tabletas u ordenadores. El doble de lo que recomiendan los especialistas. “Cada hora extra invertida en las pantallas se asoció con 9.3 puntos menos en los logros académicos durante secundaria (a los 16 años)”, afirma el doctor Corder, epidemiólogo y principal investigador de este estudio. En las calificaciones convencionales, se traduciría en reducir de un notable a un suficiente. Dos horas extra suponían la pérdida del doble de puntos, 18.

Por el contrario, aquellos que dedicaban más tiempo a actividades como la lectura o las tareas de la escuela, en lugar de utilizar las pantallas, obtenían mejores puntuaciones en los exámenes. Alcanzaban un promedio de 23,1 puntos más que sus contrarios. A los expertos no les extrañan estas conclusiones. En palabras de Silvia Álava, especialista del Colegio de Psicólogos de Madrid, todo se explica a través de la atención sostenida. En el caso de los niños que están centrados en las pantallas, “el proceso de atención sostenida la ejecuta el aparato, a través de los movimientos, los estímulos visuales y auditivos. Los niños no tienen que hacer nada”. Sin embargo, es importante que aprendan y maduren este proceso, fundamental para “tener la capacidad de prestar atención y mantenerla mientras leen un libro o atienden a las explicaciones de un profesor”.

Hasta los dos años, señala la experta española al comentar este estudio, los pequeños se rigen por una red de estímulos externos. A partir de los tres años, ellos empiezan ya a controlar y dirigir la atención. No se trata de “demonizar este tipo de tecnología, los niños de hoy son nativos digitales, pero tampoco de permitir un abuso”, subraya Álava. Reducir el tiempo frente a las pantallas y recurrir a “juegos tradicionales que fomenten la imaginación, como las construcciones, los puzzles, jugar en la calle, interactuar con otros niños… Cosas en las que se trabaje la atención sostenida, tan necesaria para el aprendizaje”. Todo esto, sin duda, mejora el desarrollo cognitivo.

En esta línea opinan los autores del nuevo estudio. “Aunque sólo tomamos medidas a los 10 y a los 16 años, ésta puede ser una instantánea fiable del comportamiento habitual en los menores, por lo que podemos decir que un exceso de pantalla puede afectar al rendimiento escolar”, argumenta Corder. “Sería conveniente que los padres limitaran el tiempo que dedican sus hijos a estos dispositivos”.

Dados los resultados y teniendo en cuenta el resto de posibles efectos adversos del exceso de pantallas, los autores de la investigación de Cambridge creen que “el diseño de programas destinados a reducir el tiempo frente a los ordenadores, televisores, teléfono y tabletas podría tener importantes beneficios para los adolescentes a la hora de mejorar sus calificaciones escolares y también su salud”.

Entrevista en La Mañana de la Cope Castilla La Mancha: ¿Cómo preparar la vuelta al colegio?

Os adjunto el enlace al audio de la entrevista realizada en La Mañana de la Cope Castilla La Mancha en la que hablamos sobre las pautas para tener una vuelta a la rutina lo más normalizada posible después de disfrutar de las vacaciones:

La Mañana de COPE Castilla-La Mancha - Silvia Álava

 

Pincha en la imagen, la entrevista comienza en el minuto 5.