La Comunicación con nuestros hijos (VII)

FRASES A EVITAR:


“Eres muy torpe, todo lo haces mal / No sirves para nada”.

Consecuencias: Con frases de este tipo, es muy probable que minemos la autoestima del niño.

 Alternativa: Esta actividad en concreto no se te da bien, vamos a trabajar juntos para que mejores, y sobre todo hacer hincapié en las cosas positivas del niño.

La Comunicación con nuestros hijos (VI)

FRASES A EVITAR:

 “No me das más que disgustos, ¡Con lo bien que estaba yo sin hijos!”

Consecuencias: Nunca podemos decir algo así a un niño, le estamos culpando de muchos de nuestros problemas, sobre los que él no es responsable, y además de esta forma no le trasmitimos ni nuestro cariño, ni nuestro afecto, ni nuestro amor.

 Alternativa: Hoy estoy muy disgustado contigo, por esto que has hecho. De nuevo enfatizamos en el problema que ha ocurrido, y recalcamos que es hoy cuando estoy enfadado, pero nunca entraremos a discutir nuestro amor hacía el hijo.

La Comunicación con nuestros hijos (V)

Lo mejor apara evitar que se nos escapen frases de las que luego nos arrepentimos es utilizar la extinción.

Le diremos al  niño que mientras se esté portando así, no queremos estar con él (hasta que deje de llorar, de chillar o de patalear). De esta forma el niño entenderá que así no va a llamar nuestra atención, y no entraremos en su provocación.

 FRASES A EVITAR

 – Eres malo.

Consecuencias: No cometamos el error de “etiquetar” a los niños, como si el ser malo fuese algo inherente en el niño y que no se puede cambiar, de esta forma sólo conseguiremos que el niño se habitúe al adjetivo y que lo viva como “yo soy así, y por tanto no lo voy a cambiar”.

 Alternativa: Te estás portando mal, porque no estás obedeciendo, estás gritando… se trata de focalizar más hacia lo que está haciendo mal el niño, no caer en generalidades ni etiquetas.

La Comunicación con nuestros hijos (IV)

Algunos consejos truquillos para controlar la ira o el enfado y no actuar de manera que luego nos arrepentiremos.

 Si el niño está realizando una clara llamada de atención, con amenazas no conseguimos nada, pues estaremos reforzando su conducta. El niño percibe que con esa actitud consigue la atención del adulto que es lo que iba buscando. En estos casos lo mejor es utilizar la extinción. (Consideramos refuerzo a cualquier consecuencia positiva, y ojo, no lo equivoquemos con premios materiales, el mejor refuerzo para los niños puede salirnos muy barato, es la atención de sus padres. Se trata de aprender a reforzarles cuando estén realizando las conductas que queremos instaurar, es decir, esté con ellos y refuerce y premie al niño mientras se porta bien, y no le preste más atención cuando está realizando las conductas disruptivas que queremos que desaparezcan, esto es lo que se llama extinción).

VIII Jornadas de Actualización Profesional

El jueves 1 y el viernes 2 de julio estuve en las jornadas de actualización profesional que organiza EOS junto con la Sección de Psicología Educativa del COP.  Como viene ocurriendo, en los últimos años, los principales referentes nacionales en el tema acuden al colegio del psicólogos de Madrid para compartir los últimos estudios en el campo de la psicología educativa.

Este año las jornadas fueron sobre la Neuropsicología en el Ámbito Educativo. Especialmente interesante me pareció la Ponencia de Fernando Carvajal (siempre es un placer escucharle), en el que realizó un resumen preciso y claro sobre  factores y  variables a tener en cuenta  a la hora de realizar una evaluación  neuropsicológica.

La Comunicación con nuestros hijos (III)

¿Qué hacer cuando los hijos agotan nuestra paciencia?

 Es verdad que en ocasiones los niños se pueden poner muy pesados, en esos casos, por mucho que intentemos razonar con ellos no lo conseguimos, por lo que va a ser más efectivo utilizar el lenguaje no verbal. Ser muy contundentes con el gesto y con la mirada, nos va a ser mucho más efectivo que entrar en su provocación pues podemos terminar diciendo cosas de las que luego nos vayamos a arrepentir.

Con una mirada a tiempo el niño entenderá  perfectamente que es lo que no tiene que hacer.